Mujeres de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires acompañaron este sábado a las familias de Guernica. Las mujeres de la toma ponen en pie su Comisión de mujeres y llaman a rodear de apoyo la lucha por la vivienda y a decir no al desalojo, la represión ni las extorsiones del gobierno provincial y nacional.

Sol Bajar @Sol_Bajar
Domingo 11 de octubre de 2020 01:51
Jornada educativa y posta sanitaria en Guernica - YouTube
Mujeres de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires acompañaron este sábado a las familias de Guernica. El día, que coincidía con el tradicional inicio de los talleres del Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias de San Luis, que no se realizó a causa de la pandemia, se transformó en una jornada de apoyo a las mujeres y familias que pelean por su legítimo derecho a un techo para vivir y reclaman que no haya desalojo ni extorsiones para quienes luchan por conquistarlo.
Como ellas mismas describen en la carta que este sábado difundieron en medios locales y nacionales, quienes habitan esas tierras, pasando hambre, lluvia, frío y constantes amenazas represivas, son “mujeres que toda la vida hemos trabajado y nunca el Estado nos ha dado la oportunidad de una vivienda digna para nuestras familias. Muchas hemos tenido que dejar nuestro hogar por violencia de género. Otras somos madres solteras, viudas, y que no hemos podido pagar el alquiler ya que perdimos nuestro trabajo a causa de la pandemia”.
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Para expresar su solidaridad con esas mujeres, junto a la agrupación Pan y Rosas y el PTS en el Frente de Izquierda Unidad, se acercaron hasta el predio, desde La Plata, la zona sur del conurbano y otros distritos y la Ciudad de Buenos Aires, enfermeras, médicas, trabajadoras sociales, psicólogas, psicólogues, estudiantes y profesionales de otras diversas ramas de la salud que hoy están en la primera línea de enfrentamiento a las consecuencias de la pandemia, y que también tejen solidaridad con las familias de Guernica.
Un ejemplo de unidad que, al mismo tiempo, es una verdadera interpelación para toda la sociedad y particularmente para las organizaciones de mujeres y disidencias. “¿Dónde más íbamos a estar si no era acá?”, se preguntaba una de las jóvenes al ser consultada por este diario cuando participaba de una de las tres postas sanitarias en las que se respiraba un genuino clima primaveral.
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Adultos mayores, mamás con sus niñes, mujeres embarazadas y jóvenes de la toma fueron hasta esas postas instaladas desde temprano por trabajadoras de la salud del Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC). Allí, en las postas, las mujeres embarazadas pudieron realizar sus controles, las personas recibieron asistencia, y también fueron transformando el lugar en encuentros que despertaban, para quien pasaba por ahí, el particular sentimiento de saber que estás donde sabés que hay que estar.
Las miradas, que se cruzaban entre el sanitizante brindado por las trabajadoras y trabajadores de MadyGraf bajo gestión obrera, entre barbijos donados por las enfermeras de diversos hospitales y por alcohol en gel, fueron dando lugar también a charlas y consultas con integrantes de Consejerías de ILE y de Asistencia a víctimas de violencia, que también participaron de la delegación, y a reflexiones sobre el futuro.
Las actividades para las y los más pequeños, que organizaron trabajadoras estatales, de la Dirección de la Niñez, artistas y docentes de nivel inicial, retumbaron de música y risas, y también dieron lugar para que las mamás pudieran recorrer las manzanas de los barrios e invitar a la reunión que realizarían más tarde, por primera vez, en una Comisión. Justo en el sector T.
Un poco más lejos, en otro sector del predio, la ya popular “Escuelita de La lucha”, como la apodaron les niñes del barrio “La Lucha” de la toma, volvía a funcionar como todos los días, con sus tambores, y cuadernos y pinturas y juegos y una gran cantidad de maestras que se acercaron a participar junto a la Corriente Nacional 9 de Abril y la agrupación Pan y Rosas.
Una Comisión de mujeres con grandes desafíos
“Soy vecina de Guernica, y vine a apoyar la organización que hoy van a poner en pie las mujeres”, cuenta Sandra. Se refiere a la reunión que poco antes de que caiga el sol, para finalizar la jornada, realizaría por primera vez la “Comisión de mujeres de Guernica”, un organismo puesto en pie por las mujeres de la toma para avanzar en su organización.
