El adiestrador de perros que hace años participa en casos complejos y halló pruebas clave en muchas causas, sufre una avanzada del Poder Judicial de Mendoza, que lo acusa de “plantar” pruebas en el caso de Viviana Luna, desaparecida en 2016, que la propia “justicia” mantiene impune. Este viernes lo detuvieron y allanaron su casa de Viedma, Río Negro.

Daniel Satur @saturnetroc
Viernes 3 de diciembre de 2021 16:49
En este diario de ha escrito bastante sobre la trayectoria de Marcos Herrero, el adiestrador de perros que desde hace años trabaja para la Policía de Río Negro y (pese a los propios intereses de esa fuerza) se ha destacado por hallar pruebas clave para resolver crímenes donde, por lo general, se encontraban involucrados diversos sectores del poder económico-político-policial-judicial.
Uno de los últimos casos en los que participó Herrero es el de Viviana Luna, una mujer de Potrerillos (Mendoza) que desapareció en 2016 tras salir de su casa para una entrevista de trabajo. La propia familia de Luna durante años vio cómo el Poder Judicial hizo todo lo posible para mantener el caso en la impunidad.
Cinco años después, frente a los nulos avances en la investigación, la familia de Luna logró contactarse con Marcos Herrero para que les ayude a buscar rastros de la mujer. “Marcos tiene más de 35 años de experiencia en rastreo de personas con perros. Cuando le presentamos la propuesta a la fiscal no la quiso tomar porque, según ella, Marcos no estaba capacitado y sus perros no estaban habilitados. Después de unos meses, averiguamos que lo podríamos traer a Mendoza como perito de parte”, dijo al sitio Tiempo Judicial Yanina, hija de Viviana.
En septiembre de este año Herrero viajó desde Viedma (donde reside) hasta Potrerillos para ponerse al servicio de la familia de Luna. En un hotel abandonado Marcos y su perro Yatel hallaron huesos humanos. Pero como se confirmó que eran de un cráneo de varón, se descartó que se tratara de Luna. En el mismo lugar también el perro encontró una especie de monedero grande (o cartera pequeña) que según la familia pertenecería a la mujer desaparecida. Y junto a ese objeto varios papeles que se relacionan con la expareja de Luna y con personajes relevantes de la política y el Poder Judicial de Mendoza.
Como en muchas otras causas en las que participó Herrero, la geografía en la que se hallaron esos objetos ya había sido supuestamente rastrillada y peritada por expertos de la Policía las órdenes del Poder Judicial. En este caso, la causa está en manos del fiscal Gustavo Pirrello, titular de la Unidad Fiscal de Homicidios y Violencia Institucional de Mendoza.
El mismo Pirrello es quien esta semana pidió la detención de Herrero, el allanamiento de su casa y el secuestro de todos sus dispositivos electrónicos (celular, computadoras, pen drive y demás soportes). Además, demostrando el tipo de persecución hacia él, el fiscal pidió que se rastrille la casa de Herrero “a los efectos de procurar el hallazgo de restos óseos”. El pedido fue aceptado inmediatamente por la jueza de Mendoza (de turno) Carolina Colucci, quien envió a Río Negro la orden.
Finalmente este viernes a la mañana la misma Policía de Río Negro para la que trabaja Herrero, cumpliendo la orden del juez de Garantías rionegrino Adrián Dvorzak, tocó a la puerta de Marcos Herrero, quien sin salir de su asombro permitió que se realizaran todas las diligencias del caso, lo que incluyó el secuestro de su teléfono y su traslado en calidad de incomunicado a la Comisaría Primera de Viedma.
El fiscal mendocino Gustavo Pirrello lo acusa de “falsa denuncia”, “falso testimonio”, “usurpación de títulos” y “encubrimiento”. Para ello argumenta que Herrero “manipuló evidencia en la escena” sin esperar “la presencia policial” ni contar con “autorización judicial”. Herrero y la familia de Luna no niegan eso e incluso lo justificaron diciendo que eso era inevitable ya que, en cinco años de impunidad, no pueden menos que desconfiar tanto de la Policía como del Poder Judicial.
Como lo relató La Izquierda Diario , Herrero denunció en agosto pasado que venía siendo hostigado y amenazado desde dentro de la propia Policía de Río Negro para la que trabaja como técnico. De hecho le dejaron una carta en su casa con la foto del exfiscal Alberto Nisman y la leyenda “te suicidás o te suicidamos”. En ese entonces el adiestrador de canes sospechaba fuertemente de quienes podrían querer “cobrarle” los hallazgos claves para la investigación en el caso de la desaparición forzada seguida de muerte de Facundo Astudillo Castro.
