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DERECHO A LA VIVIENDA. Guernica: Larroque presiona para dividir el reclamo y Berni vuelve a amenazar con reprimir

Ante la fuerte lucha, el Gobierno tuvo que reconocer que se trata de 1400 familias y decir que les entregará tierras. Pero sigue presionando con engaños y aprietes para no cumplir con todos los reclamos de los vecinos.

Miércoles 28 de octubre de 2020 13:20

La fuerte lucha de Guernica obligó al Gobierno de Axel Kicillof a reconocer que hay 1400 familias en esa lucha por recuperación de tierras. Atrás quedaron todas las mentiras e intentos de engañar que se hicieron en los últimos meses diciendo que “quedaban 150 personas”.

La persistencia de la lucha forzó al gobierno a empezar a hablar de lotes definitivos para la totalidad de las familias, aunque sin ninguna confirmación concreta, generando una situación de enorme incertidumbre para miles de personas. Al mismo tiempo está en juego dónde permanecerán los próximos meses.

Sin embargo, al mismo tiempo que hace esto, busca limitar toda conquista al mínimo posible con distintas maniobras y aprietes. Tal como se informó en La Izquierda Diario, la propuesta presentada por el oficialismo no da garantía de un lugar de transición para la totalidad de las familias, sino solo para 650. Las otras 800 no tienen asegurado un lugar habitable donde ir durante los próximos 4 a 6 meses, hasta que se otorguen los lotes definitivos según el plan de viviendas anunciado por Kicillof.

Esa propuesta tiene, además, intentos divisionistas: que los barrios terminen la negociación por separado. El Gobierno sabe que lo que los vecinos lograron hasta ahora fue por la unidad.

Otra cuestión -que generó rechazo en asambleas que tuvieron lugar en la mañana de este martes- es la existencia de un anexo reservado en la propuesta oficial, que impide saber cuáles son las familias que están incluidas en la lista a la que el Gobierno considera entre las 650 primeras.

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En ese marco, en estas horas volvieron a recrudecer los aprietes y amenazas por parte de los funcionarios del Ejecutivo provincial, buscando obligar a las familias a aceptar las más que limitadas propuestas realizadas.

Este miércoles por la mañana Andrés Larroque y Sergio Berni volvieron a desfilar por los medios desparramando amenazas y ataques contra las familias y las organizaciones que vienen reclamando tierra para vivir.

Berni habló en Crónica y en otros medios para decir que planea un operativo de desalojo para el fin de semana o para el lunes. Habló de como estaban preparando a los efectivos y dijo que “estamos totalmente convencidos de que es lo que hay hacer”. El funcionario dijo que le pediría al juez que habilite la posibilidad de llevar adelante el operativo durante el fin de semana, algo que hoy está explícitamente vedado en la orden judicial.

Además el Ministerio de Seguridad transmitió sus aprietes a través de distintos medios. Durante la mañana Infobae publicó dos notas sobre supuestos aprestos represivos aunque reconoció que "los funcionarios pretenden presionar con la presencia de la policía a las personas que participan de la toma".

Un poco más tarde fue el turno de Larroque, que tuvo a su disposición la pantalla de TN. Allí volvió a hablar sobre “los intereses políticos” de las organizaciones que participan del reclamo e insultar a quienes reclaman, hablando de “familias confundidas” que “no entienden” la propuesta del Gobierno.

El ministro de Kicillof también afirmó que “un barrio votó a favor de acordar con el Gobierno provincial. Los otros siguen discutiendo. Si en el correr de las próximas dos horas no hay ningún tipo de respuesta, nuestra situación acá comienza a carecer de sentido y obviamente empieza a actuar la Justicia”.

Frente a estas amenazas y aprietes hay que fortalecer la unidad del conjunto de los vecinos y vecinas de la recuperación de tierras. Fue esa unidad la que posibilitó resistir estos 100 días y la que posibilitó que exista una nueva instancia de negociación en primer lugar.

Tal como venimos informando en La Izquierda Diario, un importante sector de vecinos y vecinas sigue impulsando la pelea por la unidad de todos los barrios, por garantía de tierras definitivas para todas las familias y por sumar toda la solidaridad posible a la lucha.

Al mismo tiempo es necesario desplegar la más amplia solidaridad y apoyo activo a esta dura pelea por tierra para vivir, sumándose a todas las medidas que decidan los vecinos en sus asambleas. Las organizaciones sindicales -empezando por aquellas que son parte del sindicalismo combativo- tienen que ser parte activa en cuanto a rodear de apoyo material y político a quienes hoy siguen luchando por su derecho a tierra para vivir.

El Gobierno tiene que dar una solución concreta, para todos los barrios, para las 1400 familias -como corroboraron el Cels y Serpaj. Una salida completa, sin listas reservadas, porque eso sería obligar a los vecinos a aceptar un acuerdo a ciegas, y sin amenazas represivas.