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ERA TRUMP. Goldman Sachs, Ford y más empresas rechazan decreto antiinmigrantes de Trump

Goldman Sachs, Ford, Nike, Boeing, General Electric y más firmas se sumaron al rechazo demagógico de las medidas migratorias de Trump. El magnate respondió con una resolución para reducir regulaciones a empresas.

Miércoles 1ro de febrero de 2017

Luego de que empresas tecnológicas como Netflix, Google, Apple y otras del "Silicon Valley" se manifestaran en contra del decreto del recientemente electo presidente norteamericano Donald Trump que prohíbe entrar al país a población de 7 países musulmanes, grandes trasnacionales se sumaron al rechazo de esta medida.

Goldman Sachs, perteneciente al propio Secretario del Tesoro norteamericano, así como Ford, Nike, Boeing, General Electric y otras grandes firmas que operan con base en Estados Unidos manifestaron su preocupación ante el decreto xenófobo de Trump y en defensa de "valores eticos" empresarios.

Lloyd Blankfein, el consejero delegado de Goldman Sachs, mandó un mensaje rotundo a la plantilla en el que admitía que el decretó crea una disrupción a la compañía y por este motivo va a "movilizar los recursos internos necesarios para asistir a los empleados que se puedan topar con algún problema legal por su nacionalidad".

“Debemos atraer, retener y motivar a personas de orígenes y perspectivas diferentes”, señaló el ejecutivo. La dirección de Ford Motor y Boeing se expresaron en términos similares, al oponerse frontalmente a cualquier política que vaya contra los "valores" de sus compañías. Mark Parker, consejero delegado de Nike, puso como ejemplo el caso del medallista olímpico británico Sir Mo Farah para exponer su rechazo a la iniciativa migratoria del presidente republicano. El decreto de Trump, que califica de intolerante, amenaza valores como el respeto mutuo que fomenta el deporte.

"Vivimos un momento sin precedentes", opinó el presidente de Starbucks, Howard Schultz. "Escucho vuestra alarma de que los derechos civiles y humanos que damos por asumidos están siendo atacados".

La confusión es aún mayor entre las grandes aerolíneas que cubren las rutas transatlánticas. La IATA, la asociación que representa a 265 compañías de todo el mundo, denuncia que la acción ejecutiva firmada el viernes por Donald Trump está creando confusión entre los viajeros y las propias compañías aéreas. Los requerimientos del decreto migratorio, añaden, no están claros y tienen un coste adicional.

Para Jeff Immelt, consejero delegado del conglomerado industrial General Electric, no se trata solo de las dificultades que potencialmente el decreto puede tener para sus empleados, además temen medidas de represalia contra EE UU de países afectados por este tipo de acciones unilaterales.

Pero el manto de progresismo con el que tiñen su rechazo al decreto es sólo una apariencia para resguardar sus negocios. La demagogia cae por si sola en empresas que basan su crecimiento en la explotación del trabajo, en la super explotación de trabajadores de países económicamente más atrasados y hasta del trabajo infantil.

En primer lugar, el rechazo surge debido a que las restricciones a la movilidad de su personal pondría en riesgo parte de las estrategias de "recursos humanos" actuales con las que se desenvuelven sus negocios. Pero centralmente, las reacciones esgrimidas se perfilan como un acto preventivo frente a futuras medidas que afecten sus negocios como posibles subas de aranceles, y una acción que intenta "marcar la cancha" ante las maniobras inciertas que pueda realizar el nuevo gobierno de Trump.

Entre otras señales del "mercado" hacia la administración norteamericana, el índice Dow Jones mostró ayer una caída de 1% al iniciarse la sesión, perdiendo así el nivel histórico de 20.000 puntos. Es la peor jornada desde el pasado 11 de octubre, un mes antes de las elecciones.

El presidente norteamericano no tardó en dar sus propias señales políticas. Trump firmó un decreto para reducir drásticamente las cargas regulatorias que afectan a las compañías norteamericanas, ordenando a las agencias federales que por cada nueva regulación que implementen, revoquen dos ya existentes. "Pero va mucho más allá de eso. Esto es algo grande", anunció al firmar la orden ejecutiva que cumple así otra promesa electoral patronal.

Presentada como una norma a favor de las "pequeñas empresas", en realidad la orden del ejecutivo no las menciona específicamente, por lo que beneficiará a negocios de todos los tamaños.

Si bien el texto no abunda en detalles -tiene 900 palabras en total-, deja en claro que no pueden elevarse los costos asociados con las nuevas regulaciones que se emitan cada año. Para el año fiscal 2017, Trump ordenó a los jefes de las agencias federales que el costo total de las nuevas regulaciones "no deberá ser mayor a cero" dólares, a menos de que decida otra cosa.

Las FF.AA., el Departamento de Seguridad Nacional y del Departamento de Estado están exceptuados del decreto. Anualmente, la Casa Blanca reserva un presupuesto para regulaciones. Sin embargo, para el 2017 no hay dinero previsto para este propósito.

"Habrá regulación, habrá control, pero será un control normalizado", agregó Trump. El mandatario tiene la intención de "reducir las regulaciones en un 75%, tal vez más". Argumentó que el "problema" es que las empresas "no pueden hacer nada" y citó el caso de las medidas medioambientales. Otra vez, mostrando de esta forma cuáles son las prioridades de su gobierno, entre las que los trabajadores y el medioambiente son los primeros perjudicados.