Pasaron tan solo diez meses desde que Garbarino y Compumundo cambiaron de dueño. Desde entonces, la empresa habla de una “reestructuración” para dedicarse de lleno a la venta online. Sin embargo, los trabajadores denuncian el cierre de 30 locales, despidos y suspensiones. ¿Qué hay detrás de todo esto?
Sábado 8 de mayo de 2021
A tan solo diez meses de comprar la cadena, Carlos Rosales ofrece la venta de su paquete accionario. Incluso ya hay interesados en la compra. Es que...¡Todos quieren ser Mercado Libre! Es por eso que para competir en el mercado de la venta on line, Rosales ya cerró 30 locales en todo el país. De continuar en este camino 4500 familias podrían quedar en la calle.
Por esto, trabajadores autoconvocados de distintos puntos del país se están organizando en defensa de todos los puestos de trabajo y condiciones laborales. Denuncian además, 1200 suspensiones, el incumplimiento de pago de salarios, aportes previsionales y de salud en medio de la pandemia.
Recordemos que tras la audiencia en el Ministerio de Trabajo, la empresa tenía la obligación de pagar la totalidad de los salarios adeudados. El gobierno nacional no solo dejó pasar el incumplimiento del convenio de pago sin siquiera aplicar sanciones, sino que también benefició con distintos tipos de subsidio a estas empresas como en su momento con el ATP.
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Rosales compró la empresa para hacer el trabajo sucio y vaciarla. Un “nuevo dueño” no necesariamente es “garantía de confianza” para los trabajadores. Es que los interesados ven en Garbarino una gran oportunidad para sus negocios a costa de profundizar el camino de ajuste ya iniciado por Rosales. ¿Qué hace Alberto Fernández para resguardar la fuente laboral de estas familias? mira para otro lado ante el incumplimiento de DNU de prohibición de despidos, mientras sigue corriendo una reforma laboral en los hechos.
Garbarino tras los pasos de MercadoLibre
El empresario que se definió como “un especialista en recuperar empresas con problemas financieros”, desde el primer día inició un proceso de reconversión. El plan, era sacar provecho de la venta on line a través de eCommerce, la plataforma comercial que solo es superada por Mercado Libre en su rubro.
Son muchas las empresas del sector que están en un proceso de reconversión. A propósito de esta tendencia, Galperin dueño de Mercado Libre sostuvo en diálogo con Financial Times: "La transformación digital de las ventas minoristas aún está en una etapa temprana en Latinoamérica". Sin embargo, el costo de esa transición pretenden cargarlo en sus trabajadores, como pasó en Falabella, donde 500 familias quedaron en la calle.
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En Garbarino, implicaría la transformación de las 200 sucursales en tiendas online con punto de entrega (picking point). Si antes eran grandes puntos de venta ahora serían de menor tamaño, para que el cliente retire lo que compró por internet. “La empresa más grande del país no cuenta con locales físicos y nadie se los reclama”, dijeron los voceros de la empresa en referencia a Mercado Libre. Empezaron a cuenta gotas en el interior del país y ya suman unos 30 locales cerrados.
El último fue en Merlo, sumando aún más incertidumbre a los trabajadores que en esa sucursal vienen reclamando con quite de colaboración y manifestaciones por los salarios adeudados. Por eso este sábado realizan desde la mañana una protesta sobre Av. del Libertador.
Pero la verdadera clave del éxito para el “Nuevo Garbarino” se asienta en mayores ataques a las condiciones laborales para quienes permanezcan trabajando en la empresa. Si para muestra basta un botón, en Capital la gerencia ya informó que el Departamento de Cobranzas fue cerrado para tercerizar las tareas que realizaban 50 trabajadores. Siendo el 95% mujeres y más de la mitad sostén de hogar.
Para avanzar con este plan, la empresa se ha propuesto reducir el personal, tal es así que pasó de tener 4500 a 4000 empleados en el último periodo. Pero para no pagar la doble indemnización que impone el decreto de “suspensión de despidos” llevó adelante un plan de desgaste. En las sucursales que cerraron, sobre todo en el interior del país, se suspendió el personal. Y como los trabajadores no tienen adónde reincorporarse, los fuerzan a agarrar un “retiro voluntario”.
La empresa endureció esta línea extorsiva cuando a principios de Abril suspendió a una nueva tanda de trabajadores en locales que permanecen abiertos, pagando solo el 50% de los sueldos en cuotas y a algunos ni siquiera eso. Salarios además que corresponden al mes de Marzo y que muchos habían trabajado. Algo totalmente irregular! Hoy son 1200 los trabajadores en esta situación, un 30% del total.
El ataque además es masivo, porque el recorte salarial también afectó al sector de trabajadores activos, que cobraron solo el 75% en abril del salario que corresponde al mes de marzo y con una incertidumbre total sobre este nuevo mes que no les han depositado aún.
