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Red Internacional
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Debates. Frente a las ilusiones de “un Chile nuevo”

Frente a las ilusiones de “un Chile nuevo” que se tienen sobre la Nueva Constitución (NC), de aprobarse el 4 de septiembre, es importante tener claro los límites de un documento de esta naturaleza. Cuando hablamos de una Constitución hablamos de la hoja de ruta de un estado burgués funcional al sistema capitalista. Es necesario entonces hacer el ejercicio de preguntarse hasta dónde pueden llegar las garantías de los derechos que se consagran allí. ¿El derecho a una vivienda digna, podrá ser garantizado por el Estado en contra de los intereses de las inmobiliarias? ¿Una vida libre de violencia de género es posible dentro de una sociedad (y un estado) patriarcal?

Sábado 13 de agosto de 2022

Frente a las ilusiones de “un Chile nuevo” que se tienen sobre la Nueva Constitución (NC), de aprobarse el 4 de septiembre, es importante tener claro los límites de un documento de esta naturaleza. Primero es necesario recalcar qué es un Estado: una herramienta de dominación de una clase sobre otra, que permite mantener el orden social impuesto por la clase dominante, el cual juega a su favor en desmedro de la clase dominada y oprimida.

Cuando hablamos de una Constitución hablamos de la hoja de ruta de un estado burgués funcional al sistema capitalista, es decir, un contrato de dominación política y económica con la burguesía y el imperialismo. Va mucho más allá de una reforma específica, de una elección parlamentaria o inclusive presidencial, donde se vota un Gobierno. No, aquí se trata de las reglas, el marco y las bases político-jurídicas del Estado capitalista en Chile, una nueva constitución que desde ningún punto de vista puede ni busca quebrar con este sistema.

Es necesario entonces hacer el ejercicio de preguntarse hasta dónde pueden llegar las garantías de los derechos que se consagran allí. Podemos comenzar con hacer un simple análisis de la situación del pueblo Mapuche. Si bien el documento considera como "pueblo y nación preexistente" al Estado de Chile y que además tienen derecho "a la libre determinación", termina siendo nada más que demagogia porque no permite a este pueblo nación separarse del Estado Chileno. ¿Y las tierras ancestrales? ¿Se expropiará a las forestales? Pensando en que el Estado responde a los intereses de la clase dominante, la burguesía, es difícil pensar que la constitución del mismo irá en contra de los deseos y proyectos de esta misma clase social, por lo que ni siquiera es capaz de garantizar que los distintos Gobiernos dejarán de usar el terrorismo de Estado contra el pueblo Mapuche. Toda la verborrea de plurinacionalidad con la que adornan la NC, se hace mientras militarizan el Wallmapu y mantienen presos políticos Mapuche. O el caso de la justicia y los tribunales indígenas, la propuesta de NC determina que en última instancia éstos están subordinados a la Corte Suprema. Así mismo, la NC mantiene las facultades del Presidente para el uso de las Fuerzas Armadas y la suspensión de los derechos democráticos, herramientas autoritarias utilizadas por Piñera para reprimir al pueblo Mapuche y a la revuelta popular del 2019, así como el gobierno de Boric lo hace hoy en el Wallmapu y en el norte del país con un cariz xenófobo. Y al mismo tiempo, el Apruebo oficialista con Boric a la cabeza ya comprometió la reposición del Estado de emergencia en la NC.

Para seguir con el análisis, otro aspecto clave que merece atención es el carácter de "ecológica" de la NC. Si bien consagra como valores intrínsecos e irrenunciables del Estado de Chile "la dignidad, la libertad, la igualdad sustantiva de los seres humanos y su relación indisoluble con la naturaleza", sin embargo ¿Cómo podría asegurar una constitución una línea ecológica del estado si la explotación de recursos naturales en manos de las grandes fortunas y multinacionales es la parte más cuantiosa del PIB? Especialmente la minería, que no sólo contamina el medioambiente y los poblados aledaños, sino que también son los principales saqueadores del agua. Sobre todo considerando que la NC no toca los tratados comerciales internacionales, que entregan en bandeja los recursos naturales para el saqueo del imperialismo.

Y podríamos seguir haciéndonos preguntas: ¿El derecho a una vivienda digna, podrá ser garantizado por el Estado en contra de los intereses de las inmobiliarias? ¿Una vida libre de violencia de género es posible dentro de una sociedad (y un estado) patriarcal? ¿Podría asegurarse el derecho a la educación cuando mantiene a los privados dentro de la cancha, quienes hacen negocios con esta necesidad? ¿O la salud? ¿Un sistema mixto de pensiones, con los grandes especuladores de la AFP podría entregar jubilaciones dignas para les trabajadores? ¿Podría garantizarse el goce pleno de los derechos que consagra la NC si no se tocan los intereses de los grandes empresarios y del imperialismo, dentro de este sistema capitalista y patriarcal? Si lo que se quiere es enfrentar a la derecha y al Rechazo ¿Cómo hacerlo si la propia NC no toca los aspectos claves del sistema?

