Qué significa eliminar la "grasa militante" a lo que hizo referencia hace unos meses Prat Gay y qué relación tiene con los trabajadores en el marco de que el gobierno de Macri pide a la burocracia sindical mayor productividad en las fábricas y lugares de trabajo. Esto intentaremos analizar en este artículo que busca desarrollar los aspectos reaccionarios de la filosofía Lean Manufacturing que está tan en boga en Argentina y el mundo.

Roberto Amador Obrero de Madygraf y docente de escuela secundaria
Miércoles 20 de julio de 2016
Cuando el ministro de Haciendo y Finanzas del gobierno macrista, Alfonso Prat Gay, hizo referencia a la "grasa militante", a principio de este año, luego de que le preguntaran sobre los miles de despidos en el sector estatal no estaba utilizando un mero término de "los sectores altos, conchetos, de la Recoleta", como en su momento salió a responder el docente e intelectual de Carta Abierta, Ricardo Forster sino que estaba haciendo referencia a la filosofía que atraviesa la organización industrial a nivel internacional denominada Lean Manufacturing y a la que él le adosó el contenido político al conjugar la grasa con la militancia.
La frase polémica de "No vamos a dejar la grasa militante, vamos a contratar gente idónea y eliminar ñoquis”, estaba dirigida a los trabajadores del Estado como así también al conjunto de los trabajadores en Argentina para no sólo tener una Estado eficiente como promulgan desde el gobierno sino también hacer eficiente el sistema productivo de conjunto en el país.
No damos por descontado que el kirchnerismo haya acomodado cierta militancia como hoy lo está haciendo sin prurito alguno el gobierno del PRO, pero de ahí a poner el argumento de que todo lo ineficiente esté relacionado con los ñoquis tiene un claro mensaje que hoy, pasado el primer semestre del gobierno de Macri, se siente en la industria.
La idea del flujo continuo, y ese fin buscado del movimiento perpetuo por parte de las multinacionales de la industria automotriz no es una novedad, es la razón de ser de una industria de alta competitividad que derrama muchos de sus métodos adquiridos al conjunto del sistema de producción y transporte.
Ahora bien, analizar el Lean Manufacturing, el toyotismo, que surge luego de años de luchas obreras en el Japón de posguerra, nos llevaría un espacio mucho más amplio del cual no disponemos. Pero lo que sí nos permitimos, volviendo a lo que planteara Prat Gay es discutir sobre la grasa militante que en la filosofía Lean, algo que el Ministro de Hacienda y Finanzas debe conocer muy bien, significa freno, lentitud del proceso.
Para el Lean Manufacturing, la "grasa" frena el flujo continuo, lo relentiza, frena la perpetuidad y hace que constantemente se estén buscando los tiempos muertos a eliminar, como un leve movimiento excesivo en el proceso que en la suma de horas de trabajo hombre se transforma en desperdicio para el patrón.
Hay todo un sistema coercitivo que permite esto. Como planteáramos más arriba. No sólo se trata de un ejército que lleva sus ojos a cada pequeño rincón de la fábrica, del circuito productivo, del rendimiento que está contabilizado segundo a segundo a cargo de los supervisores, líderes, capataces y algún alcahuete de la empresa, sino por el rol policial que cumple la burocracia sindical. No significa que el primer mando de civil no juegue un rol policial, pero cuando los trabajadores comienzan a tomar cierta predisposición a cuestionarlos sale a jugar la burocracia y todo el aparato de propaganda que conlleva su intervención y que en caso que las palabras no alcancen, recurren a los métodos gansteriles que todo trabajador en Argentina conoce.
Por ser una filosofía empresarial de nivel internacional, el Lean Manufacturing ataca todo lo que sea cultural, social en la vida obrera dentro de los lugares de trabajo. Hay algo muy significativo. Que los termos individuales hayan sido una demanda creciente por parte de los trabajadores significa que la forma colectiva de intercambiar un mate durante el proceso de trabajo fue combatido como grasa productiva, que embota la cabeza y la distrae.
Pero lo que realmente está en juego en la eliminación de la grasa productiva y ahí tiene peso el agregado de militante, es la organización dentro de los lugares de trabajo. Cuando la expresión de bronca se manifiesta colectiva y comienza a cuestionar el despotismo que en última instancia representa el Lean, los empresarios engloban esa organización como grasa a eliminar. Estamos hablando aquí entonces de un poder que comienza a surgir paralelamente al poder de los patrones y que con tanta saña controla la burocracia sindical. No es exagerado hablar de policía cuando hacemos referencia a la burocracia sindical que forma parte del ojo con el cual los CEOS de las empresas llegan a controlar cada rincón del lugar de trabajo. No por nada uno de los convites más significativos que hiciera el macrismo a la burocracia sindical fue combatir al trotskismo dentro del movimiento obrero.
Cuando activistas, delegados, cuerpos de delegados, comisiones internas, cuestionan la fluidez del proceso productivo sea por cuestiones que afectan la salud de los trabajadores, o por el abuso en los ritmos de producción, los trabajadores por contrato que mayormente llegan a ser por tiempo indeterminado trabajadores terciarizados, así como la identificación de esos organismos con la izquierda, son la grasa a eliminar, la "grasa militante" que llega a por ejemplo afectar en casos extremos arterias estratégicas para el fluido del intercambio comercial del mercosur como es la autopista Panamericana.
Vale constatar esto con todo el proceso dado en SMATA y la oposición cristalizada en la autopartista Lear que sólo era la punta de un proceso que estaba poniendo en riesgo la tranquilidad del just in time que gobierna cuando la lucha de clases es nula o baja, así como también la Gráfica Madygraf ex Donnelley donde la patronal abandonó la fábrica para querer darle un escarmiento a los trabajadores que venían de obtener varias conquistas importantes. Queremos adelantar con esto que lo que la izquierda trotskista y en este caso el PTS comenzó a demostrar en estos procesos es que la Constitución de un poder dual dentro de la fábrica no dura in eternum, o avanza la patronal o la organización obrera mantiene sus conquistas mediante la lucha pero siempre con la perspectiva de recuperar su sindicato de las manos de la burocracia sindical. Esto lo analizaremos en otro artículo para polemizar sobre la conquista de posiciones para que en el movimiento obrero.