“Responsable, guapa y un poco puta”, los últimos requisitos que se pide a las trabajadoras de hostelería en el Estado Español para ser convenientemente explotadas. Podíamos leer estas palabras exactas en la oferta de un bar gallego en una conocida web de búsqueda de trabajo.

Lucía Nistal @Lucia_Nistal
Martes 16 de febrero de 2016
En el anuncio de empleo se decía textualmente: "Se necesita camarera para bar de pueblo a una hora de Santiago y a 15 minutos de Arzúa y Órdenes. Imprescindible chica trabajadora responsable, guapa y un poco puta, con un trato agradable con los clientes. Incorporación inmediata y contrato fijo, sueldo de 1.500 euros. Opción de alojamiento si eres de lejos".
Lo indignante de este anuncio ha suscitado una gran respuesta en las redes que, bajo el hashtag #machismomata, han denunciado la opresión machista que padecen las mujeres también en el mundo laboral. Una opresión que pasa por juzgar la forma de vestir, de relacionarse, el aspecto físico y que condena determinados comportamientos bajo el epíteto “puta”. Algo que en no pocas ocasiones se utiliza para justificar la violencia contra las mujeres o las agresiones sexuales y que ahora, con la hipocresía más descarada propia del capitalismo, se convierte en un prerrequisito para conseguir un empleo en un país con 5 millones de parados.
Felizmente, el anuncio fue retirado poco tiempo después de publicarse gracias a la presión en las redes, aunque la polémica ha continuado llegando incluso al Parlamento de Galiza donde la diputada del PSOE Carmen Gallego denunció el caso.
Sin embargo, llama la atención que pasara desapercibido el hecho de que la oferta de empleo explicitara como condición imprescindible para acceder al puesto ser una chica guapa, algo habitual en los anuncios de este tipo y que no suele suscitar una gran respuesta, una clara muestra de lo naturalizada que está la cosificación de las mujeres en nuestra sociedad.
Aunque no es un secreto que en las entrevistas de trabajo los empresarios tienen muy en cuenta la apariencia física - especialmente - de las mujeres, el hecho de que puedan permitirse anunciarlo públicamente evidencia el grado de descaro de estos apologetas de la explotación que exigen disponibilidad 24 horas al día, ofrecen condiciones deplorables, muchas veces no remuneradas, y se permiten reclamarte que seas “un poco puta”.
Los empresarios detrás de estas ofertas de trabajo, que suponen auténticos insultos a la clase trabajadora, se aprovechan de la desesperación de cientos de miles de familias, provocada por la crisis económica capitalista y por el marco legal de precarización laboral a través de las contrarreformas laborales de los gobiernos del PPSOE.
En el caso de las mujeres trabajadoras la explotación es doble. La precarización laboral se retroalimenta con la apropiación de nuestros cuerpos como reclamo publicitario, punta del iceberg del machismo capitalista que en su expresión más brutal llega al asesinato de mujeres. Por ello, este tipo de ataques patriarcales requiere una respuesta urgente y contundente por parte de toda la clase trabajadora.

Lucía Nistal
Madrileña, nacida en 1989. Teórica literaria y comparatista, profesora en la Universidad Autónoma de Madrid. Milita en Pan y Rosas y en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT).