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Red Internacional
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Francia. Gran movimiento en Francia contra la reforma laboral

La Izquierda Diario entrevistó a Laura Varlet, dirigente de la juventud de la Corriente Comunista Revolucionaria

Jueves 7 de abril de 2016

La reforma laboral de Hollande, despertó un rechazo generalizado tanto en la juventud como entre los trabajadores. Desde principios de marzo hay un enorme movimiento para enfrentar la ley. Ya hubo 4 grandes jornadas de lucha. A pesar de la pasividad de las direcciones sindicales y de la represión, las asambleas, marchas y bloqueos no disminuyen. La huelga general del 31/3 marcó un paso adelante en construir la unidad obrera estudiantil. Entrevistamos a Laura Varlet de la Corriente Comunista Revolucionaria en el NPA.

¿Qué fue lo que despertó la bronca entre los jóvenes y estudiantes?

Se viene acumulando bronca y descontento con la política anti-social del gobierno de Hollande. No es la primera ley anti-obrera que quieren pasar, pero es la gota que rebalsó el vaso. Esta ley implica un enorme retroceso en materia de derechos laborales. Un ataque brutal a las condiciones de trabajo como ningún otro gobierno, ni siquiera de derecha, se había animado a hacer. Los jóvenes se sintieron inmediatamente tocados, porque facilita los despidos y peores condiciones de trabajo, más precariedad de la que ya hay. Hoy en día, muchos jóvenes se ven obligados a trabajar la mayoría de las veces en condiciones muy precarias y con salarios que no alcanzan. La juventud comprendió que la ley laboral propuesta por el gobierno solo va a empeorar muchísimo más esta dura situación.

Este movimiento que toma cuerpo sobre todo en la juventud, es el más importante de los últimos años. Muchísima gente lo compara con la lucha de 2006, cuando se logró, a través de la unidad obrero-estudiantil y una lucha decidida, tirar abajo la ley de Contrato de Primer Empleo (CPE). Todavía el movimiento actual no llegó a ese nivel, las asambleas son menos masivas, aunque vienen creciendo, pero hay condiciones para que se dé nuevamente un fenómeno así.

¿Cómo se expresa el movimiento en los colegios y facultades?

En esta nueva jornada de movilización nacional (del 5/4) y por lo que se viene viendo en los últimos días, y sobre todo a partir de la gran jornada de huelga general del 31/3 pasado, el movimiento sigue construyéndose. En universidades como Rennes 2, Paris 8 o Paris 1, las asambleas siguen siendo numerosas y hay cada vez más lazos con distintos sectores del movimiento obrero. Desde Paris 8 por ejemplo, votamos en Asamblea General ir a ver a los ferroviarios, a los choferes de autobuses, a las automotrices, y varios sectores más cerca de la universidad para construir esa alianza obrero-estudiantil capaz de hacer tambalear al gobierno y obligarlo a retirar la ley.

Los estudiantes estamos movilizados y estamos convencidos de pelear hasta el final, pero necesitamos la fuerza de los trabajadores para vencer. Solo si logramos paralizar el conjunto de la economía y por ende poner en jaque a los capitalistas, es que vamos a lograr nuestro objetivo de obligar al gobierno y a los empresarios a retroceder. En este sentido discutió este fin de semana la Coordinadora Nacional Estudiantil, que reunió los delegados de más de 70 facultades.

En los colegios secundarios, la movilización también continúa y nuevos establecimientos salieron a luchar. Los elementos de auto-organización son alentadores, ellos también se organizan en coordinadoras regionales por el momento, buscando construir asambleas en cada colegio, eligiendo delegados y coordinándose con otros colegios, contra la represión que es particularmente brutal contra los secundarios, y contra la ley laboral.

¿Qué efecto viene teniendo la represión del gobierno?

