Donald Trump decretó el cese de procedimientos migratorios (la famosa green card) como medida para frenar los contagios, pero ésta no se aplica para los jornaleros del campo que mantienen al sector agricultor en el gigante del norte.

Óscar Fernández @OscarFdz94
Miércoles 22 de abril de 2020 23:33
Como una medida xenófoba para lidiar con el COVID-19, el presidente estadounidense Donald Trump decretó que cesaría de manera temporal la emisión de visado de residencia permanente en Estados Unidos, la famosa green card (tarjeta verde) que permite a los migrantes vivir legalmente en el país imperialista.
Así lo anunció ayer por medio de su cuenta de Twitter, en un contexto no sólo de pandemia, con Estados Unidos en el primer lugar de contagios, sino también de protestas reaccionarias apuntaladas por grupos protofascistas y negacionistas, mismos que constituyen una importante base social de la cual él se beneficia en un año electoral.
Sin embargo, por fuera de su retórica racista, lo cierto es que la medida no aplica a los jornaleros del sector agrícola que son la columna vertebral para que ese sector esencial de la economía no colapse. Esto después de que los capitalistas del agro y de áreas rurales reclamaran que la restricción no afecte a los jornaleros, muchos de los cuales son de origen migrante y que en condiciones normales serían los más vulnerables de ser deportados.
El reclamo de los empresarios del campo es porque los migrantes son una jugosa fuente de mano de obra barata, de la cual se aprovechan de su estatus migratorio para imponerles condiciones laborales paupérrimas, las cuales pueden llegar a ser de 40 centavos por cubeta de jitomates. [1] Pero el presidente desestimó varias investigaciones que muestran el impacto positivo de la migración en Estados Unidos.
“Al pausar la inmigración, ayudaremos a que los estadounidenses desempleados sean los primeros en la fila de empleos a medida que Estados Unidos se reabre. Tan importante. Sería incorrecto e injusto que los estadounidenses despedidos por el virus sean reemplazados por nuevos trabajadores inmigrantes que llegan desde el extranjero. Primero debemos cuidar al trabajador estadounidense”.
Desde luego que entre su retórica xenófoba y populista y la realidad hay una brecha enorme. Del otro lado del muro, y sin irnos muy lejos, recientemente la cervecera Constellation Brands retiró su maquinaria luego de que la población de Mexicali lograra movilizarse y torcerle el brazo al gobierno de la 4T, sin embargo, el hecho mismo de que la planta estuviera en conflicto por varios años (desde la administración de Peña Nieto) es prueba de la demagogia del magnate que alegaba (y sigue alegando) que "regresaría los empleos a Estados Unidos".
Lo que queda claro es que mientras las medidas no toquen las ganancias de los capitalistas, los empresarios van a dejar pasar (o no) las políticas del presidente. A final de cuentas, es su gobierno. Muy distinto sería el panorama si hubiera un Estado y un gobierno al servicio de los millones de trabajadores migrantes y nativos que día con día mueven el mundo.
[1] Datos del colectivo de Estudiantes en Acción con Campesinos (SAF), recuperado de: https://saf-unite.org/es/content/datos-sobre-los-trabajadores-agr%C3%ADcolas-en-los-estados-unidos

Óscar Fernández
Politólogo - Universidad Iberoamericana