Cuerpos, desechos, la humanidad puesta en cuestión sobre sus modos, usos y costumbres, lo que somos y como somos en relación a los otros. Con Habitus no te vas a ir sin que te pase algo.
Martes 23 de agosto de 2016 00:46
Habitus nos interpela a preguntarnos hacia donde crecemos como humanidad y que hacemos con aquello que se cae de los bordes. ¿Dónde se tira lo que nos duele ver? o donde se pone lo que no encaja, o se rechaza, o se esconde, o se ignora. Ellos, los personajes, han sido desechados, exiliados, juzgados por cumplir un mandato asignado, habitan un lugar en el fondo del pozo, viven de los restos de quienes los niegan, pero a su vez los han creado. Ella desecha, cae entre ellos.
Historias que como sociedad dejamos afuera, tiramos a la basura y decidimos ignorar. Una obra hecha de retazos, de historias escritas en cuerpos residuales. Los personajes, los desechos, los cuerpos desarmados nos contarán su historia que es también nuestra y que está en nuestros cuerpos.
Habitus se encuentra en cartelera, todos los viernes, 21, 30 hs. hasta fines de septiembre en la sala Ámbito Histrión de Neuquén. Desde La Izquierda Diario acompañamos una de las funciones donde hablamos con su directora y dramaturga, Judith Del Pino, y con tres de sus actores. Ariel Azcurra, Silvina Forquera y Ezequiel Boronat.
¿Fue una creación de todos la obra?
Ariel: Se fue armando de a partes, es más una sensación que una historia. Yo la veo más desde el físico. La historia es de dos tipos que están metidos en un pozo, ya sea que están desterrados o abandonados, o condenados, confinados, y cae otra persona que es una mujer, y se empieza a ver toda la relación del hombre y la mujer, pero esa mujer que cae puedes ser también una escusa para ver como son estos dos tipos. De hecho la mujer se llama “ella”, ósea no es una mujer particular sino que es una representación de todas las mujeres. Cuando me preguntan, yo digo que es una obra medio deforme, me da por ese lado, y me encanta, como actor me encanta hacerla y nació desde una forma linda. Es la primera obra que hago acá en el (Teatro) Histrión y en Neuquén también, porque vengo de Buenos Aires, y esta bueno, estoy muy contento.
Ezequiel: En realidad cuando empezamos con el tema de los textos, de la dramaturgia de la obra, no sabíamos adónde íbamos a terminar, ósea yo aporte dando lo que me pedía la directora pero se empezó con textos que son de Judith y después si empezaron a fluir ideas más que nada de movimientos cosas que por ahí se fueron sintetizando.
¿Cuál fue el puntapié para iniciar?
Ezequiel: De pronto unos de los primeros textos que aporte yo tenían la necesidad de poner en tensión la masculinidad y teníamos también en la cabeza el tema de la basura, teníamos un texto en base a la división de los residuos que se debatió el año pasado (N deR: en el municipio de Neuquén) y eso nos había hecho repreguntarnos un montón de cuestiones.
Judith: Nosotros vivimos cerca del basural y anduvimos buscando cosas para la construcción de la casa, con artículos reciclados. Y Ezequiel fue al basural a buscar cubiertas y volvió hecho mierda. Porque ir al basural es ir a un submundo, por la gente, lo que hay ahí, la basura. Porque es como se dice por ahí, uno cierra la bolsa y se olvida, y eso va a un lugar, el basural, donde se pudre, se prende fuego, los pibitos meten sus manos para agarrar algo, se queman y olores y mugre y cada vez mas mugre. Hay comprobados casos de prostitución de niños, ahí mismo, ósea el desecho del desecho del desecho, la gente como desecho. De allí nace esa idea de decir, bueno vamos con la basura, con los residuos. De hecho la obra abre con unos audios con declaraciones reales de la Secretaria de Medio Ambiente de la Municipalidad de Neuquén diciendo “a uno le puede parecer desagradable pero ese es un medio de vida”. Y qué mejor que ponerlos así, en crudo a ellos, que no se necesita traducción, ósea es explícito. Entonces así aparece la idea de la basura y el cuerpo como desecho. ¿Qué cuerpos son desechos?, el cuerpo de la mujer como desecho. La obra al principio era con hombres solamente y ahí nos dijimos “acá tiene que haber una mujer”, y toda la imagen de la mujer que yo veía, no era un personaje, era un cuerpo, el cuerpo de una mujer, acá tiene que haber un cuerpo de mujer. Porque la imagen del desecho se me empezó a aparecer asociada, a las mujeres que aparecían en bolsas descuartizadas y tiradas en los basurales, la imagen de las mujeres y la basura. Paso a ser la mujer ahí, y luego los contrapuntos entre ellos (Ariel y Ezequiel) que fortalecieron la obra.
Uno ve la obra e indefectiblemente lo asocia al fenómeno de “ni una menos” y todo lo que se desprendió de allí.
Judith: Si es doloroso, a mí como mujer me resulta absolutamente doloroso, de hecho íbamos haciendo la obra e iban apareciendo los casos, es como que todo eso te va pegando en un lugar y es como que te va rompiendo. Y aparece otra y aparece otra y es ni una menos y el mismo día aparece otra piba asesinada que estaba embarazada y…. Por un lado nos rasgamos las vestiduras y por el otro criamos a esos pibes que después matan a las pibas, ósea no son hongos que salen, son pibes que son producto de nuestra sociedad.