Desde el inicio del movimiento, el gobierno intenta desmoralizar con una represión cada vez más intensa. Ya el 17/3, las fuerzas policiales entraron a la Universidad de Paris 1 Tolbiac y golpearon a decenas de estudiantes que intentaban reunirse en Asamblea General. El 24/3, golpearon salvajemente a un estudiante de 15 años del colegio Bergson, uno de los más populares de París. Las imágenes de esta brutal represión corrieron como reguero de pólvora, generando muchísima bronca e indignación incluso entre los trabajadores que decían que iban a movilizarse el 31 para protestar no solo contra la ley laboral, sino también contra la represión, ya que no iban a permitir que sus « hijos » sean apaleados por la policía.

Pero el 5/4 la represión dio un salto. En la manifestación de París, más de 130 secundarios y universitarios fueron detenidos. Luego de finalizado el recorrido previsto, más de 500 estudiantes de distintas universidades y colegios decidieron no volver a sus casas y fueron a la comisaria a exigir su inmediata liberación. Al grito de “estado de emergencia, estado policial, no van a impedir que sigamos manifestándonos”, en referencia al represivo estado de emergencia impuesto por el gobierno desde los atentados del 13/11/15, fue que se logró la liberación de todos. Fue una gran victoria moral y política para el movimiento, ya que el gobierno viene intentando quebrar y aislar la lucha con la represión, como comentaba con el caso de Bergson.

¿Cómo se expresa este proceso entre los trabajadores?

Entre los trabajadores el proceso es más lento, aunque hay muchísima bronca, y una explosividad que se vio el 31/3, día de la huelga general que se hizo sentir en varios sectores estratégicos de la economía como los ferroviarios. Luego de esta importante jornada, las direcciones de las centrales sindicales tomaron la decisión de llamar a nuevas jornadas de movilización el 5 y 9/4, pero sin llamar explícitamente a la huelga. De esta forma, retomaron lo que se hizo durante el movimiento contra la reforma de las jubilaciones del gobierno de Sarkozy en 2010, cuando las direcciones de las centrales sindicales se contentaban con hacer llamados a jornadas de movilización, y en el mejor de los casos de huelga, pero propuestas de forma aislada unas de otras, y por lo tanto sin plantear claramente la necesidad de la huelga general hasta hacer retroceder al gobierno. Por esa vía, intentan también frenar la posibilidad de alianza entre la juventud movilizada y los trabajadores que quieren luchar contra la ley laboral. Para el 5/4 por ejemplo, las direcciones sindicales propusieron una jornada de interpelación de los parlamentarios que van a empezar a discutir el proyecto de ley el 6/4, cuando lo que está planteado es construir la huelga general. En el caso de los ferroviarios, que también están sufriendo un duro ataque a sus condiciones de trabajo con la reforma ferroviaria, la dirección sindical de la CGT viene negándose a llamar a una huelga “reconductible” (donde se vota periódicamente en asamblea la continuidad de la huelga) y a aliar la lucha contra la reforma ferroviaria a la lucha contra la reforma laboral, lo que sería la mejor garantía de que la lucha de masifique, y plantee concretamente la alianza con la juventud que podría hacer retroceder al gobierno con ambas reformas.

El ejemplo más avanzado está probablemente en la juventud y en los trabajadores del puerto del Havre, segundo puerto del país. Desde el inicio de la movilización contra la ley laboral, este sector estratégico para el país viene movilizándose en forma decidida junto a la juventud. En varias oportunidades, han logrado bloquear el puerto y el transporte marítimo, demostrando cuál es la vía a seguir para poner en jaque al gobierno y la patronal.

En los lugares donde estamos presentes, los compañeros de la Corriente Comunista Revolucionaria del NPA, venimos peleando por construir Asambleas Generales Interprofesionales, una tradición que viene de la lucha contra la reforma de las jubilaciones en 2010, y que podría empezar a plantearse como una alternativa a la política de las direcciones sindicales si la huelga comienza a aparecer como una perspectiva real. También venimos peleando en cada universidad y colegio por dotar al movimiento de formas de auto-organización, con coordinadoras y delegados revocables por las asambleas de base, cuestión fundamental para plantear la posibilidad de construir una dirección alternativa a la política de las organizaciones tradicionales, como la UNEF, principal sindicato estudiantil, que ya empezaron a negociar con el gobierno y que se preparan probablemente para entregar la lucha ni bien la situación se los permita.