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Red Internacional
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ECONOMIA. Frente al malhumor social, promesas de alegría

Mauricio Macri dijo que "Argentina no tendrá límites de crecimiento". En la misma sintonía, miembros del gabinete dicen que habrá “buenas noticias”. Mientras tanto, avanzan la recesión y la inflación.

Pablo Anino

Pablo Anino @PabloAnino

Miércoles 20 de julio de 2016

Fotografía: Presidencia.gob.ar

El presidente dijo que "Argentina no tendrá límites de crecimiento" cuando desarrolle su infraestructura. No hay duda de que para que eso ocurra falta mucho.

Su declaración fue realizada durante la recepción a los representantes de la Corporación Andina de Fomento (CAF) - Banco de Desarrollo de América Latina, que realiza su reunión de directorio en la Argentina por primera vez.

Las definiciones del presidente tienen lugar mientras el segundo semestre avanza sin que la situación económica mejore. El malestar social por los tarifazos tiene el telón de fondo de la recesión y la caída del consumo debido al deterioro del salario real.

Las condiciones de vida están empeorando día a día para la mayoría del pueblo trabajador. No obstante, aunque la población palpa cotidianamente el ajuste, sigue primando, en esa abstracción llamada “opinión pública”, la idea que en el futuro inmediato se estará mejor.

En las encuestas hay parte de verdad y parte de marketing. Los funcionarios se sirven de ellas para jugar con esa percepción sobre el futuro y seguir alimentando las expectativas sobre un segundo semestre lleno de bondades que no termina de llegar.

Esperando el milagro

"En la segunda parte del año el salario le va a ganar a la inflación" afirmó, sin sonrojarse, el ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, Alfonso de Prat Gay.

Claro que no hablaba frente a trabajadores, sino que su auditorio era la oligarquía terrateniente de la Sociedad Rural Argentina. En estos días de visita a La Rural de Palermo los funcionarios se mostraron desinhibidos.

El ministro de Producción, Francisco Cabrera, declaró que en el segundo semestre habrá "buenas noticias" en materia de inflación y que el fin de año llegará con una "macroeconomía ordenada".

Los datos desmienten a cada momento al relato que construye el macrismo.

Según la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la inflación fue de 29,2 % entre enero y junio. En términos interanuales alcanzó 47,1 % en junio.

La inflación Congreso, reportada por la oposición patronal, registró 27,1 % en los primeros seis meses del año y 45,3 % interanual.

Incluso, las últimas decisiones monetarias del Banco Central indican que no terminan de haber señales claras de desaceleración de precios.

La mayoría de las paritarias cerraron entre el 29 % y el 35 %. Sólo algunos pocos gremios, como aceiteros o bancarios, lograron porcentajes mayores.

Muchos de los aumentos paritarios se aplican en cuotas, por lo cual el efecto sobre el poder de compra termina siendo menor que el número final acordado.

Es así que los salarios, dependiendo de la evolución futura de la inflación, terminarán 2016 perdiendo de mínima entre 10 y 15 puntos porcentuales contra los precios.

Esa pérdida del poder de compra del salario que tuvo lugar principalmente durante el primer semestre, difícilmente se pueda recuperar en el segundo, más allá que la inflación se desaceleré, cuestión que no está para nada garantizada.

En la campaña electoral Prat Gay pronosticó que la devaluación no generaría inflación. Ahora que la inflación escaló, dice, contra toda evidencia empírica, que el salario la va a superar. Al ministro solo un milagro lo puede salvar de sus fallidos.

Algarabía empresaria

Otra referente de Cambiemos que paseó por la exposición de la Sociedad Rural fue María Eugenia Vidal, la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires.

"Desde el campo están ayudando a poner de pie a la Argentina. Muchas gracias por sostener la esperanza", sentenció Mariu (como la llaman los allegados).

"No aflojes, aplicá mano dura", la alentaron sus simpatizantes ruralistas. Y la mandataria no afloja: el lunes fue denunciada por docentes por el presupuesto que destinará para espiarlos en las redes sociales.

Como si emplearse en negro se tratara de una decisión individual de los trabajadores más vulnerables del país, la gobernadora indicó que creció "el empleo formal porque al eliminar la incompatibilidad entre la asignación familiar y la asignación por hijo, los trabajadores piden ser registrados porque no tienen miedo de perder nada".

Es una declaración desvergonzada en cualquier contexto. Pero Vidal hablaba frente a los mayores negreadores del país, donde el empleo no registrado alcanza hasta el 70 % en algunas producciones agropecuarias y las denuncias sobre trata de personas brotan más que la soja.

Los empresarios de los agronegocios están entre los principales ganadores de la política macrista: se estima que unos U$S 120 mil millones entraron en sus bolsillos gracias a las medidas tomadas por el gobierno.

El clima de euforia de la Sociedad Rural se expande al capital financiero internacional que se beneficia con la escalada en el endeudamiento y la “bicicleta” especulativa armada por el Banco Central, las empresas de servicios públicos que incrementan sus ingresos con los tarifazos, las grandes constructoras de los amigos y familiares del presidente, las mineras y el capital más concentrado en general. Son los ganadores del “modelo” de los CEO.

¿Círculo vicioso?

Desde el mundo empresario no sólo llegan buenas vibras hacia el gobierno. El capital financiero exige más ajuste para equilibrar las cuentas públicas. Es que el déficit presupuestario no paró de incrementarse por las medidas económicas.

El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, reconoció que el segundo trimestre (abril-junio) terminó con una caída de 0,9 % de la economía. Se suma a un resultado recesivo en el primer trimestre (enero-marzo).

La recesión en la economía está achicando los ingresos públicos agravando el déficit, que, a su vez, se está cubriendo en parte con endeudamiento externo.

Son dólares que así como entran se van en su mayoría por el pago de intereses y capital de la deuda preexistente, como ocurrió con lo que se embolsaron los fondos buitres.

No obstante, el ingreso de dólares de la soja, por el endeudamiento y la “bicicleta financiera” actúan apreciando el tipo de cambio, a lo que se suma que la inflación tiene el mismo efecto.

En este panorama, no son pocas las patronales que exigen nuevas rondas devaluatorias. Si el gobierno convalida con la suba del dólar, la inflación se escapará de nuevo.

El clima recesivo se refleja en la caída industrial y del consumo, pero también en mayor desempleo.

Los números oficiales del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social indican una destrucción de 42 mil puestos de trabajo registrado en abril del corriente año en relación al mismo mes de 2015.

Esos números no consideran a los trabajadores en “negro”, donde el despido resulta más sencillo para las empresas. Según información del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), al 30 de junio se habría 179.285 despidos y suspensiones.

En el segundo semestre hay una serie de factores que pueden ayudar al gobierno: la supuesta reactivación de la obra pública; el blanqueo de capitales cuyo resultado, a pesar de buenas expectativas de los analistas económicos, tiene resultado incierto; la “reparación” a los jubilados; el cobro de los aumentos de las paritarias y del aguinaldo.

A esta altura queda claro que esa batería de factores favorables sólo servirán para un control de daños de la destrucción provocada en el primer semestre. Tal vez, por eso, el presidente se sinceró: "No hay un líder mesiánico" que "resuelva de un día para el otro".


Pablo Anino

Nació en la provincia de Buenos Aires en 1974. Es Licenciado en Economía con Maestría en Historia Económica. Es docente en la UBA. Milita en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Es columnista de economía en el programa de radio El Círculo Rojo y en La Izquierda Diario.

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