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DEBATES EN EL FEMINISMO. Graciela Morgade: “¿Cómo garantizar la aplicación de otras instancias para la construcción de nuevas prácticas no violentas?”

Es Decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, es Doctora en Educación y especialista en Educación Sexual Integral.

Viernes 11 de enero de 2019 11:15

* Esta nota es parte de un dossier sobre la lucha contra el patriarcado y los debates en el feminismo, para el cual La Izquierda Diario recabó la opinión de diversas referentes del movimiento de mujeres como Marina Mariasch, María Pía López, Inés Hercovich, Andrea D’Atri, Soledad Deza y Graciela Morgade.

Leelo completo: Dossier: la lucha contra el patriarcado y los debates en el feminismo


LID: ¿Existe un "feminismo del enemigo"? ¿Qué opinas sobre esta definición que propone Rita Segato?

Graciela Morgade: Entiendo que Rita propone una idea en un momento y un debate mediático que no ofrecen los tiempos ni los espacios de la complejización académica, y que por ello se presta a malos entendidos y usos interesados antifeministas.

Acuerdo profundamente con ella cuando afirma que “el patriarcado es el enemigo”, y que para luchar contra el patriarcado tenemos que sumar a todas las personas, todas, que genuinamente comprendan y compartan la lucha contra la opresión de todas las mujeres. Una opresión que, articulada con la opresión capitalista, racista y colonial, reproduce un orden social violento, injusto y desigual.

El matiz que agregaría, a diferencia del énfasis que a veces Rita pone en “la sociedad”, es que creo que la fuerza de la militancia y sororidad femeninas tienen que apostar a la generación de políticas públicas y a gobiernos que las coloquen en el centro de un proyecto democrático que, en la definición de García Linera, garantice “la participación de las personas en la definición de su destino y la creciente ampliación de los derechos de la población”.

LID: Punitivismo, escrache, linchamientos. ¿Qué opinión te merece su uso en la pelea por terminar con la violencia hacia las mujeres?

Graciela Morgade: Creo que el escrache es una respuesta a la “falta de Estado”. Así fue en el caso de los genocidas. Cuando hay un escrache, es que las instituciones no intervinieron dando un cauce a las denuncias y garantizando un proceso sujeto a derecho. Lo más probable es que en un plazo no muy largo, con más educación, más justicia, se recurra más al Estado que al escrache. Y tenemos que trabajar en esa dirección. El “linchamiento” del que habla Segato creo, es esa especie de “juicio definitivo” que cierra la intervención institucional. Y acuerdo con ella en condenar al "linchamiento".

El “Hermana, yo te creo”, desde mi perspectiva, significa que desde la empatía subjetiva damos crédito a esa mujer que da su testimonio, pero también significa que los mecanismos institucionales se ponen en funcionamiento para dar tratamiento a la denuncia. Las actrices acompañaron la denuncia pública pero también la denuncia en la justicia del lugar donde Thelma fue violada, y creo que hicieron bien en tomar ambos caminos.

El problema y el enorme desafío que enfrentamos es que la justicia sea justa, y sobre todo que sea rápida. El otro problema que tenemos es que las reglas de nuestras instituciones no contemplan estas situaciones, y que, a la vez que las aplicamos, tenemos que cambiarlas, porque son reglas patriarcales.

Por primera vez en este último periodo democrático en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA hay docentes sumariados separados de su labor docente, y estudiantes sumariados con prohibición de ingreso a las aulas. Fueron muchas las instancias, las deliberaciones y los análisis que hemos realizado antes de llegar a estas medidas que buscan garantizar el derecho de las denunciantes a seguir estudiando o trabajando en un territorio libre de violencia mientras los sumarios se sustancian.

Mi pregunta, honesta y profunda, como feminista y decana de una facultad, es ¿qué más hacer? ¿Cómo generar y garantizar la aplicación de otras instancias de tratamiento, de formación, de reparación, que no solo dejen afuera a los “perpetradores” (en tres años, hubo cerca de 50 casos atendidos, muy diferentes entre sí, pero todos con ofensores varones) sino que contribuyan a la construcción de nuevas prácticas no violentas?

Son las cuestiones con las que hoy nos implicamos, con compañeras de lucha y reflexión en la facultad, con la Red Interuniversitaria contra las violencias, con las compañeras que trabajan en Educación Sexual Integral y sobre todo con todos los claustros. Y tanta potencia junta me anima a pensar... vamos a lograrlo, se va a caer!