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Gasolinazo. Gasolinazo y un ataque oculto a la Educación

Desde el anuncio del aumento al precio de los combustibles fósiles en los últimos días de diciembre, todos los y las trabajadoras nos hemos preguntado ¿en qué será invertido este nuevo impuesto? Con facilidad podremos decir, que en educación no.

Francisca Daniela Maestra de primaria. Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Sulem Estrada, maestra de secundaria

Sulem Estrada, maestra de secundaria Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Martes 10 de enero de 2017

Aunque en el discurso del gobierno de EPN, la educación es una prioridad, el recorte educativo demuestra lo contrario. Los casi 35 mil 310 millones de pesos recortados a la Secretaría de Educación Pública para el presupuesto aprobado para 2017, según cifras de “El Financiero”, muestran, como siempre, que el primer rubro para recortar en tiempos de crisis es la educación, acompañado de la salud pública y la inversión en ciencia y tecnología. A la par, otras dependencias con alto recorte en el gasto son la secretaria de Comunicaciones y Transportes y Medio Ambiente.

Cabe mencionar, que como dice Hugo Aboites, la cifra oficial del 12% de recorte general es una cifra engañosa. Simplemente para que el sistema educativo funcione como lo hizo hasta el año anterior se debe aumentar por lo menos el 4% considerando la inflación actual. Esto significa que el incremento que no se da para compensar la inflación debe contabilizarse como parte de la reducción: 12 más 4 por ciento significan que el recorte en realidad es de 16 por ciento.

Sumado a esto tampoco está considerado que la población educativa va en aumento y que el sector educativo es dinámico, lo que necesariamente implica que la parte presupuestal sea mayor a la inflación. Es decir, según el rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), al no tomarse estos elementos el recorte real está por encima del 20%, alejándose del 8% del PIB que por ley le corresponde cada año a la educación.

La realidad educativa con el gasolinazo

Sin embargo, y a pesar de estos datos duros, aun a sabiendas de que, según el mismo presidente Enrique Peña Nieto, ni un solo peso de los recaudados en el gasolinazo irá al erario público, sino, a pagar el “precio real del combustible”, Aurelio Nuño, Secretario de Educación, salió a defender rabiosamente el aumento estratosférico, bajo el argumento de que: “De haberse mantenido el subsidio a
las gasolinas, se estaría anunciado el cierre de escuelas
”. Como si no se hubiera anunciado ya el cierre de miles con el programa de Reconcentración de Escuelas.

Al tiempo de que la austeridad, es para el pueblo pobre y trabajador, y no para diputados, senadores, funcionarios públicos de alta jerarquía, que sólo el sábado 7 de enero, se votaron un bono de 4 millones de pesos para arreglar sus autos, sin dejar de lado que cuentan con la prestación de vales de gasolina mensual, y por lo tanto no verán afectada su economía por el aumento del combustible.

Mientras, en términos de educación, los efectos de la Reforma Educativa se empiezan a hacer cada vez más notorios para cualquier docente de enseñanza básica en instituciones públicas del país. Las escuelas se caen a pedazos, no hay bancas y espacios insuficientes, aunado a una excesiva carga laboral, producto de la normatividad que impone la Reforma y la política que sostiene el gobierno de no crear nuevas escuelas y mucho menos contratar más trabajadores de la educación.

Hasta antes de la venta de sus activos, PEMEX abonaba cerca del 40% del PIB Nacional, hoy esto ha disminuido considerablemente, llevando a la baja el presupuesto de egresos en el que los recortes son en primer lugar para la educación pública.

El magisterio ante un nuevo ataque

Las y los docentes del país necesitamos evidenciar, que las Reformas Estructurales son parte de un mismo plan de ataque a nivel mundial orquestado por el imperialismo contras las conquistas del pueblo pobre y trabajador, mismo que cercenan nuestro derecho a la educación pública, nuestra estabilidad laboral y profundiza nuestra dependencia energética, para que seamos los de abajo los que paguemos la crisis económica, que nosotros no generamos a costa de que veamos mermada nuestra calidad de vida.

Es importante evidenciar que no es casualidad que la tajada presupuestal que PEMEX otorgaba al Estado, con la que se financiaba gran parte de la educación pública, haya desaparecido a consecuencia de la reforma energética sin ninguna preocupación para la casta política, puesto que hábilmente ya habían pensado en como sustituir esta falta de ingresos por la vía de figuras como la llamada autonomía de gestión contenida en la aprobada Reforma educativa, que no es otra cosa que el desentendimiento del Estado de la manutención de las escuelas, y la apertura a la iniciativa privada dentro de las mismas.

Donde padres y madres de familia tendrán que pagar desde la luz y hasta el predio del recinto educativo de sus hijos, lo que claramente implica un silencioso pero progresivo avance en la privatización del sistema educativo mexicano.

Al ser la privatización de los energéticos un ataque directo a la educación es urgente que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) convoque a que los docentes de educación básica a nivel nacional salgan unitariamente a movilizarse contra el gasolinazo y la reforma energética. Al mismo tiempo de convocar a un gran Encuentro Nacional de organizaciones sindicales, campesinas, estudiantiles y sociales para discutir un plan de lucha nacional y un programa que encabece las demandas de todos los sectores explotados y oprimidos por este régimen de la alternancia, organice las protestas que ocurren en todo el país y prepare el paro nacional. Es vital que haga un llamado a la UNT, la Nueva Central de Trabajadores, el sindicato minero, el EZLN, el Consejo Nacional Indígena, entre otras a nutrirlo.

Esto de la mano de volver a poner en el espectro político la necesidad de abrogar la reforma educativa y todas las estructurales, integrándonos como trabajadores de la educación al movimiento nacional, sin depositar confianza en que la solución ante el ataque vendrá del Congreso y sus partidos.

Recordemos que ya tenemos una experiencia con los proyectos de iniciativa ciudadana, cuando fueron impulsados tanto por el Morena como por el PRD en su intento de "frenar" la reforma energética, y se toparon con pared cuando la Suprema Corte los desechó a pesar de haber recabado las firmas, lo cual anticipa los límites y un posible fracaso de esta política levantada ahora por la CNTE contra la reforma educativa.

Tampoco podemos esperar que hasta 2018, votando en las urnas por Andrés Manuel López Obrador, figura del Morena, se resolverán nuestras demandas. Hay que conquistar nuestra independencia política, necesitamos confiar solo en nuestras fuerzas y en el enorme potencial de los docentes y trabajadores de distintos sectores cuando se animan a luchar. Junto a ello, es indispensable forjar la unidad con el movimiento de mujeres, jóvenes los estudiantes, campesinos e indígenas para tirar las reformas estructurales y los planes de este gobierno patronal al servicio de los planes del imperialismo, luchar por la renacionalización de PEMEX y los recursos energéticos y, ante la carestía, por un aumento salarial de emergencia que cubra el costo de la canasta básica, que se incremente automáticamente de acuerdo al aumento de la inflación.