Tres meses después, desde Mendoza sobreviene un ataque mayor, deteniéndolo con acusaciones de un tenor tan grave que puede terminar liquidando su carrera profesional. En la nota de Tiempo Judicial antes citada, la hija de Viviana Luna afirmaba: “yo no creo que Marcos Herrero viaje por toda la Argentina con un pedazo de cráneo en el bolsillo (...) Esa casa abandonada donde estaban los restos óseos, según la Fiscalía ya había sido rastrillada, pero nunca quedó asentado en el expediente (...) Para mí las pruebas son reales. Y si realmente alguien las puso, no creo que sea Marcos, a lo mejor los puso otra persona que quería que se supiera la verdad”.
Entre el año pasado y éste, en lugares donde la Policía Federal ya había buscado y en otros donde no pero la familia de Facundo Castro pidió investigar, los perros de Herrero encontraron el amuleto con forma de sandía y un trozo de piedra turmalina en un calabozo de la comisaría de Teniente Origone, un pelo con ADN compatible en un patrullero y otro trozo de turmalina en otro móvil policial de Bahía Blanca, todo del joven de Pedro Luro.
Otros casos en los que Herrero y sus canes fueron claves para resolver crímenes atroces son los de Micaela Ortega, encontrada 35 días después de desaparecida y tras una supuesta “búsqueda” a cargo de la Policía Bonaerense. Micaela tenía doce años y fue asesinada en abril de 2016 en Bahía Blanca. Un año después del hallazgo el Poder Judicial dijo que no había pruebas para condenar a los imputados. Herrero volvió a la zona y encontró no menos de siete elementos que permitieron que el asesino de la nena, Jonathan Luna, hoy esté preso.
Luna fue condenado en el primer juicio por grooming seguido de muerte realizado en Argentina. El caso, resuelto gracias al aporte de Herrero, motivó un debate en el Congreso nacional que derivó en la sanción de una ley (llamada Ley Micaela Ortega) que creó el Programa Nacional de Prevención y Concientización del Grooming o Ciberacoso contra Niñas, Niños y Adolescentes.
Herrero también participó del caso de Araceli Fulles, la joven de José León Suárez asesinada en 2017. Lo llamaron dos meses después de que media Argentina la buscara sin resultados. Fue con sus perros Alcon y Duke y encontró el cuerpo sepultado dentro de la casa del exnovio de Fulles, a un metro y medio de profundidad.
En San Luis fue perito en el caso de Carlos Rubillar, un hombre de 29 años con demencia senil desaparecido en febrero de 2018. A los seis meses de búsqueda llamaron a Herrero. Fue con Duke y Alcon y encontraron todos los restos óseos de Rubillar. Y en Santiago del Estero fue convocado en el caso de Marito Salto. Después de un año y medio de que lo asesinaran en un macabro ritual encontró a los doce asesinos del niño de doce años y elementos que demostraron la existencia del ritual. Durante ese año y medio habían trabajado perros de Cinotecnia del Ministerio de Seguridad, de la Policía de Santiago del Estero, de la Federal y no encontraron nada.
“Por eso a la gente que dice que ‘planto pruebas’ les hablo con la verdad. Que vayan y hablen con cada fiscal y cada juez que condenó asesinos gracias a las pruebas que solamente mis perros lograron encontrar. Los hechos son determinantes”, dijo en agosto pasado Herrero a La Izquierda Diario, cuando había recibido las amenazas de muerte en su casa de Viedma.
La familia de Herrero hoy está muy preocupada. No solamente por la situación física y psicológica de Marcos, hostigado constantemente por sectores poderosos con apoyo de “periodistas” mercenarios que venden a muy buen precio su palabra para reproducir acríticamente lo que ministros, comisarios, fiscales, jueces y empresarios les mandan. También temen que, con Marcos Herrero detenido y con su casa allanada, no sea en verdad el Poder Judicial el que termine plantando “pruebas” contra él.
Desde el entorno de Herrero afirman que en este momento es indispensable evitar que sea trasladado de Viedma a Mendoza (tal como insinúa que quiere hacer el Poder Judicial de esa provincia). Y, lógicamente, que sea inmediatamente liberado y le sean devueltas, intactas y completas, sus herramientas de trabajo.
De consumarse este ataque contra un perito que hace años viene poniendo su experiencia y conocimientos al servicio de encontrar la verdad que tanto buscan las familias de las víctimas, sin dudas el Poder Judicial y sus secuaces políticos y mediáticos estarán dando un enorme paso en la criminalización de muchas causas profundamente sociales y en el afianzamiento de la impunidad para los poderosos.

Daniel Satur
Nació en La Plata en 1975. Trabajó en diferentes oficios (tornero, librero, técnico de TV por cable, tapicero y vendedor de varias cosas, desde planes de salud a pastelitos calientes). Estudió periodismo en la UNLP. Ejerce el violento oficio como editor y cronista de La Izquierda Diario. Milita hace más de dos décadas en el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) | IG @saturdaniel X @saturnetroc