Pamela Jiles critica el número de vocerías ocupadas por mujeres en el conglomerado. Pero, ¿Cuál es el debate más profundo tras la participación de las mujeres en política?

Karla Peralta Díaz Médica en Antofagasta, Pan y Rosas
Martes 23 de enero de 2018

Con una ácida interpelación a los hombres que pertenecen al Frente Amplio (FA), Pamela Jiles -Diputada por el Partido Humanista- declaró en medio de la celebración del primer aniversario de la coalición: “Cuándo los compañeros del Frente Amplio se van a parar, van a salir de esos paneles, van a sacar sus potitos cómodos de ahí y van a exigir que sea una compañera del Frente Amplio la que esté ahí (...). Me da la impresión de que a ratos el Frente Amplio está dando una imagen bastante patriarcalizada y machista“. Pamela Jiles viene cuestionando en su interior al electo bloque parlamentario de destacar sólo hombres como figuras de peso en el liderazgo parlamentario.
Ante estos dichos se pronunció una conciliadora Beatriz Sánchez: “Todos los días tenemos que mirarnos e ir revisando lo que estamos haciendo para ir ajustando ciertos procedimientos y decisiones, pero el espíritu siempre está. El espíritu es seguir desarrollando un gobierno feminista desde el Parlamento y también al interior del Frente Amplio”.
¿Pero qué es lo que es lo que significa más profundamente este debate?
No cabe duda de que la participación de las mujeres en el ámbito político ha sido cuesta arriba, desde el movimiento sufragista que por años luchó por el derecho al voto femenino, hasta la actualidad de instituciones mayormente dirigidas por hombres. También que históricamente el rol subordinado y oprimido de la mujer, relegada al invisible trabajo doméstico, y a la súperexplotación laboral, en una sociedad de desigualdad, explotación y opresión. Es importante reivindicar los espacios de participación política por los que luchamos las mujeres, y cuyos derechos son frutos de años y décadas de organización, movilización y lucha (y en ningún caso sin oposición de este régimen conservador).
Hoy mujeres del Frente Amplio, como Pamela Jiles, con una historia detrás (y claroscuros en la farándula), que se dice la "primera gay" en el parlamento (y se apoda "la abuela" de la comunidad LGBTI), quieren luchar ese derecho en el Frente Amplio. ¿Esta lucha es el "gobierno feminista"? Las mujeres debemos seguir avanzando en hacer política.
Sin embargo, muchos de los derechos que hemos peleado y conquistado no existen más que en el papel para la gran mayoría de las mujeres, que son de la clase trabajadora, del pueblo pobre. Obreras, campesinas, mapuche, pobladoras, estudiantes y jóvenes precarias, que cargan la doble o triple opresión. Que la "igualdad política" no es igualdad material, pues viven sometidas a las cadenas de una sociedad que arrastra a la precarización de la vida, la esclavitud doméstica. El capitalismo y el patriarcado son una gran alianza (los 7 mil millones de pesos que financió el Estado al Papa deberían recordar que sí existe también muy determinada esa alianza más allá, o que expresan esa relación social) y una realidad enemiga que ningún derecho democrático ni ninguna reforma podrá destruir. Debemos conquistar cada una de éstas, para ganar en condiciones y derechos, pero a la vez para fortalecer nuestra lucha para terminar con el capitalismo y el patriarcado, o sino cualquier emancipación real será una utopía, y aquí es clave la alianza con la clase trabajadora y todos los oprimidos. Ni la lucha "contra los hombres" ni la "igualdad política" representan en sí mismas la emancipación de las mujeres de la histórica opresión.¿Acaso estas discusiones del Frente Amplio y su "feminismo" tienen que ver con ésto? ¿Acaso eso también plantea Pamela Jiles? Tampoco. Dicho sea de paso, Pamela Jiles no ha criticado con tanta vehemoncia como ésta los intentos de un acuerdo con la vieja nueva mayoría, o será acaso que está a favor.
¿Hay que pelear por cada derecho y cargos políticos? Sí. ¿Basta con que las mujeres ocupemos cargos políticos públicos? No. No olvidemos una foto que circuló estos días en la visita del Papa: mientras la derechista UDI, auto-declarada "feminista", se sacaba una selfie con éste, la machi Linconao era retenida por un policía que le negaba la entrada para reunirse con el Papa. Ante todo, está la clase social u origen social a la que se pertenece, así como los intereses asociados a esa clase que sirven.
Para derrotar esa opresión es necesario derrotar esa alianza criminal que condena a la mayoría del pueblo, cuya mayoría somos mujeres, a la precariedad. La lucha de todas nosotras por nuestros derechos, como el aborto legal, seguro y gratuito, igual trabajo igual salario, plan de emergencia contra la violencia de género, y muchos otros, debe ir de la mano de conquistar un movimiento vivo de mujeres, aliado a los trabajadores y estudiantes, y se proponga terminar de raíz este sistema de explotación y opresión.
El desafío es fortalecer nuestra organización, que hemos conquistado en secretarías, comisiones, organizaciones, marchas, actividades, pues claramente el gobierno de Piñera quiere hacernos retroceder en nuestro movimiento y demandas, y para eso será clave la articulación con trabajadores, hacia las mujeres trabajadoras que son una gran fuerza social dormida, uniendo la lucha por nuestros derechos básicos con la lucha para conquistar nuestra emancipación y la de todos los explotados y oprimidos.