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Coronavirus. Frente a la pandemia ¿Qué debemos exigir los trabajadores universitarios?

La Secretaría de Educación Pública recorrió las vacaciones de semana santa, sin embargo, decenas de universidades mantienen actividades, poniendo en riesgo a miles de trabajadores universitarios en todo el país ¿qué debemos exigir?

Lunes 16 de marzo de 2020

La pandemia mundial por el Coronavirus ha puesto sobre la mesa diversas contradicciones en países como Italia, Francia o Estados Unidos, dónde pese a las declaraciones de cuarentena, millones de trabajadores son obligados a trabajar, exponiendo sus vidas y las de sus familias.

En México, este fin de semana, la Secretaría de Educación Pública informó que las vacaciones de semana santa se adelantarán, siendo el próximo viernes 20 de marzo el último día de clases. Aunado a esto, comentaron que se darán dos semanas más para llegar sin actividades presenciales hasta el 20 de abril, aunque se comentó que serían semanas dónde se realizarían actividades a distancia.

A este llamado se sumaron algunas recomendaciones por parte de las principales universidades del país, reduciendo el número de eventos masivos, posponiendo cursos, foros y actividades extracurriculares.

Pero pese a eso, no hay un llamado a parar la universidad en sus actividades curriculares y administrativas, exponiendo a miles de familias a un posible contagio.

Sólo en la Universidad Nacional Autónoma de México, somos 28mil administrativos y 45mil académicos que ofrecen servicios a 359mil estudiantes. Así se van sumando miles de trabajadores académicos y administrativos que en todo el país asistimos al trabajo sin las condiciones mínimas de salud para enfrentar la pandemia.

Miles de nuestras compañeras se encuentran preocupadas ya que si las actividades administrativas no se paran, sus hijos se quedarán solos, habrá que gastar en guarderías o en el mejor de los casos, serán los abuelos quienes cuiden a los niños.

Frente a este panorama crítico para nuestra salud, necesitamos poner en pie comisiones de higiene y seguridad electas desde la base, que se coordinen con especialistas en el tema y que, en el caso de haber comisiones e higiene y seguridad en los sindicatos, fortalezcan las mismas.

Desde esta comisión debemos exigir medidas básicas de salubridad y que seamos nosotros, los miles de trabajadores, en coordinación con los expertos en la materia, quienes decidamos cuándo es que no hay condiciones y es necesario cerrar nuestras dependencias.

En caso de que nuestras dependencias cierren, tenemos que exigir que todos los días que dure la cuarentena, sean pagados al 100% y si la misma se extiende, no sean excusa para comenzar a descontarlos de nuestras vacaciones.

Nuestras vidas valen más que sus ganancias

En medo de esta pandemia que azota a todo el mundo hay una constante en los principales países que son focos rojos, una debilidad enorme del sistema de salud que se agrava según el nivel de privatización que hay: sólo por poner un ejemplo, una cita médica en Estados Unidos por una atención mínima, ronda los mil dólares.

En el país, pese a contar con un sistema de salud pública, el lucro y la corrupción, así como un presupuesto cada vez más pequeño (sólo el 2.6% del PIB), ha hecho que el sistema de salud pública, se sostenga en gran medida gracias a sus trabajadores que hacen lo imposible con insumos cada vez más reducidos.

La recomendación de la Organización Mundial de la Salud contempla un mínimo de 18 camas por cada 10mil habitantes, en México el promedio es de 8, una cifra clarificadora respecto a las enormes limitantes del sector salud para hacerle frente a esta pandemia.

El gobierno federal, mediante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público comentó que se darán las facilidades necesarias para partidas presupuestarias extraordinarias al sector salud, de ser requeridas, pero ¿y los 30 millones de trabajadores precarios que no cuentan con seguridad social?

Frente a esto, los millones de trabajadores del país, debemos exigir que se destinen la partida presupuestaría que sea necesaria para garantizar test gratuitos a toda la población, dotar de insumos necesarios a todos los hospitales y garantizar el servicio de manera gratuita para todas y todos.

Esto se puede lograr a través de impuestos progresivos a las grandes fortunas y el no pago de la deuda externa, dinero para nuestra salud, no para el lucro. Nuestros sindicatos deben ponerse al frente de esta demanda básica para garantizar la salud de todos los agremiados y pelear por todos los precarios que quedan sin derechos laborales elementales.