La izquierda, centro izquierda y campañas por el Apruebo: alimentando ilusiones de libertad y dignidad en los marcos del capital

El Partido Comunista (PC), el Frente Amplio (FA) y los Movimientos Social Constituyentes (MSC) destacan que el proceso constituyente fue democrático, que nació de las movilizaciones de octubre de 2019 y que es una victoria que responde a las demandas populares. Sin embargo, omiten que la Convención Constitucional es un proceso nacido del Acuerdo por la Paz del 15 de noviembre, firmado entre gallos y medianoche, como respuesta una táctica desesperada de los partidos del régimen, con el apoyo del FA, de detener las movilizaciones en ascenso, pues un par de días antes trabajadores de sectores estratégicos de la economía del país se fueron a paro nacional para presionar al gobierno de Piñera. Este acuerdo excluyó de toda participación y voto a quienes iniciaron la rebelión, la juventud, específicamente les secundaries. Un acuerdo que mientras se pintaba como "democratico", mantenía presos políticos, militarización del Wallmapu e impunidad en la violación a los derechos humanos cometidos en pleno estallido. Como si todo esto fuera poco, existe una enorme operación del régimen para conducir este moderado texto a una nueva cocina: El parlamento. Estos tópicos ya se están discutiendo, y giran en torno a garantizar un sistema mixto que no acabe con el negocio de las pensiones y el restablecimiento del Estado de Excepción.

Apoyar la NC hoy es entregarle un cheque en blanco al régimen, como lo hace desde el MIT al MST, que son del ala trotskista, desde el Partido Igualdad a los MSC. Boric planteó esta semana que hay que acordar las reformas desde ya entre los partidos del régimen,al mismo tiempo que prepara un plan B por si gana el Rechazo. La segunda cocina es en concreto, los partidos de los 30 años reformando la NC, aquellos que las masas populares querían tumbar durante la rebelión, hoy son quienes van a reescribirla o reformarla, teniendo en cuenta que la derecha hará todo lo que tenga en sus manos por que el resultado sea lo más moderado posible. Todo esto fortalece al Rechazo y la derecha, ya que permite que el régimen meta más controles a la NC.

En la izquierda extraparlamentaria, sectores como Trabajadores al Poder (TP), MIT o el MTS simplemente pasan por alto esto. Y entregan un apoyo a la NC sin importar que esta ya esté amarrada a su cocina, sin independencia de clase. Grupos como el MIT llegan al absurdo de decir Aprobar por la Nacionalización del Cobre, algo que ni siquiera está escrito en la propuesta oficial, a todas luces una fake news (y que si estuviera escrito sería un elemento que le daría un carácter mucho más progresivo a la NC).

La discusión de la NC va más allá del problema puramente táctico del voto. Votar una constitución es apoyar un proyecto de sociedad. En el caso de los marxistas revolucionarios no luchamos por un capitalismo más humano ni por una democracia más radical, sino por una sociedad de otro tipo, donde sean les trabajadores y el pueblo pobre les que gobiernen, a través de sus propios organismos e instituciones, confiando en sus propias fuerzas. Este es el proyecto al que apuntamos desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios, una organización trotskista con independencia de clase, proyecto que sólo se alcanzará luchando en las calles y construyendo una alternativa política que no haga consensos ni acuerdos con los partidos de la burguesía, mucho menos con la derecha como lo ha hecho el FA. Apostamos a construir esta alternativa política que sea independiente a los partidos del régimen y represente los intereses del pueblo pobre y explotado, los cuales van en dirección completamente opuesta a los de los capitalistas. En ningún caso la NC constituye un paso en esa dirección, ni tampoco configura una etapa en ese camino, es más bien, el resultado del desvío de las grandes movilizaciones que un día unieron a trabajadores, pobladores y movimientos sociales en la protesta, pero que hoy se encamina al Senado para ser acomodada al sistema imperante.

Para enfrentar a la derecha y al Rechazo no se debe maquillar el proceso constituyente, ni menos aún embellecer el Apruebo, para enfrentar a los empresarios y este régimen lo que necesitamos es la fuerza de la movilización obrera y popular en las calles, y la construcción de una alternativa de independencia política de los trabajadores.