Por otro lado, vale la pena recordar que mientras Rosales se jactaba de “no hacer negocios con el Estado”, obtuvo mucho provecho de la acción de este gobierno, ya que recibió hasta diciembre la ayuda oficial en el pago de la mitad de los sueldos mediante los llamados ATP. Agregamos además, que los trabajadores sufrieron durante el aislamiento social (ASPO) un recorte del 25% pactado con Cavalieri a pocas semana de asumir el nuevo dueño. Con lo cual los primeros 6 meses Rosales solo pagó un cuarto de los salarios. El recorte de salarios, aportes patronales y bonos que no se vienen pagando, vienen incluidos en el combo.
El secreto comercial y la inconsistencia del discurso
Aunque la empresa plantea que está atravesando una difícil situación financiera para justificarse, resguarda el secreto comercial y resalta la inconsistencia de su discurso.
Por un lado era sabido que Rosales adquirió las seis firmas del grupo Garbarino, con una deuda que acumulaba $12.000 millones con acreedores bancarios y proveedores. Además, en los últimos días la agencia Bloomberg dio a conocer que durante los últimos 15 meses, Garbarino no pagó un total de 2.138 cheques.
Desde las voces empresarias se justifican y en un reciente artículo publicado en IProfesional sobre el tema, podemos leer; ”la razón principal de esta acumulación de deudas impagas se debe a la falta de fondos, producto de los problemas comerciales que viene sufriendo a partir de la crisis económica que atraviesa la Argentina y que entre otras consecuencias, derrumbó la venta de artículos electrodomésticos”.
Sin embargo fue el propio “Charly”, como le dicen en su círculo íntimo, quien declaraba a principios de este año que "desde que compramos, la facturación creció 900%”, casi en simultáneo que se hacía de la sociedad dueña de Radio Continental.
“Queremos saber dónde está esa plata, que fue lo que hicieron”, manifestó uno de sus empleados. Estas son las voces que no se escuchan en los medios amigos de Rosales.
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Un nuevo dueño no es “garantía de confianza”
Uno de los candidatos que suena con fuerza para la compra del grupo Garbarino, es Facundo Prado. El empresario que es presidente de la operadora de Televisión por cable e internet Supercanal Arlink, CEO de Cetrocard. Prado además es parte de CarVal Investors, un fondo de inversiones creado a fines de los años 80 por la multinacional agroalimentaria Cargill.
¿Dónde radica el interés? A finales de 2019, tras el desastre económico dejado por el anterior gobierno, un vocero de este fondo afirmó sin ruborizarse que la crisis en Argentina genera oportunidades para sus negocios; “Encontramos oportunidades siendo selectivos y buscando con mucho cuidado. Como hay un vacío de capital en el país, cualquiera que ofrezca capital a una empresa tiene ventaja”. Hoy en medio de la crisis económica y sanitaria, los ricos especulan pensando cómo van a ganar más plata y no pretenden dar un paso atrás del camino iniciado por Rosales.
A propósito del rubro al que pertenece Garbarino y por mencionar solo alguno de los negocios millonarios del fondo, señalaba: “Otra gran oportunidad es financiar el consumo del segmento socioeconómico medio-bajo que no tiene acceso al capital por la recesión, sobre todo en el interior. CarVal financia a una empresa de tarjetas y préstamos personales (Centrocard)”. Es decir, especulan en hacer ganancias a través del crédito al consumo, que en medio de la crisis económica que estamos sufriendo se transforma en la única oportunidad para un trabajador de acceder a los productos que venden Garbarino, en especial una computadora o un celular, que hoy por hoy son de primera necesidad. Una gran oportunidad ... .para los buitres!
La otra mirada
Pero las ganancias para pocos, son las penas de muchos. Por eso, mientras crece la incertidumbre, los trabajadores empezaron a dar los primeros pasos para organizarse. “Queremos laburar y poder cobrar, la estamos pasando mal y hoy no tenemos para comer, necesitamos que se regularice esta situación”, comentaba uno de los trabajadores suspendidos que de forma autoconvocada ya realizaron diferentes acciones para dar visibilidad a su reclamo.
Sabiendo que no es suficiente, agregaba; “Necesitamos unirnos y si es necesario poder parar las sucursales, es la única forma que nos escuchen, sino va a seguir pasando y ya no se va a poder hacer mas nada”. Lo cierto es que si no se le pone un freno a Rosales, los nuevos dueños que solo buscan hacer negocios no dudarán en seguir sus pasos.
Además, ya han empezado a surgir espacios de autoorganización y coordinación donde confluyen trabajadores de diferentes empresas que también vienen resistiendo los golpes del ajuste patronal. Es así que el pasado 27 de abril los trabajadores autoconvocados de Garbarino fueron parte de la jornada de protesta junto a cientos de trabajadoras y trabajadores.
Por su parte, los trabajadores de la fábrica electrónica Digital Fueguina en Río Grande, del mismo grupo empresarial, permanecen desde el jueves de forma pacífica dentro de la planta. Son 250 trabajadores que se suman al reclamo por el pago de los salarios del mes de abril y una suma de $15.000 que se había acordado.
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