La hipocresía con que el gobierno mira la salud pública no tiene límites, esta vez le tocó al ex subsecretario de salud Luis Castillo anunciando frente a los colapsos en los consultorios que los pacientes “se van temprano, no solamente para ir al médico, sino que también para usarlo como un elemento social, de reunión social”

Néstor Vera Médico.

Natalia Sánchez Concejala Antofagasta por el Partido de trabajadores Revolucionarios, Médico del Hospital Regional de Antofagasta y parte de la Agrupación de Trabajadores de Salud "Abran Paso"
Sábado 13 de julio de 2019
El pasado 5 de julio el ahora ex subdirector de salud Luis Castillo en entrevista con la radio Santa Maria de Coyhaique dio a conocer su mirada sobre el colapso de los consultorios y la larga espera de los pacientes para conseguir una atención, que termina llegando meses después de ser solicitada, dichos que causaron efervescencia en redes sociales y fuertes críticas desde distintas bancadas parlamentarias por referirse a estos hecho como una “reunión social”, ignorando por completo el gran problema de la salud pública, como el colapso en los centros asistenciales y hospitales, lo que finalmente le costó su salida del cargo demostrando la debilidad del Gobierno.
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¿Qué ocurre realmente con la salud pública?
La salud de la población, al ser un tema de interés de toda la sociedad, ha sido un tema que ha generado debates desde siempre, el colapso en la atención, las largas listas de espera - donde incluso hay quienes mueren sin haber recibido atención - la falta de insumos, la subcontratación al personal de salud que muchas veces sigue siendo insuficiente, atochamiento en consultorios y hospitales, un sistema colapsado; la profunda crisis que atraviesa la salud pública.
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El modelo neoliberal, que nos dejó la dictadura de Pinochet, ha hecho de necesidades tan básicas como la salud y la educación un negocio, creando un sistema paralelo al estatal, dando origen a Isapres y clínicas privadas, al mismo tiempo que le abre el paso “al mercado de la salud” para la gestión de centros hospitalarios mediante las concesiones y empresas privadas, fortaleciendo a ciertos grupos económicos a costa de fuga de recursos económicos, profundizando la crisis de la salud pública, generando colapso asistencial que deriva en una atención inoportuna y de pésima calidad.
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Ante esto casos emblemáticos como el del Hospital San José, centro de referencia para todo el norte de Santiago, que ha llegado al nivel de colapso de mantener pacientes hospitalizados en los pasillos de la Unidad de Emergencia, son la muestra más crítica de un problema cotidiano. Igualmente la situación en que se mantiene el SAMU a nivel nacional con la mitad de su flota de ambulancias sin funcionamiento, subcontratos y honorarios, falta de insumos, entre otras. Es por esto que como respuesta en los últimos meses se han evidenciado la denuncia y movilización de sectores que buscan terminar con los problemas de la salud pública.
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Pero ¿por qué estas movilizaciones quedan ahogadas, como un fuego que se apaga?. La histórica división por gremios de la salud es uno de los factores que mantienen desconectadas las luchas de distintos sectores de la salud para organizar de forma unificada las distintas problemáticas que responden a un problema originario, la salud de mercado. Ante esto, los paros y movilizaciones que en el último mes han sido el centro neurálgico de la política, haciendo frente a las políticas represivas y precarizadoras de la educación y el trabajo, son un ejemplo de organización. Sectores productivos importantes como Chuquicamata y la minería estatal, demostraron su fortaleza en unidad con el paro docente a través de marchas y cortes. Los profesores ya entran a su 6 semana de movilización contra un gobierno intransigente, a pesar que sus dirigentes como Mario Aguilar quieran deponer el paro.
Son distintas luchas pero con un enemigo en común: el gobierno de derecha y sus políticas empresariales. Si queremos avanzar en un sistema de salud pública financiando integralmente por Estado y administrado por los trabajadores y usuarios, es necesaria la unidad y movilización con otros sectores, como los profesores, que fueron contra la decisión de la burocracia para continuar en paro. Si ellos lograron doblarle la mano al gobierno, es un punto de apoyo para todos los trabajadores, para enfrentar sus reformas políticas.
Hoy los gremios de la salud, dirigidos mayoritariamente por el Partido Comunista y la ex Concertación, están al igual que la CUT en una tregua con el gobierno. Romper con esta pasividad es fundamental para evitar que personajes como Luis Castillos o Mañalich sigan precarizando la salud del pueblo trabajador en función de perpetuar las ganancias empresariales, y más de conjunto, acabar con las reformas del gobierno que solo nos entregan migajas.