"En memoria de los centenares de niños que mueren cada día a causa de la atroz apatía de la UE y de Turquía", explicaron los locales del AEL Larisa que organizaron la “sentada” de protesta junto con sus rivales del Acharnaikos.
Miércoles 3 de febrero de 2016
El AEL Larissa recibió en su estadio al Acharnaikos el viernes pasado, en una nueva fecha del torneo de Segunda División de Grecia. Cuando el árbitro señaló el inicio del partido, el delantero del equipo local tocó levemente la pelota hacia el campo contrario, y se sentó en el cesped junto a la totalidad de su equipo y los rivales.
Los dos minutos que los jugadores tomaron del partido fueron “en memoria de los centenares de niños que mueren cada día a causa de la atroz apatía de la UE y de Turquía, sobre lo que pasa en el mar Egeo”, señaló -luego- el AEL en un comunicado.
Es que el cruce por mar de los refugiados que escapan de Siria, Afganistan, Irak y otros países de Medio Oriente no ha mermado, ni pese a las restricciones aplicadas por varios países europeos (que han reforzado los controles fronterizos), ni pese a las pésimas condiciones que presenta el invierno para poder navegar por el mar con precarias balsas.
Las masivas llegadas de refugiados a las costas griegas se han incrementado durante enero, trayendo consigo un elevado número de muertos. Al menos 33 refugiados, entre ellos varios niños, murieron este sábado en un nuevo naufragio en el mar Egeo tras hundirse la embarcación en la que trataban de llegar de Turquía a las costas de Grecia. El jueves murieron ahogadas 24 personas, de las cuales 10 eran niños, en un naufragio frente a la isla griega de Samos.
Según la Organización Internacional de Migraciones (OIM) las llegadas de refugiados por el Mediterráneo en Europa suman 55.529 en lo que va del año, lo que significa un promedio de unos 2.000 por día, con el cálculo hasta el 28 de enero.
El partido finalizó con la victoria de los locales por dos a cero, pero sus imágenes merecen dar la vuelta al mundo, más que por los goles, para mostrar la acción de protesta de estos 22 jugadores que no se quieren acostumbrar a la cotidiana y silenciosa muerte de los refugiados, a metros de donde ellos juegan al fútbol.