Conversamos con una trabajadora audiovisual, sobre la situación actual y cómo afecta la pandemia en el sector freelance.
Martes 23 de junio de 2020 19:00
Les artistas y trabajadores de la cultura están en emergencia. La pandemia ha abierto una situación de crisis económica y social extraordinaria, pocas veces vista en el ciclo capitalista. Una crisis que intentarán descargar sobre el conjunto de la clase obrera y que golpea con dureza a este sector que arrastra décadas de precarización. Este ciclo de entrevistas pretende no solo reflejar, de primera mano, la situación que atraviesan les artistas y trabajadores de la cultura; sino también comenzar a pensar una salida.
¿Cuál es tu actividad u oficio?
Soy realizadora audiovisual. Mi principal fuente de ingresos es la docencia, coordino talleres de manera privada en espacios culturales o en mi casa, además hace dos años que imparto un taller anual para adolescentes en el “Programa de Adolescencia” que gestiona el Ministerio de Desarrollo Social de CABA. Pero eso no alcanza, entonces trabajo a tiempo parcial para festivales de cine, realizo traducciones, subtitulados y otras tareas en relación a la edición audiovisual.
Antes de la cuarentena, ¿dónde desarrollabas tus trabajos?
Antes de la cuarentena me encontraba con muy poco trabajo, únicamente dando algunos talleres en mi casa y virtuales, planificando la coordinación de talleres en otros espacios culturales para este año.
¿Cómo te afectó la cuarentena?
En primer lugar reaccioné rápido porque si algo nos ha obligado a hacer la precarización laboral extrema en la que vivimos, es estar permanentemente inventando trabajos. Con lo cual transformé y dupliqué la cantidad de talleres virtuales que doy, ofreciéndolos también a la gorra para que puedan ser viables tanto para lxs alumnxs como para mí. Pero también perdí uno de mis trabajos. El Gobierno de la Ciudad decidió suspender por tiempo indeterminado el “Programa de Adolescencia”, dejando a cantidad de trabajadorxs sin trabajo, y a más de 9000 adolescentes sin beca. (Acá más info++)
Por otro lado tuve la suerte de que me contrataran para un trabajo grande de traducción y subtitulado para afuera, algo que no se da todos los días, y que me permitió tener una proyección mínima de estabilidad económica para tres meses. Esto no debería verse como un privilegio desde la óptica de lxs trabajadorxs precarizadxs: cada vez que aparece un trabajo que nos deja ingresos más holgados los usamos para vivir los meses que percibimos poquísimos o cero ingresos. Eso que algunos llaman “ahorro” para nosotrxs es un sueldo a futuro. En mi caso, antes de la pandemia pasé casi tres meses sin ingresos.
¿Tenés menos ingresos debido a esta crisis? ¿Por qué?
En mi caso particular hay varios motivos graves que bajan mis ingresos: mucha menos cantidad de personas que puedan pagar por los talleres que brindo (y la consecuente bajada de mis aranceles para que al menos pueda sostenerse mi trabajo), la suspensión total de uno de los espacios en los que ejercía como docente, y la puesta en suspenso de los festivales para los cuales trabajo algunos meses al año, además de la puesta en suspenso de las cuotas que libera el INCAA o el Fondo Nacional de las Artes.
¿Sos monotributista o informal? ¿Qué problemas tenés por trabajar bajo esta modalidad?
Era monotributista hasta que me dí de baja a principios de año ante la falta de trabajo, entonces volví a la informalidad. La condición de monotributista para lxs trabajadorxs “freelance” es siempre transitoria, una se está dando de baja o de alta según el volumen de trabajo. Pero a veces, por casos particulares relacionados a la obra social, por ejemplo, algunas personas no pueden darse de baja a pesar de no tener ingresos. Así está diseñado el monotributo: el Estado nos niega un marco de derechos laborales y por ende una continuidad laboral; ¡tenemos que pagar para trabajar y también tenemos que pagar cuando no trabajamos! Es un infierno. Y de esta manera, una se endeuda en un abrir y cerrar de ojos. Como yo, que por no pagar el monotributo en tres meses discontinuos, adquirí una deuda exorbitante que estoy obligada a pagar en una moratoria.
Nuestro principal problema se resume en la falta de un marco de derechos laborales. Además de lo que mencioné, hay que tener en cuenta que lxs monotributistas no tenemos aguinaldo, ni vacaciones, ni días por enfermedad, y en la mayoría de los casos las obras sociales no nos brindan atención; si lo llegan a hacer, tenemos que abonar siempre un co-pago; el empleador (que muchas veces es el Estado) puede manejarse a su antojo, ofreciéndonos números arbitrarios como sueldos y despidiéndonos sin causa cuando se le da la gana, sacando provecho de la necesidad imperiosa que tenemos de trabajar. No faltó oportunidad para que algún empleador me dijera que tenía que estar agradecida por una propuesta salarial miserable, pero esto en el caso de la cultura es habitual, porque se antepone la idea fetichista de “hacer arte” que disfraza el trabajo precarizado.
Ante esto, es necesario resaltar que al trabajar en estas modalidades tampoco contamos con representación gremial. En todos los trabajos que se enmarcan dentro de la cultura está muy extendido y aceptado que la informalidad “es lo que hay”; de esta manera somos una masa de cientos de miles de trabajadorxs a los que todos los sindicatos le dan la espalda; en mi caso el SICA, cuya filiación sólo es posible si una tiene continuidad en la Industria. Hay que aclarar entonces que la Industria es muy pequeña, y que hay cantidad de trabajos audiovisuales que se realizan por fuera de ella.
¿Qué medidas debería haber tomado el gobierno para evitar este impacto en tu sector?
El gobierno nacional debería haberse puesto a la altura de la gravedad de la situación triplicando el monto de la IFE y extendiéndolo a por lo menos las 11 millones de personas que se inscribieron para recibirla, durante el tiempo que dure el estadío más estricto del confinamiento. A su vez, debería haber suspendido el pago del monotributo.
Debería también suspender los alquileres de los espacios de trabajo que en este momento no pueden producir nada como productoras independientes, oficinas, centros culturales, salas de ensayo, salas de postproducción y afines.
El Fondo Nacional de las Artes debería duplicar los montos de sus becas y otorgar un subsidio para una canasta básica, en lugar de uno que implique producir una obra de arte en la pandemia.
El Gobierno de la Ciudad debería tomar las propuestas virtuales de lxs trabajadorxs de IOPA para reanudar el "Programa de Adolescencia" de una vez por todas o bien compensarnos con una indemnización y una resolución formal donde se asegure su continuidad el año próximo.
¿Qué pensás que se puede hacer para enfrentar esta situación?
De nada sirve la denominación de “artistas”. Reconocerse como trabajadorx precarizadx y organizarse activamente con el conjunto de lxs trabajadorxs es, desde mi punto de vista, la tarea más urgente. La unidad de todxs lxs trabajadorxs precarizadxs es lo único que puede garantizarnos la conquista de derechos laborales y medidas de emergencia. Un gran paso hacia eso fue la masiva "Asamblea de Cultura" realizada el 13/06, pero necesitamos trascender los límites de Cultura e ir hacia una unidad más amplia, organizada desde abajo y con la activa participación lxs militantes. Nuestra fuerza está en lo colectivo. Las medidas de lucha que podamos producir tendrán más fuerza mientras más seamos reclamando lo mismo.