Tras la aparición de una serie de pintadas homofóbicas y amenazas directas a un profesor en las paredes de la escuela, estudiantes y docentes iniciaron una importante campaña solidaria y de repudio a estos actos, instalando la discusión sobre géneros, sexualidades y discriminación.
Sábado 30 de septiembre de 2017 19:23

Hace varias semanas, luego de que un profesor de artes visuales hable en clase con sus alumnos sobre su sexualidad, apareció una pintada con insultos y amenazas hacia su persona en el baño de la escuela. El docente agredido decidió hacer una presentación en sede de inspectores y una denuncia penal en la fiscalía. Mientras tanto, docentes y estudiantes se solidarizaban con la situación hablando en las clases sobre el problema presentado. La semana siguiente las pintadas siguieron apareciendo, esta vez en las paredes de un aula.
Días más tarde, desde la institución se propuso la realización de un taller sobre Educación Sexual Integral (ESI) en el cual, si bien no se trató específicamente esta situación, se buscó generar conciencia sobre esta temática. La mañana siguiente a realizado el taller, una nueva amenaza aparece en un pasillo de la escuela. Ocurrida esta situación, en pocas horas se reunió una nutrida asamblea en la que intervinieron docentes y estudiantes solidarizándose con el docente agredido.
En esa asamblea se organizó una Comisión de Género y Diversidades Sexuales, de carácter democrático, conformada por decenas de estudiantes y docentes, la cual se propuso como objetivo iniciar actividades concretas ante esta situación. Se resolvió iniciar una campaña de visibilización, empapelando la escuela con afiches que visibilicen la problemática planteada y organizando una serie de actividades sostenidas en la institución (charlas, cine-debate, discusión en las aulas, etc). La mañana siguiente aparecieron nuevas pintadas en el mobiliario de la escuela. Rápidamente la comisión se reunió a dar inicio a las actividades, demostrando que estas provocaciones, lejos de amedrentar, fortalecieron la conciencia en la comunidad educativa de que es necesario valerse de organizaciones democráticas y de base atentas a ésta o cualquier otra situación que pueda presentarse.
Cristian, el profesor víctima de estos ataques, conmovido por esta iniciativa, dijo: “Quiero expresar mi agradecimiento y reconocimiento al acompañamiento recibido de mis colegas, alumnos y la comunidad educativa en su conjunto. Todo lo que logré en mi vida, en el aspecto profesional y personal fue con mucho sacrificio, todo me costó el doble, quizás por pertenecer a las minorías, durante mucho tiempo invisibilizadas. Hoy existen leyes que nos resguardan y nos incluyen, producto de campañas amplias llevadas a cabo por las organizaciones LGBT. Confío en que la Justicia realizará la investigación pertinente, para lo cual he radicado la denuncia penal correspondiente. Finalmente, quiero agradecer a mi familia, a mi compañero y a mis hijos, que me contienen y aman profundamente”.
Sebastián, docente de la escuela e integrante de la Agrupación Bordó (en la 9 de abril), expresó: “Este no es un hecho privado de dos personas, sino un hecho colectivo del que todos debemos sentirnos parte, ya que expresa en gran medida la reactivación de una serie de discursos reaccionarios que son legitimados desde las estructuras del poder político y mediático y que se hacen carne en situaciones cotidianas como la que aquí se nos presentó. Resulta fundamental que seamos los propios docentes y estudiantes, y el pueblo trabajador en general, quienes nos mantengamos en estado de alerta, organizados, para evitar este tipo de situaciones y dando la discusión política con acciones concretas. El silencio nunca es salud. Lo único que se logra escondiendo estas situaciones es dejarlas crecer por abajo”.
Al respecto, Jesús (profesor de la escuela), manifestó: “Estoy tristemente sorprendido. Hay que estar alerta todo el tiempo, en todo campo, en todo lugar, para que estas cosas no pasen desapercibidas, no se ninguneen, no se pasen por alto. Es repudiable el ataque con nombre y apellido, vulnerando los derechos de una persona en particular, sea a un compañero docente o a cualquier persona. El cobarde que hace esto lo hace a escondidas, amparándose en el anonimato, expresando una opinión personal que nadie le pidió sobre otra persona, pensando que tiene derecho a condenar la vida del otro. Seguramente con mis alumnos hagamos alguna colaboración desde la cátedra. La convivencia es parte de cualquiera de las asignaturas de la escuela”.
Guadalupe, profesora de la escuela, también se expresó al respecto: “Creo que es esencial que el compañero haya tenido la iniciativa de actuar y no tolerar este hecho. En nuestra cultura las declaraciones discriminatorias esta naturalizadas. Hay un momento en la vida de todes en el que tomamos conciencia de que vivimos en un sistema que discrimina y excluye en base a clase, raza, género, preferencia sexual, estado de salud, capacidad. Muchas veces se oyen comentarios discriminatorios y hasta que alguien no pone un freno y deja en claro que este tipo de maltrato no es tolerable las cosas siguen iguales. También me parece valioso que los estudiantes respondieron desde distintas posturas con propuestas muy interesantes”.
También Lidia, docente del EDI de Derechos Humanos, comentó: “Este hecho merece el más absoluto repudio de todos los sectores de la comunidad educativa, y también como se han solidarizado compañeros del cuerpo docente y de agrupaciones docentes de otros institutos y otras escuelas. Creo que tenemos que seguir adelante con un plan que marque no solamente un rechazo a este hecho particular, sino también a la homofobia y la homolesbotrasnfobia respecto a este sector y a cualquier miembro de la sociedad en general”.
Claudia es auxiliar de la institución y también quiso hacer llegar públicamente su apoyo: “A Cristian lo conozco desde que él era estudiante de la escuela. Me puso muy contenta cuando me contó que se casaba y después haber conocido a toda su familia. Él sabe que yo lo quiero mucho y me parece muy importante todo lo que se está haciendo para apoyarlo. Hay que estar muy atentos para que no vuelva a pasar”.
Melina, estudiante de la escuela, dijo: “Esto no debería pasar en una institución de formación docente ni en ningún ámbito. Lo repudio totalmente. Me parece de cagón el anonimato de escribir de esta forma y no es poca cosa meterse con la sexualidad ajena”.
Ale, también estudiante, opinó: “Me parece una falta de respeto, siendo una institución de formación de docentes y siendo que nos estamos preparando para el día de mañana estar frente a un aula. Son cosas para tener en cuenta y actuar al respecto”.
Lucila, alumna de la institución, manifestó: “Los hechos son totalmente repudiables. No los aceptamos en ningún lado, mucho menos en una escuela de arte formadora de docentes. Lo que rescato fuertemente es el compromiso por parte de alumnes y docentes a la hora de organizarnos para actuar y organizar actividades visiblizando la problemática que nos toca vivir hoy en la escuela pero que se vive a diario en la sociedad”.
Éstas son algunas de las tantas voces en solidaridad con el docente agredido que se están haciendo oír en la escuela, las cuales se suman al repudio general de toda la comunidad educativa a todo tipo de expresión discriminatoria.