La lluvia no impidió que, bien temprano para ser lunes, el decano decidiera a dónde irán las parcialmente desconocidas, pero enormes, ganancias de los producidos propios de la facultad.
Martes 10 de septiembre de 2019 20:11
No hay brotes verdes pero sí morados
Al parecer, la llegada del nuevo decano, Alejandro Vila, tuvo sus frutos. La mañana del día de ayer, se convocó a una sesión con el consejo directivo de Humanidades y Artes para debatir el presupuesto universitario, que hace ya tres años que no se ponía sobre la mesa.
La Franja Morada hizo hincapié en lo positivo de la convocatoria, que establecería que toda la plata que ingresa a nuestra facultad sea suministrada a través de la creación de una entidad privada, la fundación UNR, pero de la cual se olvidó precisar los ingresos considerados y cómo se va a gestionar el uso de todo ese dineral. Siendo serios, no estamos hablando de cientos de pesos, si no, del cobro de cursos, posgrados y, entre ellos, maestrías, que se encuentran valuadas en dólares.
No te podés quejar de lo que no sabés que existe
Si hacemos un par de cuentas, las que el decano no quiere, podríamos establecer las cifras, pero la realidad, es que no tenemos ningún monto, y justamente eso fue lo que denunciamos ante el consejo. Ante las irregularidades de este proyecto, pedimos el levantamiento de la sesión y que la decisión sea tomada por un comité mixto de estudiantes y docentes, pero aún así, fue aprobado por la cantidad mayoritaria automática de las autoridades en el consejo.
No es nada nuevo que el decanato intente pasar por sobre los estudiantes, si nos fijamos en el historial, algo muy similar ocurrió con el supuesto robo de 190 mil pesos en la oficina del ex decano Goity en 2017, el cual nunca se blanqueo. La novedad en esta sesión fue lo pegado que quedó el peronismo de Frente Patria Grande a la Franja Morada, votando a favor de este proyecto antidemocrático.
No durante mi turno
Ante esto yo, y creo que nadie de quienes estudiamos en la facultad, queremos que nos sigan dejando afuera de las decisiones importantes que influyen en nuestro futuro. Somos nosotros los y las que vivimos en carne propia lo mucho que cuesta poder estudiar. No quiero tener que resignarme a ser empujada a elegir entre cursar todos los días y no comer o, lo contrario, a abandonar la facultad para poder cenar. Por lo que no nos podemos quedar de brazos cruzados mientras ellos se siguen llenando los bolsillos de plata, los estudiantes tenemos que tomar medidas ya y hacerles saber que no vamos a permitir esta nueva maniobra.