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Red Internacional
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GRAVE ESTADO DE SALUD DE AYLWIN. Golpismo y democracia protegida

Se informa del grave estado de salud de Patricio Aylwin, primer presidente tras la Dictadura. Siempre reivindicó el Golpe y sentó las bases para proteger sus herencias.

Miércoles 13 de abril de 2016

Golpista

Como la mayoría de la DC, fue golpista. Parte de los que exigieron el Estatuto de Garantías Constitucionales a Allende, y ya poco antes con Andrés Zaldívar como ministro de Economía había desatado en los últimos meses del gobierno de Frei Montalva, una campaña de terrorismo económico.

Parte de la oposición con la derecha de la Confederación Democrática (CODE) para aglutinar fuerzas para derrocar al Gobierno de la Unidad Popular, hacer caer sus leyes en el Congreso, ir por su destitución y la de sus ministros. Parte de la negativa a abrir el diálogo que pretendía Allende para llegar a acuerdos y evitar un golpe.

Fue más lejos, pocos días antes del Golpe, en una entrevista de agosto de 1973 al The Washington Post expresó que si le dieran a elegir entre "una dictadura marxista y una dictadura de nuestros militares, yo elegiría la segunda".

Tras el Golpe, dio a conocer la Declaración de la directiva de la DC que decía que el este se debía al desastre económico, caos institucional, violencia armada y crisis moral, que las FFAA “no buscaron el poder”, y que sus propósitos “merecen la patriótica cooperación de todos los sectores”.

Después lo reforzó con declaraciones personales que volvían a justificar el Golpe, cuando en otra entrevista del 17 de septiembre declaró que "el gobierno de Allende había agotado, en el mayor fracaso, la ‘vía chilena hacia el socialismo’, y se aprestaba a consumar un autogolpe para instaurar por la fuerza la dictadura Comunista". Agregando la consabida mentira de que "la mayor prueba es la enorme dotación de armas que tenían las ilegales milicias marxistas que formaban un verdadero ejército paralelo, con un poder de fuego equivalente a 12 regimientos regulares y con la presencia activa de más de diez mil extremistas extranjeros".

Fiel a su historia

Por si quedaran dudas, en 1998 afirmó que "nosotros admitíamos que, lamentablemente, cierto periodo de la dictadura era necesario, pero pensábamos que debía ser lo más breve posible; dos, tres o cinco años". “Puede haber circunstancias en que una dictadura transitoria sea necesaria”.

Muchos años más tarde, el 2012, se mantuvo fiel a su historia. En una controvertida entrevista, declaró que "Allende hizo un mal gobierno, que cayó por las debilidades de él y su gente". Lo reforzó justificando con que “Estados Unidos solo lo empujó, pero la mayoría del país rechazaba la política de la Unidad Popular, eso era evidente”.

La DC también se mantuvo fiel. En esos días su entonces presidente y actual senador de los matices, Ignacio Walker, lo respaldó diciendo que los responsables del Golpe de Estado “fueron quienes dirigieron el Gobierno de la UP, del cual fuimos opositores”.

Las bases de la democracia protegida

La clave de su Gobierno, fue buscar asegurar las bases esenciales sentadas por la Dictadura y sus herencias que padecemos hasta hoy. En otra entrevista, de mayo de 1994, declaró que "tal vez la permanencia de Pinochet ha ayudado a la estabilidad del proceso" de transición democrática.

Poco después, en otra entrevista de marzo de 1995 afirmó que durante la Dictadura "no todo fue negro", rescatando "las reformas económicas de saneamiento, liberalización y apertura de la economía chilena".

Y fue consecuente con sus dichos. Con su Gobierno, se inició la transición pactada, la democracia protegida para asegurar las herencias de la Dictadura, con retoques “en la medida de lo posible” que les otorgaran legitimidad. Entre otras muchas cosas: no modificaron el Código Laboral de la Dictadura, mantuvieron la privatización de las pensiones con el robo de las AFP, de la Salud con las Isapres, de la educación; avanzaron en la privatización del cobre y otros recursos naturales y empresas públicas. Y también, mantuvo la impunidad esencial con su “justicia en la medida de lo posible”, y en la entrevista del 2012 lo justificó diciendo que “no habría sido viable juzgar a Pinochet. Habría dividido terriblemente al país e, incluso, puesto en peligro la continuidad del Gobierno”.