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Desde el Encuentro de Trabajadorxs estatales. Frente a la elección, organizarnos de manera independiente es la salida

Queremos Trabajo Digno es una agrupación conformada por trabajadoras y trabajadores del DIF-CDMX, alcaldías y Pilares, que surge en 2019 para luchar por plenos derechos laborales organizándonos desde la base trabajadora de forma independiente al gobierno y los partidos del congreso bregando por la unidad hemos revertido despidos injustificados y recortes salariales y vamos por mucho más…

Sábado 2 de marzo de 2024

Las y los trabajadores de cara al panorama político actual

Nos encontramos en los últimos meses del gobierno de López Obrador, que llegó en el 2018 a la presidencia capitalizando el hartazgo de la población frente a los gobiernos anteriores y su política de ataques a las condiciones laborales, de vida y medidas represivas.

Con los diversos programas sociales o disposiciones como el aumento al salario mínimo, sumado a una retórica antineoliberal, los gobiernos de la llamada 4T buscan delimitarse de los anteriores, asegurando que acabaron con la época neoliberal. Pero en diversos ámbitos han sido continuidad de los ataques a las condiciones de vida, de la subordinación a Estados Unidos, a través del TMEC y, de garantizar las ganancias del puñado más rico de los empresarios nacionales y extranjeros.

Ejemplo de ello son el fortalecimiento de la militarización del país, no solo en las tareas de seguridad sino en administración de empresas estatales y megaproyectos; la política represiva frente a las personas migrantes; la implementación de megaproyectos como el Corredor Transoceánico, promesa de grandes beneficios para las empresas nacionales y extranjeras.

Es en el ámbito de la continuidad de la precarización laboral donde más se puede enunciar las contradicciones con el discurso antineoliberal, no solo en la fallida promesa de acabar con el outsourcing sino particularmente para las millones de personas trabajadoras que laboran en instituciones públicas, quienes sostenemos el conjunto de servicios de esta ciudad y el país.

Desde el inicio del gobierno de la 4T se ejecutaron cientos de miles de despidos, sobre todo a los sectores más precarios, quienes por su falta de derechos laborales no recibieron ninguna liquidación, esta medida fue argumentada por la llamada Austeridad Republicana, que también causó bajas de salario entre quienes ganaban en promedio 6 mil mensuales y desabasto de insumos – ya previamente carentes- para las funciones de atención pública. Contradictoriamente, los salarios de los altos funcionarios se mantuvieron intactos. Un ejemplo de la dificil situación de las y los trabajadores precarios es en dependencias como el DIF CDMX, donde las y los trabajadores de honorarios llevan 15 años sin aumento y al contrario se les realizó en 2019 una disminución del 3% y, el conjunto de las dependencias donde se mantienen salarios por debajo del mínimo cometiendo una violación constitucional y muy lejos de lo establecido por el Art. 10 de la Constitución de la Ciudad de México que establece que las y los trabajadores de las dependencias públicas deben percibir al menos dos salarios mínimos.

A la par, no solo se han mantenido a los miles de trabajadores sin derechos laborales (honorarios, servicios profesionales, nómina 8, autogenerados, etc.) en la misma situación, sino que sumaron nuevos sectores con nuevas figuras de simulación contractual, como los beneficiarios de programas sociales, quienes a pesar de sostener programas sociales centrales para el gobierno se les niega la denominación de “trabajadores” y por ende derechos laborales.

A esto se suman condiciones cotidianas que padecemos quienes trabajamos en el sector estatal como la casi inexistencia de capacitación, profesionalización y escalafones, los salarios diferenciados por el mismo trabajo, prestaciones diferenciadas aún en los trabajadores de base y en los últimos años un enorme deterioro salarial.

Para las y los trabajadores que buscan el acceso a la justicia demandando el reconocimiento de la relación laboral o la reinstalación, no ven ejecutados su laudos.

Sin embargo, somos conscientes de las políticas con las que los gobiernos anteriores del PRI, el PAN y el PRD, que hoy se reclaman oposición del gobierno morenista, golpearon duramente las condiciones de vida de las y los trabajadores, como con la reforma laboral de 2012, con la que legalizaron el outsourcing y limitaron el pago de salarios caídos a un año; las privatizaciones a empresas paraestatales; o el cierre de Luz y Fuerza que dejó a miles de trabajadores y sus familias en las calles; o la multiplicación por decenas de miles de los contratos sin derechos en el sector estatal de la Ciudad de México, solo como ejemplos, condiciones que el gobierno actual ha dejado intactas.

