Los dos candidatos que se presentan a segunda vuelta tienen en su programa políticas culturales que apuntan a reforzar la industria cultural y ver el arte y la cultura como un bien de consumo.
Domingo 26 de noviembre de 2017

Guillier como independiente que levanta la Fuerza Mayoría (ex nueva mayoría), potencia el mercado cultural pretendiendo regular la Ley Valdés, ley de donaciones culturales que realizan los privados a la creación artística y tras la cual evaden impuestos y aprovechan la oportunidad para publicitarse. En un debate por el Observatorio de Políticas Culturales que se realizó en el centro Cultural hace un mes atrás, Guillier puso énfasis en que el arte y la cultura es un potencial generador de ganancias, y que había que potenciar la “economía creativa”.
Por otra parte, la derecha sostiene a través de Piñera un co-financiamiento con los privados y en colaboración directa con el Ministerio de Cultura, potenciando la Ley Valdés tomando la cultura como empresa intentando potenciar los “emprendimientos”.
El “derecho a la cultura” de Guillier se convierte en un aumento leve del presupuesto de cultura, que hoy se encuentra en un 0,4%, al 0,1%.
La derecha con Piñera quiere ponerle precio a todas las actividades culturales, una manera de subvención a los privados, y propone “Implementar Vale Cultura, pase cultural para cada joven que cumpla 18 años que permita financiar el 50% del costo de cada bien o servicio cultural que se adquiera con el vale”. A su vez, solo centra su atención en la “excelencia y calidad académica”. Su cultura para todos está limitada por las clases sociales a través del valor de las producciones culturales.