Si la primera vuelta electoral ya había marcado una alta abstención, disconformidad y falta de entusiasmo en el electorado, la jornada de segunda vuelta entre Macron y Le Pen de este domingo está batiendo récords. La participación a las 17 horas cayó al 63,23 % del electorado, es decir, la menor desde 1969.
Domingo 24 de abril de 2022 13:12
La participación en la segunda vuelta de las presidenciales francesas alanzó el 63,23 % del total del padrón a las 17.00 horas (15.00 GMT), a dos horas de que cierren los primeros colegios, lo que supone casi dos puntos menos que en la primera vuelta de hace quince días y la más baja a esa hora desde 1969.
En la segunda vuelta de 2017, cuando se repitió el duelo actual entre el liberal Emmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen, la participación fue del 65,30 % a esa misma hora.
La de este domingo es también más baja que la registrada en 2002, cuando a las 17.00 horas había votado un 67,62 % en unos comicios.
También fue superior en 2012, cuando alcanzó el 71,96 % del censo, y en 2007, cuando fue del 75 %.
Hay que remontarse a la segunda vuelta de 1969, que enfrentó al "gaullista" Georges Pompidou con el democristiano Alain Poher, para encontrar una tasa de abstención más baja a falta de dos horas para el cierre de los primeros colegios.
La tasa de participación en Francia había registrado una ligera subida al mediodía, cuando el 26,41 % del censo había ejercido ya su derecho al voto, un punto más que en la primera.
Con estos datos, los institutos de sondeo prevén una abstención que ronde, al final de la jornada, el 28 %, lo que sería la más alta en la historia en una segunda vuelta en unas elecciones francesas.
Por segunda vez consecutiva el balotage marcaría una caída de la participación con respecto a la primera vuelta, cuando la abstención fue del 26,30 %. Hasta 2017 siempre votaban más franceses en la vuelta definitiva que en la primera.
De confirmarse esas previsiones, la abstención rondaría el récord absoluto en unas presidenciales, que lo marcó la primera vuelta de 2002, con el 28,4 %.
Los cinco años de ajustes y ataques liberales de parte de Macron y el programa ultraderechista de Marine Le Pen, hacen que la abstención electoral sea alta en medio de un clima de insatisfacción y disconformidad con ambos candidatos.
De hecho la juventud protagonizó en las últimas dos semanas, desde la primera vuelta electoral, un movimiento que incluyó toma de edificios como el de La Sorbona y acciones callejeras para repudiar una segnda vuelta en la que los querían obligar a elegir entre dos opciones que no los representaban bajo el argumento del mal menor.
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Ambos candidatos explotaron este perfil en el marco de la herramienta antidemocrática que significa la segunda vuelta o balotaje. Recordemos que con este instrumento se busca fortalecer artificialmente a los candidatos más votados, que en los hechos recibieron menos del 30 por ciento de los votos (y menos del 20 del total del electorado) en la primera vuelta. Es decir, obligar con unircurso de miedo y terror al electorado a movilizarse por dos opciones que no hubieran elegido para mostrar que uno de ellos cuenta con más del 50% de los votos (evitando contar el electorado que se abstuvo, que en este caso es histórico).
Ese argumento implica que Le Pen hizo campaña con la consigna "todos menos Macron", que ya viene pasando un ajuste desde hace cinco años, mientras que Macron usó las banderas "republicanas" y agitando el fantasma de lo que sería la extrema derecha en el poder.
Si bien es cierto que las últimas encuentas daban un amplio margen a Macron sobre Le Pen, una abstención masiva acompañada de una transferencia no natural de votos de una fracción importante del electorado que en la primera vuelta votó por la centroizqiuerda de Jean Luc Melenchon, tras la lógica de "todo menos Macron", podría hacer posible que la extrema derecha llegue al poder. Un escenario, en principio, altamente improbable, pero no imposible.
El nivel de abstención histórico de esta tarde en Francia refleja el descontento y la opción que se escuchó en las calles en los últimos días contra Le Pen y Macron y con una resistencia activa desde la hora cero de un nuevo Gobierno.
Nuestras compañeras y compañeros de Révolution Permanente en Francia, parte de la red Internacional La Izquierda Diario en Francia, convocaron a la abstención activa y una política independiente para la construcción de la resistencia.
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