El ministro de Interior alemán, Thomas de Maizière, tachó de "inaceptable" que los afganos sean el segundo mayor grupo nacional entre los refugiados que llegan a su país y explicó que Berlín negociará con el gobierno afgano un procedimiento de devolución.
Jueves 29 de octubre de 2015
Refugiados se dirigen a la frontera de Austria. Foto: EFE/Sebastian Kahnert
En una comparecencia pública para explicar los últimos avances con respecto a la crisis de los refugiados, De Maizière subrayó “los esfuerzos que está realizando Alemania” para estabilizar el país asiático y advirtió a los solicitantes de asilo afganos de que "no todos pueden aspirar a quedarse" en Alemania.
"Afganistán ocupa la segunda posición en cuanto a país de origen de los refugiados. Esto es inaceptable", afirmó De Maizière, quien señaló que muchos son jóvenes y de clase media, en su mayor parte de Kabul, y estimó que "deberían quedarse en su país y ayudar a su reconstrucción".
El ministro reconoció que "la seguridad en Afganistán no es tan alta como en otros sitios" y negó cualquier plan para incluir esta nación en la lista de "países de origen seguro", una denominación que dificultaría enormemente a sus ciudadanos la solicitud de asilo político en Alemania.
No obstante, insistió en que los niveles de seguridad varían según las regiones y recordó que muchos soldados y policías alemanes han trabajado por estabilizar Afganistán y que Berlín ha dedicado "grandísimas sumas a ayuda al desarrollo".
A su juicio, "se podría esperar" que los ciudadanos de ese país optasen por quedarse.
El ministro se felicitó de la entrada en vigor de la reforma de la ley de asilo, que la hace mucho más restrictiva y facilita las devoluciones más rápidas. Con estas modificaciones, se extendió la lista de “países terceros seguros”, se incrementó el tiempo que los refugiados deben permanecer en las instalaciones de admisión de refugiados, se remplazarán las ayudas financieras por ayudas en especie y se acelerarán las deportaciones.
De Maizière informó de que en lo que va de año se ha expulsado a 11.000 personas cuya demanda de asilo no ha sido aceptada y se ha comunicado su obligación de abandonar el país a otras 27.000.
Para finales de año, agregó, se espera que decenas de miles de peticionarios de asilo de los Balcanes regresen a sus lugares de origen.
El último pronóstico del Gobierno alemán apuntaba que unos 800.000 refugiados llegarían este año al país, aunque las cifras reales podrían ser mucho más altas.
Dentro de la coalición de gobierno alemán hay muchas críticas a Merkel, con sectores aún más conservadores que quieren restringir más la llegada de refugiados. También se han organizado manifestaciones de sectores de ultra derecha, como Pegida, que acusan a Merkel de tener una política de “fronteras abiertas”.