Allí también están las mujeres de “El Hotelito”, de la Villa 31, de la Ciudad de Buenos Aires, que se acercaron para saludarlas, para hermanarse físicamente en una pelea en la que ya están hermanadas hace tiempo. Mujeres que son víctimas de violencia de género, como muchas de las que tuvieron que huir a las tierras de Guernica en medio de la pandemia, y que resisten como ellas a la amenaza de desalojo, en su caso, bajo las órdenes del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.
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“Queríamos tener más organizado todo”, cuenta Nicole, y agrega que “nosotras tenemos una solución a este problema: el gobierno nos planteó una propuesta de tres mil lotes a partir de seis meses aproximadamente. Nosotras, que somos mujeres, madres, queremos decirles que nosotras tenemos la solución: que nos pasen los lotes, porque no queremos vivir ni un minuto abajo de un puente”, sostiene.
Luego de esa primera reunión de la flamante Comisión de Mujeres de Guernica, la voluntad de seguir peleando por el derecho al techo y de enfrentar el injusto desalojo que promueven la justicia y el gobierno de la provincia de Buenos Aires, bajo las órdenes de Axel Kicillof y su ministro Sergio Berni, cobró aún más fuerza.
La pelea por los derechos no se toman cuarentena
Ante las constantes maniobras y extorsiones que reciben por parte de los funcionarios políticos que responden al gobierno nacional y provincial, como Larroque, la intendenta Blanca Canteros, el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa, entre otros, las mujeres reafirmaron su exigencia de “no al desalojo y a la represión en Guernica” y volvieron a exigir Ni una menos sin vivienda.
Como señalaba más arriba, a raíz de la pandemia, y por primera vez en su historia, el Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias, este año se postergó, pero este domingo, en la Ciudad de Buenos Aires, a las 18 horas, organizaciones de mujeres, sociales, feministas, de la diversidad y de la izquierda concentrarán frente al Congreso Nacional y leerán un documento unitario. Allí, luego de diversos encuentros y debates, repudiarán la amenaza represiva del gobierno y reclamarán, junto a las mujeres de Guernica, que no haya ni desalojo ni extorsiones, sino la garantía del derecho a la tierra y a la vivienda.
Como advierte el texto que se leerá desde la Plaza de los Dos Congresos, y que suscriben entre otras la Campaña contra las Violencias, Feminismos de Abya Ayala y organizaciones que integran el Frente de Izquierda Unidad, como Pan y Rosas y el PTS, “la incorporación de sectores del feminismo al gobierno nacional y los gobiernos provinciales, con la ilusión de que la salida a nuestros reclamos vendría de la mano de su gestión, sólo significó un salto en la institucionalización y cooptación en nombre de nuestra lucha”. Eso es lo que pone en evidencia la lucha de las mujeres por vivienda: del otro lado está el silencio de quienes hoy integran secretarías y ministerios, como parte del gobierno del Frente de Todos, y hablan en nombre de un feminismo que esta muy, muy alejado, de la realidad de la mayoría de las mujeres.
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Como plantean las mujeres de Guernica, y en esto también las acompañamos, a pocos días de que empiece a regir la orden de desalojo en Guernica, es fundamental impulsar el apoyo activo a las mujeres que hoy sientan un ejemplo para millones en el país.
Ese ejemplo, sin dudas, tiene que oficiar de llamado de atención para el conjunto del movimiento de mujeres y disidencias, para multiplicar el apoyo y la alianza con estas valientes mujeres y sus familias, con la juventud, con les trabajadores que se organizan para acompañarlas, porque esa, y no otra, es la vía para construir un potente movimiento de lucha, por todos nuestros derecho.
Ni Una Menos sin vivienda, haya o no haya Encuentro plurinacional de mujeres y disidencias, es un reclamo que no tiene cuarentena. La pelea para que las grandes organizaciones, como los sindicatos, los centros de estudiantes y por supuesto también el movimiento feminista y de mujeres, las rodee de apoyo activo, tiene una actualidad urgente.