En el Ministerio de Desarrollo Social y en el de Educación la precarización y los sueldos bajo la línea de pobreza son moneda corriente para los trabajadores
Viernes 21 de febrero de 2020 01:00
A raíz de la negativa del gobierno nacional y provincial de pagar la cláusula gatillo a los estatales, docentes y trabajadores de la salud salieron a las calles y se organizan en asambleas. Con este reclamo comienzan a salir a luz otras realidades de los trabajadores estatales, como las que viven quienes se encuentran precarizados.
¿Es una excepción o en el Estado hay miles de trabajadores mal pagados? En esta nota tomaremos ejemplos del Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de Gabriel Yedlin, y del Ministerio de Educación, a cargo de Juan Pablo Lichtmajer. Los dos ministros buscan presentarse como la cara “progresista” del Gobierno de Juan Manzur y, como parte de sus aspiraciones políticas, hablan de la importancia de “las políticas sociales” o de “la educación”, sin embargo la realidad es distinta para los trabajadores de esos ministerios.
Los salarios, bajo la línea de pobreza
Para diciembre de 2019,la Junta Interna de ATE INDEC estimó que la canasta de consumos mínimos para un hogar compuesto por dos mayores y dos menores para satisfacer sus necesidades alcanzó los $61.882,14. Sin dudas, una cifra que está lejos de ser alcanzada por la mayoría de los estatales de la provincia. Pero lo mismo ocurre incluso con las cifras, significativamente más bajas, que proporciona el Gobierno provincial.
Según la Dirección de Estadística de la Provincia (DEP), la canasta básica alimentaria se situó en $26.000 en diciembre del año pasado. Esa fue la cifra que necesitó una familia tipo, compuesta por un padre de 35 años, madre de 31, hija de 8 e hijo de 6. Esta cifra no incluye los alquileres, pago de los diferentes servicios, transporte, atención en salud y demás ítems necesarios para una familia. Nuevamente, muchos estatales ni siquiera alcanzan esta cifra baja.
Un docente del plan FINES cobra por 16 horas cátedras $2179; un responsable administrativo de este plan cobra $7000. En el caso de un trabajador monotributista del Ministerio de Desarrollo Social cobra $20.000 pero, con los impuestos de AFIP y Rentas de la provincia, le queda en mano cerca de $17.500; un trabajador del plan ENYA del Ministerio de Salud (antes pertenecían a Desarrollo social) cobra $23,000 pero también, al ser monotributistas, terminan cobrando 19.000. Una trabajadora de las cooperativas (los llamados “planes sociales”) que trabaja de lunes a viernes limpiando una escuela cobra $8000, y algunos trabajadores municipales que trabajan en las reparticiones o en los comedores de la provincia ganan solamente $4000.
¿El “Estado somos todos” o el Estado nos precariza a todos?
¿Cómo es esto posible? La mayoría de los salarios expuestos en esta nota están lejos del imaginario popular de lo que es el sueldo de un empleado estatal. Sucede que además de los trabajadores que los distintos ministerios tienen en planta permanente, existen muchos tipos de contrataciones, plantas transitorias o contratos de locación como monotributistas.
Este último tipo de contratación en particular exime al estado de cualquier tipo de responsabilidad con sus trabajadores, no prevé a los mismos de derecho a paritarias, aguinaldo, antigüedad y en muchos casos ni siquiera contempla días de vacaciones, también genera que muchas veces sus salarios tengan demoras de cuatro o seis meses, una verdadera estafa a los trabajadores por parte del mismo estado. La suba del monotributo por parte del Gobierno de Alberto Fernández sólo agrava la situación.
De “cuidando el futuro” a “hacemos lo que queremos”
Durante la campaña electoral de 2019, los afiches de Manzur, Yedlin y Lichtmajer, se llenaron de frases grandilocuentes. Mientras gobernó Macri prometieron “cuidar a los tucumanos”, aún cuando votaban las leyes del macrismo. Ahora que gobierna Fernández lloran sobre la leche derramada mientras culpan al gobierno anterior, cuando el peronismo gobierna hace décadas Tucumán y todos sabemos que la precarización no empezó con Macri.
La cara más cruda de la precarización laboral y el ajuste la muestra el propio gobierno peronista, como dijo el gobernador Juan Manzur hace unos días “ponemos a alguien que los escuche quejarse, y después hacemos lo que queremos”.
¿Cómo terminar con la precarización del Estado?
Desde la primera semana de enero los trabajadores vienen protestando en diversas instancias contra la eliminación de la cláusula gatillo. En ese decreto 1/1 repudiado por todos los estatales, Manzur también dispuso que no se va a aumentar el personal de planta del Estado. Es decir, que el Gobierno provincial va a seguir sosteniendo la precarización de los estatales en sus múltiples formas.
Cómo expresó el dirigente de la Agrupación Marrón Docente, Juan Luis Veliz: “Los trabajadores tenemos la fuerza para torcerle el brazo al Gobierno pero para eso necesitamos unirnos. Hasta ahora hay medidas muy progresivas como marchas, paros, asambleas, pero hay que avanzar en unir todas esas acciones de los estatales y los sectores que nos apoyan. Pensemos la fuerza que podemos tener los 110 mil estatales si hiciéramos medidas conjuntas, ¿cuánto podría durar el decreto de Manzur si esa fuerza se expresara unida en las calles?”.
En el marco de esta lucha es necesario impulsar una Asamblea Provincial de estatales, donde pueda expresarse democráticamente la voz y el voto de todos los trabajadores estatales que mastican bronca viendo como los gremios mayoritarios no convocaron ni a una sola medida de fuerza. Un espacio donde los precarizados también podamos participar con la perspectiva organizarnos y pelear por el paso a planta permanente.