Ayer llegaron a un acuerdo representantes de clubes de Primera y Nacional B en la sede del Sindicato de Camioneros. Hoy deben sellarlo, aunque con la dirigencia del fútbol nunca se sabe.
Miércoles 13 de julio de 2016 12:46
Foto: sitio oficial de AFA
En la sede Constitución del Sindicato de Camioneros, comandado por el clan Moyano, estaban exultantes y festejaron con un asado el acuerdo alcanzado por la dirigencia de los principales clubes del fútbol argentino (de Primera División y Nacional B): esta tarde en la Asamblea Extraordinaria de AFA –continuación de la del lunes, tras cuarto intermedio para negociar “off the record”- se aprobarían las modificaciones de estatuto que darían origen al formato de la famosa “Superliga”.
El Gobierno fue tajante y tuvo influencia directa en la toma de decisión de la dirigencia del fútbol: vía el programa Fútbol para Todos, es el Estado quien destina casi $ 2.500 millones al fútbol pero como condición del establecimiento de la Superliga; caso contrario, quedan los recursos como hasta ahora. Prácticamente, una amable extorsión.
Por eso, los dirigentes de Primera presentaron una arquitectura distinta para el reparto de fondos de manera tal de convencer a los clubes de Ascenso, sector que estaba reticente al nuevo esquema que favorece claramente a los más poderosos.
Con la propuesta acordada, la repartija quedaría configurada de la siguiente manera:
De esos $ 2.500 millones, el 78 % va para Primera División, que a su vez repartiría en 3 grupos de clubes: River y Boca, 97,86 millones de pesos (Grupo I); Independiente, San Lorenzo, Racing y Vélez, 74,61 millones (Grupo II); el resto de los otros 24 clubes de Primera División, 55,59 millones (Grupo III).
Al Nacional B le asignarían un 12 % del total, más 75 millones por los derechos de transmisión que corren por cuenta de TyC y otros 72 millones de un “fondo solidario” de aportes de los clubes de Primera. Como resultado, cada club del Nacional B recibirá más de 1,5 millones mensuales. Era lo que tenía trabado el acuerdo y que lograron acordar en la reunión de ayer.
Además, la Superliga le destinará a la AFA un 8 % de los ingresos por televisación, que a su vez desde Viamonte 1366 asignarán a las divisionales de ascenso: B Metropolitana, C y D, y al Consejo Federal que regula los torneos de interior.
En la asamblea de esta tarde (comenzará a las 16 hs) se deben reunir 61 votos afirmativos para aprobar la Superliga; una vez que suceda, sus estatutos deben ser aprobados por la Inspección General de Justicia (IGJ) para luego elegir presidente.
Por otra parte, todavía se debe conformar el gobierno provisional de AFA: el Comité Normalizador establecido por FIFA. Ese organismo será el que tenga la última palabra.
Si todo sucede de esa manera, quedará una liga de Primera División y también la Segunda (Nacional B) con mayor rango de autonomía para negociar derechos de televisación y convenios de márketing; es decir, la fuente de mayores ingresos. Quedaría bajo la órbita de la AFA pero con juego propio. Suena fuerte el nombre de Marcelo Tinelli para presidir la flamante Superliga pero cuando muchos lo daban por hecho surgió un obstáculo inesperado: sus roces con el Presidente Macri. Ahora Daniel Angelici, pope del macrismo en el fútbol, postula que la presidencia quede para un experto en márketing.