Los trabajadores del sindicato Unifor en Canadá están siendo amenazados por la patronal con mover la producción a México. En ambos países la patronal va al ataque de las condiciones de vida de los trabajadores.

Óscar Fernández @OscarFdz94
Viernes 13 de octubre de 2017

Desde hace cuatro semanas los trabajadores de la planta de CAMI de General Motors, ubicada en Ingersoll, Ontario (Canadá) se encuentran en huelga. Son 2500 obreros, todos afiliados al sindicato Unifor (“Union for Canada”, sindicato para Canadá), que se encuentran parando la producción. Exigen que la misma no se envíe a México, dejándolos a ellos a merced del desempleo, y que se comprometa a generar un plan de prevención que evite que este proceso continúe. Este verano 400 empleados fueron despedidos por esta razón.
En medio de la cuarta ronda de negociaciones por el TLCAN, y de la visita del primer ministro canadiense Justin Trudeau a México, esta huelga estalla precisamente como consecuencia de su implementación, dejando al descubierto sus consecuencias. El dirigente de Unifor, Jerry Dias, declaró en una entrevista que “las decisiones de General Motors son resultado del TLCAN, explotan a los obreros mexicanos pagándoles $2 la hora para construir los todo-terreno que se hacían en nuestra planta. Pueden tratar de separar el TLCAN de la disputa, pero ésta es resultado del TLCAN”.
La patronal se ha visto obligada a incrementar la producción en otras dos plantas para hacer frente a la huelga. Uno de los aspectos clave del conflicto es que los obreros exigen que la planta de Ingersoll sea la principal productora del nuevo Chevrolet Equinox, ya que otras dos plantas en México también se encuentran produciéndolo.
Mientras en Canadá esto resulta en despidos de cientos de obreros, en México el sector automotriz es uno de los más dinámicos de la economía nacional. Tan sólo en enero del año pasado el sector había crecido considerablemente.
Las compañías automotrices y ensambladoras en México, de la mano del gobierno, se han encargado de repetir a lo largo del sexenio los beneficios de trabajar en sus centros de trabajo. Lo que ocultan son los salarios tan bajos que reciben sus trabajadores, y que es uno de los principales incentivos para la inversión. Cuando las condiciones laborales se vuelven insoportables, los patrones tienen bajo su mando un excelente aliado: la burocracia sindical. Cuando los trabajadores de la planta de Honda en El Salto (Jalisco) intentaron que organizar su sindicato independiente, fueron objeto de diversos amedrentamientos.
A ambos lados de la frontera, los trabajadores se enfrentan a la patronal que solamente busca incrementar sus ganancias a costa de quienes mueven y ensamblan sus máquinas diariamente. Sea mediante el pago de salarios miserables o mediante los despidos y el cierre de la planta, quien pierde es la clase trabajadora a ambos lados de las fronteras. Quienes ganan, las empresas, que se enriquecen con su trabajo. Es fundamental soldar la unidad internacionalista de los trabajadores de ambos países, superar cualquier intento de dividirlos, y enfrentar los despidos y los bajos salarios.

Óscar Fernández
Politólogo - Universidad Iberoamericana