Con el respaldo de autoridades locales y de la SEMARNAT el megaproyecto para residuos tóxicos de 500 hectáreas avanza en Coahuila pese a la oposición de los habitantes que se verán afectados.
Viernes 24 de julio de 2015
Protestan habitantes del ejido de Noria de la Sabina, ubicado en el estado de Coahuila, tras la aprobación para la construcción del Centro Integral para el Manejo y Aprovechamiento de Residuos Industriales (CIMARI).
La empresa Sociedad Ecológica Mexicana del Norte, S.A. de C.V. dio a conocer su proyecto hace un año, el cual consiste en la construcción de un sitio para el reciclaje, tratamiento y confinamiento controlado de residuos peligrosos previamente estabilizados.
Esta empresa presentó el proyecto con engaños y promesas de creación de nuevos empleos, pagando a los ejidatarios precios muy bajos por sus tierras.
Este proyecto conlleva un cambio en el uso de suelo, lo que significa la pérdida de sus tierras, siendo esto perjudicial a la comunidad, pues ésta se dedica al tallado de la lechuguilla, la extracción de cera de candelilla y la recolección de orégano.
La construcción de este proyecto significaría un peligro latente a la población por el manejo de residuos tóxicos, ya que hay asentamientos humanos a una distancia menor a la establecida, así como mantos acuíferos ubicados en la zona del proyecto que podrían ser contaminados.
Por ley antes de aprobar proyectos de este tipo, se tiene que dar a conocer a la comunidad y ésta dar su aprobación. No obstante a pesar de que los habitantes muestran su rechazo por la construcción del CIMARI, la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) el pasado 18 de julio entregó a la empresa un derecho de uso de suelo por 25 años; dando preferencia a los intereses de la empresa y haciendo caso omiso del descontento de los habitantes.
Anteriormente el alcalde de Noria de la Sabina, Rodolfo Zamora Rodríguez prometió entregar el acuífero abastecedor del municipio a Saltillo para uso industrial, también en 1998 quiso poner un confinamiento en otro poblado que se llama San José de la Paila, impidiéndolo decenas de ejidatarios.
Ahora el alcalde amenaza a los habitantes que protestan con quitarles las pocas ayudas que reciben del gobierno si se oponen al megaproyecto. Esto evidencia la complicidad de las autoridades locales con los empresarios para llevar adelante el megaproyecto.
Con la aprobación de este proyecto queda claro que ni las autoridades del municipio ni de la SEMARNAT buscan el bienestar de la población ni del ambiente, pues otorgan concesiones que solo llenan los bolsillos de los grandes empresarios a costa de la salud y despojo de los pobladores.