El intendente de Lanús junto al secretario de Seguridad local, Diego Kravetz, entregó más de 500 becas a los aspirantes para unirse a esta fuerza.
Viernes 5 de agosto de 2016 15:57
El día miércoles 3 de agosto, durante una ceremonia que tuvo lugar en el salón “Hugo del Carril” de la municipalidad, Néstor Grindetti otorgó un cheque mayor a 3 mil pesos a cada uno de los 518 aspirantes a policía local; los mismos comenzarán a vigilar las calles para fin de año.
Este nuevo gasto municipal se suma a las iniciativas comenzadas en este sentido por Scioli junto al anterior intendente peronista Darío Díaz Pérez. Hace dos años fue habilitada la escuela de policía local en la Universidad Nacional de Lanús y el año pasado, el exgobernador, otorgó becas a los estudiantes de la misma en el Aula Magna, junto a la rectora de la universidad Ana Jaramillo.
Esos desembolsos económicos y el aumento considerable de nuevos reclutas, lejos de resolver el problema de la inseguridad, solo consiguen aumentar la impunidad otorgando mayor poder de fuego y organización funcional a las redes de trata y la prostitución, como fue evidenciado hace más de dos semanas con el caso de 4 policías que protegían un prostíbulo de la zona.
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Son 518 aspirantes a policía los privilegiados que recibirán una paga mensual mayor a 3 mil pesos cada uno, mientras las becas a estudiantes de Enfermería, Trabajo Social y demás carreras de la Universidad Nacional de Lanús no superan los 3 mil pesos anuales y se pagan con demoras.
Tampoco gozan de semejante privilegio los estudiantes del Instituto Superior de Formación Docente Nº11 de Lanús; siquiera tienen un edificio propio en condiciones y una gran parte de ellos cursa en una escuela secundaria ubicada en frente. Con semejante presupuesto mensual, en lugar de destinarlo a la policía, se podría financiar o habilitar guarderías para que todos los padres y madres que realizan la carrera docente puedan tener un lugar donde dejar a sus hijos mientras cursan y avanzan en sus estudios.
Evidentemente Grindetti y Vidal, al igual que sus antecesores del FpV, destinan millones de pesos en militarizar los barrios más humildes, fortaleciendo un aparato mafioso, a costa de desfinanciar la salud y la educación.