ERC y JxCat negocian el nuevo Govern adecuándose a la autoridad del Estado. Después de más de dos meses, ¿habrá fumata blanca?
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Viernes 23 de febrero de 2018

Aparentemente las negociaciones para conformar un nuevo Govern estarían bien encaminadas. Pero, ya hemos tenido mucho jaleo entre ERC y JxCat y seguramente habrán más días de acostarse con un acuerdo cerrado y despertarse con una mini guerra civil. A día de hoy habría fumata blanca aunque hay discrepancias sobre quien encabezará el Govern. Esta es la clave desde el 21D. A más de dos meses aún sigue sin desvelarse.
Los dirigentes de ambas formaciones, como en una partida de póker, van haciendo gestos y declaraciones para ver cómo pueden mejorar su posición. La cuadratura del círculo consiste en resolver que Puigdemont tenga un rol predominante en el nuevo Govern catalán y que éste no sea impugnado por el Constitucional o Rajoy. También está en juego el peso de cada partido en la toma de decisiones. Y, sobre todo, qué objetivo común se marcará el mismo.
Las maniobras del Junts per Catalunya pasan por buscar una fórmula en la cual Puigdemont sea el jefe del nou Govern. Por eso ha presentado en el Parlament, hace dos semanas una propuesta para modificar el reglamento del Parlament. O incluso, se plantean la modificación de la ley de presidencia. De todas formas, va quedando claro que los “socios” de ERC no son muy favorables a investir un Govern con Puigdemont, temerosos del Constitucional.
Hay varios nombres que están en danza para ocupar el cargo de President. Se da por descartado a Puigdemont. Sin embargo, estaría por verse quien ocuparía su lugar. Se baraja que sería Jordi Sánchez, hombre de confianza del President. Pero al estar preso, sería difícil que pudiera. Una alternativa sería Turull, exconseller de Presidència, aunque tiene el límite de una casi segura inhabilitación. Por lo cual, volvemos a caer en el nombre de Elsa Artadi, quién sería primero consellera y luego Presidenta.
También está en discusión cómo sería la estructura del govern. Se dice que las conselleries se han dividido en partes iguales. Sin embargo, además de la discusión del President, está en discusión quién sería el segundo, si habría Vicepresident o directamente se pasaría a una Conselleria de presidencia como en los tiempos de Artur Mas.
Lo que no queda claro y no se menciona en ninguna de las discusiones es qué hará ese nuevo Govern. ¿Respetará el mandato democrático del 1O o se adaptará a las exigencias del Gobierno de Rajoy y el Régimen del 78? De eso no suelen hablar. De hecho ambos grupos políticos se han desmarcado de la DUI y han jurado respeto eterno a las leyes del Estado delante de los jueces. Quienes integraban Junts pel Sí se juntan claramente por el No.
La ofensiva del Régimen del 78
La voluntad del Gobierno de Mariano Rajoy y el poder judicial consiste en limitar la constitución del nuevo Govern buscando una clara ruptura con el anterior. Por ello mismo, han planteado en varias ocasiones que el nuevo President sea alguna persona no “tenga asuntos pendientes” con la “justicia”. Es impresionante cómo el partido con menor representación en Catalunya, repleto de casos de corrupción y en caída libre en el resto del Estado puede imponer su voluntad.
Ningún integrante del Govern anterior podrá integrar el nuevo Govern de manera estable. Sobre todos ellos cae la acción del poder judicial que se inventó una sedición y una rebelión a la cual combaten gracias a la “post verdad” de los informes de la Guardia Civil. Se están inventando una causa para acabar con la voluntad de independencia del pueblo catalán. Para ello, pretenden encarcelar de acuerdo a lo que se piense.
El Régimen del 78 pretende imponer un Govern autonómico que ni siquiera “piense” en la independencia. Y si acaso eso pasara tiene las cuentas del Principado intervenidas. Y, si la cosa pasa a mayores, vuelve a aplicar el artículo 155 con el apoyo del PSOE y Ciudadanos. E incluso podría traer a los piolines para reprimir lo que haga falta.
El CEO de enero
Se realizó la nueva encuentra del CEO entre el 10 y el 30 de enero pasados. En dicha encuesta, el apoyo a la opción independentista habría caído del 48,7% de octubre hasta el 40,8%, casi ocho puntos porcentuales. Y, el 53,9% de los encuestados se inclinarían por continuar con la unidad del Estado español.
El CEO contempla también diferentes opciones relativas al encaje de Catalunya en el Estado español. Habría un 19,4% favorable a que Catalunya sea un “Estado dentro de una España federal”, el 36,3% que Catalunya debería seguir siendo una comunidad autónoma dentro de España ascienden y un 32,9% que considera que Catalunya debería ser un Estado independiente. Y tan solo un 6,6% pretenden que sea una “región de España”.
La encuesta del CEO también aborda la voluntad de voto. Las formaciones independentistas de ERC, JxCat y la CUP sumarían entre 69 y 74 escaños ampliando la mayoría que poseen desde 2015. Los grupos unionistas tienden a caer (entre 51 y 56 escaños). El PP que se mantiene en los peores resultados de su historia. Y, Catalunya en Comú seguiría estancada en sus 8 escaños. Esquerra lograría, según la encuesta de enero, superar a la “llista del President” y empataría con la agrupación de Rivera.
Enfrentar al Régimen del 78
Ni ERC, ni Junts per Catalunya se proponen formar un Govern que respete la voluntad popular expresada el 1O a pesar de las cargas policiales enviadas por Rajoy y consortes. Desde las masivas movilizaciones y huelga del 3O han hecho lo imposible para restringir la movilización y el protagonismo populares. Y, ahora se prestan a integraR un Govern limitado a las estrechas reglas de juego que Rajoy y ésta “dictacracia” nos imponen.
La izquierda anticapitalista de la CUP tiene que romper cuanto antes con los representantes de la burguesía y la pequeñoburguesía catalanas para impulsar un full de ruta de los trabajadores y el pueblo catalán. Cinco años de mano tendida a la antigua Convergència y Esquerra son una muestra de un claro fracaso. De la mano de Esquerra y el PDeCAT, representantes de la gran burguesía catalana, no saldrá el derecho de autodeterminación.
De nada sirve enviar dirigentes a otros países, como es el caso de Anna Gabriel, sino se impulsa una amplia y masiva movilización en Catalunya, sino ponen en movimiento a las decenas de miles de estudiantes con el SEPC a la cabeza, sino se sacan las “assemblees juvenils” a las calles y a las fábricas para que el movimiento obrero se sume a las manifestaciones incluyendo sus propias reivindicaciones.
La CUP y las diferentes fracciones de la izquierda y los sindicatos alternativos podemos convocar una campaña política y de movilizaciones entre los trabajadores, los estudiantes (universitarios y secundarios), los barrios y el pueblo para sacar de la cárcel a los presos políticos y enfrentar la represión judicial y policial de Rajoy y el Régimen del 78.