Actualmente, se abre además para el sector estatal un ámbito de incertidumbre por el periodo electoral, no solo por las presiones para realizar trabajo proselitista para los diversos partidos políticos, que obligan a asistir a actos políticos o promover el voto, sino porque es conocido que el cambio de gobiernos siempre trae consigo despidos para quienes no tienen garantizada la estabilidad laboral.

En este panorama, mientras se plantea como un avance para las mujeres, que las candidatas presidenciales son mujeres, somos las mujeres trabajadoras quienes padecemos de manera más cruenta la falta de derechos, ocupamos 70% de los trabajos precarios, sumando a las extenuantes jornadas o los múltiples trabajos la mayor carga de las tareas no remuneradas de cuidados y trabajo doméstico. A ello se agrega la creciente violencia que va desde el hostigamiento sexual hasta las desapariciones y el feminicidio, que no han cesado su aumento en los últimos años.

Organizarnos de manera independiente como trabajadores, es la salida

A pesar de los colores del partido que contienden para gobernar y las promesas que les acompañan, las y los trabajadores no lograremos una vida ni condiciones laborales dignas mientras los partidos del congreso y las direcciones sindicales sirvan a los intereses de los empresarios y la patronal. Hoy no existe una alternativa que represente los intereses de la clase trabajadora, que ponga en alto la defensa de sus condiciones laborales y de vida dentro del Congreso. Estos partidos velan centralmente por las ganancias de los empresarios y aplican políticas de precarización laboral y continúan con el despojo a comunidades originarias.

Para combatir estos ataques, y los que vendrán, las y los trabajadores necesitamos impulsar una política independiente de los partidos del congreso y de la burocracia sindical, pues nos han arrebatado también las organizaciones sindicales cómo representaciones reales y democráticas de la clase trabajadora, recuperarlas de forma combativa y desde las bases es también una tarea fundamental, para así aportar a la construcción de una alternativa política para las y los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Desde Queremos Trabajo Digno vemos fundamental la unidad entre los distintos sectores de trabajadores: precarios y de base, del sector privado y público, teniendo como objetivo inmediato el triunfo de las luchas actuales, como la Huelga de las y los trabajadores del Monte de Piedad y la lucha de las y los trabajadores de la Biblioteca Central-UNAM; además de las demandas del conjunto de sectores que confluimos en la Coordinadora de Trabajadoras y Trabajadores de la Ciudad de México, la cual consideramos fundamental ampliar y fortalecer de frente al próximo periodo, para impulsar un plan único de lucha, basado en la movilización y en la recuperación de métodos propios de la clase trabajadora cómo la huelga o el paro y que confiando en nuestras propias fuerzas se apueste a arrancar nuestras demandas.

Ante la situación de precariedad nuestra exigencia es: ¡plenos derechos para todas y todos! Basificación inmediata, renivelación, derecho a escalafón, derecho a la sindicalización y autonomía sindical. ¡Eliminación del outsourcing de las dependencias públicas! ¡Jubilación digna para todas y todos! Exigimos planes de vivienda para la base trabajadora, con créditos baratos para vivienda digna.

Frente al deterioro salarial, proponemos luchar por un aumento salarial de emergencia que cubra el costo real de la canasta básica y se ajuste a la inflación, que de acuerdo al investigador Iván del Toro Ríos, del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) de la UdeG en 2022 sería de 11 mil 529 pesos y agregando servicios y renta, se necesitan alrededor de 22 mil 182 pesos.

Porque aunque nos dicen que no hay presupuesto para nuestras demandas, se mantiene el pago de la ilegítima deuda externa, se aumenta de manera exponencial el gasto a fuerzas armadas, que se siguen viendo involucradas en ejecuciones extrajudiciales y violaciones a DDHH ¡NO AL GASTO MILITAR, SÍ AL PRESUPUESTO PARA DERECHOS LABORALES, SALUD, EDUCACIÓN Y CULTURA!

Acompañamos las exigencias del movimiento de mujeres, y consideramos que es necesario pelear por comedores populares gratuitos, derecho a guarderías y respeto a las licencias de maternidad y de cuidados para mujeres y varones. Pelear porque la extensión de la licencia de maternidad sea para todas con salario íntegro. Y este 8 de marzo salgamos a las calles a levantar esta bandera: Porque la precarización tambien es violencia contra las mujeres. ¡Ni una menos!¡Alto a la violencia y hostigamiento sexual contra las mujeres!

Te proponemos organizarnos de manera combativa para no permitir ni un despido más, pelear por la reinstalación de todas y todos los despedidos injustificados, por plenos derechos laborales y basificación y la recuperación de los sindicatos como herramientas democráticas de lucha.