Se cumplieron siete años del asesinato del joven de 17 años en el sur mendocino. El policía que lo asesino fue condenado, pero sigue prófugo
Viernes 10 de febrero de 2017
El 7 de febrero de 2010, Fabio Basualdo fue asesinado por el cabo de la policía de Mendoza Nelson González, cuando el joven de 17 años se encontraba en un cumpleaños con amigos. Gracias a la incansable lucha de su madre, Nelly Rios, y sus familiares, en Octubre de 2014, el policía fue condenado a 14 años de prisión por homicidio simple. Sin embargo, 7 años después del asesinato, Gonzalez continua libre, prófugo de la justicia.
En un primer momento, la policía intentó montar la escena de una “persecución a un delincuente”. Sin embargo, durante el juicio se comprobó que Basualdo no portaba armas. “El fiscal no podía ocultar algo que era evidente, que Fabio no portaba ningún tipo de arma de fuego; esto fue clave para el cambio de caratula que permitió la condena que hemos logrado hoy día”, había dicho el abogado de la familia Basualdo el día de la sentencia.
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Un pibe de barrio, portador de rostro y estigma
FFabio era un pibe de barrio popular, adolescente, portador de rostro y estigma, un candidato ideal para engrosar las filas de gatillo fácil en una provincia que carga con el tercer lugar a nivel nacional. De una policía con vía libre para ejecutar la terrible sentencia “no saldrás del destino de pobreza y marginación que te impone el sistema”.
Su madre Nelly Río encabezó desde el principio la pelea para esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte de Fabio. Una vez más una mujer al frente de la lucha y en las calles acompañada de familiares y distintas organizaciones, lograron cambiar la caratula en el juicio del año 2014, al demostrar que Fabio no portaba arma alguna. Nelson Gonzales fue declarado culpable de homicidio simple por el asesinato del Fabio Basualdo y condenado a catorce años de prisión.
Si bien a mediados del año 2016 se dicto condena efectiva con detención inmediata a González, el policía se encuentra prófugo, acrecentando la sensación de impunidad que recae sobre las fuerzas de seguridad provincial.
A siete años del asesinado del Fabio Basualdo, sobran los motivos para continuar la lucha, basta de Gatillo Fácil. Ni un pibe menos.