lid bot

Trabajadores. Grupo Marina Arauco abre sus puertas exponiendo a los trabajadores al contagio del Covid-19

Hoy, en el contexto de una de las peores crisis sanitarias a nivel global, es que las y los trabajadores deben reanudar sus labores bajo medidas de seguridad sanitaria que han demostrado no dar el ancho para contener y evitar el contagio del COVID-19

Miércoles 29 de abril de 2020

La desesperación del mundo empresarial y de los grandes grupos económicos afines al Retail por seguir al pie de la letra la conducción y protocolos del gobierno de Sebastián Piñera en lo que a medidas de reactivación económica y del comercio se refiere, demuestra el profundo menoscabo del mundo empresarial con las y los trabajadores de este país.

A días de una nueva conmemoración del día Internacional de las y los trabajadores, el descaro propiciado por la Ley de Protección al Empleo y sus medidas de suspensión del contrato de trabajo, acuerdo de pacto de suspensión de contrato, reducción temporal de jornada laboral; más la posibilidad de acceder al 70% (primer mes) de los ahorros del seguro de cesantía para apalear las necesidades de los trabajadores y sus familias en donde éstos quedan en total desamparo ante un ramillete de medidas que no hacen nada más que precarizar aún más las fuentes laborales, generan que la crisis actual la estén pagando los trabajadores.

Bajo la consigna y embanderando una supuesta reactivación económica mediante la prematura apertura de puertas de los centros comerciales y/o locales de venta de bienes y/o prestación de servicios a clientes, es que se anuncia, en palabras del gerente comercial del grupo económico propietarios de Ripley y Parque Arauco, Diego Alliende; una primera etapa de apertura a partir del Lunes 4 de Abril.

Desde la inauguración en 1982 del primer centro comercial de esta envergadura (Parque Arauco) los Mall han penetrado en la piel de los consumidores como una esquirla imposible de remover. Han creado los espacios propicios para el desarrollo de un consumo desmesurado, llevando a las familias del país a una realidad ficticia de placer ante el consumo y de una falsa movilidad social de la mano de un poder de endeudamiento que no describe la realidad económica de las familias y trabajadores de Chile.

Hoy, en el contexto de una de las peores crisis sanitarias a nivel global, es que las y los trabajadores deben reanudar sus labores en estos espacios de confinamiento capitalista, bajo medidas de seguridad sanitaria que seguramente no darán el ancho para contener y evitar el contagio del COVID-19 a un 19% de la fuerza laboral de Chile –según estadísticas de la Cámara de Centros Comerciales- porcentaje que será sometido al traslado en locomoción colectiva y el trato directo con pares y consumidores.

¿Es tan necesaria la reapertura? ¿Qué es más prioritario para el gobierno y secuaces del empresariado?

Es necesario conquistar un plan de emergencia que proteja a los trabajadores, planteando el cese de funcionamiento de los espacios laborales no esenciales y elaborando un plan sanitario que ejerza la auténtica posibilidad de tramitar licencias laborales masivas de aplicación automática y sin merma en las remuneraciones.

Ante la pregunta de la reapertura existe un doble discurso desde el empresariado y el gobierno, que es el de la protección de los puestos de trabajo, dejando desnuda la capacidad de acción de los y las trabajadoras, obligándolos a asistir a sus espacios laborales para así no ver disminuidas sus remuneraciones o simplemente quedar sin su fuente de ingreso, urge un plan que contemple un programa de medidas serias en materia laboral, y no el resguardo de las grandes fortunas de los empresarios, sino que vaya dirigido a la protección de los trabajadores, sus familias y sus puestos de trabajos.

¡Que la crisis la paguen los empresarios y no los trabajadores!