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Red Internacional
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CORONAVIRUS FRANCIA. Francia: ¿Abrir las escuelas con el pretexto de combatir la desigualdad? ¡Este gobierno no tiene vergüenza!

En su último discurso Macron anunció que las escuelas retomarían la actividad para poner freno a la desigualdad vigente en el ámbito escolar. En realidad, las desigualdades escolares son ante todo sociales. Llevan tiempo incrustadas en la perniciosa agenda política educativa del gobierno y en los sucesivos regímenes de austericidio que afectan en primer lugar a los trabajadores más precarios.

Elise Duvel Francia

Viernes 24 de abril de 2020

Emmanuel Macron notificó que las guarderías, escuelas, colegios y escuelas secundarias volverían a abrir sus puertas «gradualmente" a partir del 11 de mayo. Esta es la fecha del fin del confinamiento anunciada por el presidente francés en el discurso televisado el lunes 13 de abril y que el propio Edouard Phillipe (primer ministro) confirmó el pasado domingo en rueda de prensa.

"En los barrios de clase trabajadora y en el ámbito rural principalmente, hay demasiados niños sin poder seguir la escolaridad, ya que no tienen a su alcance los útiles de tecnología digital requeridos, y los padres no pueden aportar toda la ayuda necesaria, por esta razón los niños deben regresar a la escuela", explicó el jefe de Estado. Los profesionales de la enseñanza, los padres y los niños debieron de sentir una descarga eléctrica al escuchar semejante justificación.

El martes 21 de abril, respaldando el irresponsable anuncio de Macron, Jean-Michel Blanquer (ministro de Educación), justificó dicha medida aludiendo que no solo el COVID-19 provoca muertos. Es lo único que supo decir teniendo en cuenta que de momento no se ha elaborado ninguna estrategia para coordinar el regreso a la escuela. [ El presidente francés reveló durante su alocución televisiva que el gabinete ministerial se reuniría durante dos semanas para elaborar una detallada logística que se haría pública a comienzos de mayo. El 21 de abril el ministro de educación adelantó algunos detalles: se acogerán 15 alumnos en cada aula. Los otros niños se repartirán entre la sala de estudio de cada establecimiento y las instalaciones deportiva. Nota del traductor].

¡En lo que se refiere a términos de igualdad la escuela se lleva un cero mayúsculo!

Todos los estudios realizados en los últimos años (encuesta PISA, Consejo Nacional de Valoración del Sistema Escolar - Cnesco) han llegado a la misma conclusión: la escuela fabrica y reproduce desigualdades. El Ministro de Educación Nacional, Jean-Michel Blanquer, calificó de "honorables" los últimos resultados de la encuesta internacional PISA de 2018 (que evalúa los sistemas escolares de todo el mundo), a pesar de que Francia se sitúe en los últimos peldaños del ranking de los países del primer mundo.

Existe un verdadero determinismo social y geográfico que rige el destino de los niños, que obliga a alumnos de barrios populares y desfavorecidos o de zonas rurales a subestimar sus ambiciones, impidiéndoles pensar y anhelar en estudiar en los mejores centros, haciéndoles creer que no les corresponde.

Es lo que expuso en su obra el sociólogo Pierre Bourdieu, al observar la correlación entre el origen social, por una parte, y la orientación educativa, por otra, pero también al mostrar que la escuela desempeña un papel en la legitimación y en la reproducción de las desigualdades sociales. La escuela reproduce el modelo cultural de categorías sociales favorecidas que legitima. Selecciona a los que son capaces de apropiarse de sus códigos y rechaza a los niños de las clases trabajadoras que no los asimilan.

¡El sistema es el responsable directo de las desigualdades sociales!

Por lo tanto, las desigualdades en materia escolar que tanto apenan a Macron y a su gobierno no son más que el reflejo de las sistémicas desigualdades sociales. Además, desde hace décadas, los sucesivos gobiernos, tanto de derechas como socialdemócratas, han aplicado una política de austeridad y de deterioro de las condiciones de enseñanza con respecto a los estudiantes y a las condiciones de trabajo de los profesores y del personal en general.

En lo que se refiere al ámbito escolar, Blanquer es responsable directo de la demolición del sistema educativo nacional, el cual favorece la escolarización a dos velocidades. Es también ministro de un gobierno liberal que sólo busca la rentabilidad de la patronal y que no duda en hacer trabajar a los empleados de sectores no esenciales, con el subsiguiente y exclusivo beneficio empresarial. Lo que provoca hoy la urgencia de la reapertura de las escuelas, es solamente el afán del Medef (la patronal) por ordenar lo antes posible el desconfinamiento de los trabajadores en detrimento de la salud de los mismos.

Por poner un ejemplo, el gobierno habla de desigualdades y, sin embargo, en algunos departamentos como el 93 [Seine Saint Denis, al norte de París cuenta con 1.623.111 habitantes y una densidad de 6878 hab/km² y registra desde hace 20 años una de las tasas de paro más altas de Francia,11% a finales de 2019. El 93 padece también una notoria escasez de establecimientos escolares, profesorado y medios económicos para acoger al alumnado en condiciones dignas; con respecto a la media nacional, hay 50% más de repetidores de curso. NdT], en los últimos tiempos no se ha creado ninguna clase nueva y sin embargo el número de alumnos aumenta año tras año. Sucede lo mismo en el departamento 92 [Hautes de Seine, cordؚón periférico de París, 1 609 306 habitantes, la segunda densidad mas alta de Francia con 9143.8 hab/km², ndlt], los planes escolares tan sólo mencionan el cierre de aulas en los barrios más necesitados.

Los departamentos más vulnerables están viviendo el confinamiento policial de manera drástica, a base de golpes, ya que la policía emplea la violencia de modo sistemático. Las familias más pobres, encerradas a menudo en pequeñas viviendas, a veces insalubres, no tienen qué comer y no reciben ayuda para contrarrestar al cierre de los comedores escolares.

Una vez más, el amparo no llega de la mano de un Estado al servicio de la patronal, sino gracias a la red de solidaridad de los barrios populares, de asociaciones de ayuda alimentaria e incluso de maniobras de trabajadores que siguen el ejemplo de los empleados de un McDonald’s de Marsella, que decidieron utilizar la infraestructura de su restaurante para coordinar la distribución de paquetes para las familias necesitadas.

Exijamos una escuela diferente para una sociedad diferente

Los profesores exigen con apremio garantías para retomar las clases, pero de momento no se ha anunciado ninguna medida concreta para asegurar la protección del personal y del alumnado. Pero es esencial pensar en la escuela del mañana y exigir la contratación masiva de personal educativo, medios dignos y aulas suficientes, idénticos derechos en materia de educación, para el conjunto de barrios y regiones.

Es también el momento de pensar en una escuela emancipadora. Tanto para los profesores, como para los estudiantes y la sociedad en su conjunto. ¡La situación de crisis que estamos padeciendo nos obliga a pensar en el tipo de escuela y sociedad que queremos!

Si bien el contexto actual acentúa las desigualdades entre alumnos, Blanquer no pone freno a la maniobra de degradación de las condiciones de trabajo y de enseñanza, todo lo contrario, aprovecha el momento para poner en práctica ciertas medidas. Es cierto que mañana, los maestros, todos nosotros, tendremos que exigir un servicio público de calidad, una educación pública satisfactoria para todas y todos.

Construir una escuela igualitaria implicará derrocar una sociedad que produce clases sociales. Y para derrocarla, tendremos que unirnos y luchar juntos contra este sistema.


Traducción: Maite.