En la obra existe esa relación con los desechos y lo humano, hombres desechados, mujeres desechadas, que a su vez, siguen su estado de descomposición
Judith: Y bueno eso es claro, de hecho por eso pensamos el espacio como un basural, o como una cárcel, o un manicomio, lugares donde se tira gente. Pero igual a la sociedad nos horroriza un violador entonces “a la cárcel” y lo tiramos ahí y nos olvidamos, se termino el problema, y ese tipo queda ahí. Yo personalmente trabaje en cárceles y conocí historias de abusos familiares en donde los tipos abusaban de sus hijos, y la madre era producto también de una relación incestuosa donde su papá era su abuelo, ósea totalmente naturalizado como parte de la vida familiar, el abuso. Eran personas que estaban “tiradas” ahí y se acabo el problema, y las pibitas vivían de lo que el papá "producía" en la cárcel y se cagaban de hambre, e iban a ver a sus papás que eran los mismos que habían abusado de ellas, ósea que todo era un circulo perverso, pero para la sociedad estaban presos, y se acabo el problema. Los tiramos ahí y no existe más. Así somos tiramos todo a la basura, y ¿donde pones a la gente? Al hombre perverso lo tiras al basural que sería esa cárcel, o al manicomio y listo, cerramos la bolsa y se termino.
¿Cómo es interpretar a un desecho?
Ariel: Yo lo considero divertido, porque es un lugar al que visito, yo vivo ahí, yo les decía a ellos que a mí me divierte hacer la obra esta, lo cual es una contradicción a lo que estamos mostrando. A veces pienso si la gente se “divertirá” tanto como me divierto yo, aunque creo que no, creemos que no (risas). Pero también es una cuestión de descuidarnos, de descuidarnos físicamente y lo tuvimos que trabajar desde ahí. Entonces a un desecho se lo actúa con mucho cuidado.
Ezequiel: Igual me parece que como actores es una cosa muy linda de hacer, porque te permite jugar con lugares que no tienen mucho que ver con uno, entonces es un universo que tiene todo a crear, mas el plus que tenes que estar corriendo durante toda la obra, dándote trompadas, haciendo valer lo físico. A mí me calienta mucho, me hace entrar en calor, de hecho la obra empieza antes de que entre la gente porque tenes que empezar a correr ya entrando en el personaje, o en el sentimiento de la obra, porque no sé si podemos hablar de que hay un personaje. Y cuando la gente empieza entrar vos ya estas a pleno. Y empezamos corriendo y saltando tratando de salir de ese pozo. Es un estado físico que te excita, que te pone al palo.
Silvina: A mí personalmente me pasa que “ella” que es el personaje, siento que tiene varias caras. Porque al principio es una mujer que cae como ese desecho, que puede ser una mujer que fue asesinada, abusada, confinada pero que tiene como varios roles, en cierta medida. No es solo un cuerpo desechado, porque si sino que lo es desde múltiples puntos de vista. Y me paso que cuando escuchaba los textos de ellos también. El cuento que bello lo que dice, lo que están diciendo, pero cuando te das cuenta lo primero que pensas que es una mierda lo que están diciendo, como puede ser que me este cagando de risa de esto, ósea es por eso el cómo confrontarse con lo que dice el texto. O hay también una parte en donde ellos tienen un dialogo que dicen que “cualquiera hubiese hecho lo mismo desde mi lugar”
Como espectadores, no sé si nos divierte pero nos mantiene atentos, eso es algo que se siente, hay tensión.
Judith: si de hecho en el trabajo apareció este tema también, algo así de ¿cómo mostrar la violencia sin caer en el morbo? Y en eso de meter el dedo en la llaga y refregarlo! Pero entonces es el ¿cómo lo mostras en un sentido teatral? ¿Cómo transformas la violencia en algo teatral? Como esto de la violación disociada, el de la muerte, como matarla a “ella” sin necesidad de sangre y obviedades. Entonces como toda esa violencia no es necesaria mostrarla cuando el tipo esta reventándole la cabeza! No es necesario eso, sino de hecho que ya estén las personas ahí gritándose ya es suficiente. No se necesitan chorros de sangre.
¿También vemos que hablan de basura y en la obra no hay basura?
Judith: si y que es todo blanco, y limpio, pulcro, es ese contraste logrado, hay telas no hay bolsas, hay telas hay mucho blanco.
Igual que contraste porque está el mundo de la basura que es de lo que hacen
Judith: Es como un sueño, un basural de sueños
Silvia: pero también está el tema de la pesadez, ustedes que la vieron no se qué dicen, pero a mí me da la sensación que el espectador sale como corriendo una nube, corriéndose de desechos. Y es que la idea es también hacer un teatro donde a la gente les pase algo.
Judith: A cada uno le pegara desde un lugar diferente, pero no te vas a ir sin que te pase algo. Porque para mí además eso es el teatro, el teatro nos recupera como personas, como sujetos. Estamos aquí y ahora, vos y yo, y yo te estoy contando esto, es una reflexión única de ese momento, en donde te pasa algo, te irás angustiado, apesadumbrado, lo que sea pero te pasó algo, no te fuiste igual que como viniste. Vos decantaras harás tu proceso, veras…Pero lo que buscamos es que te vayas sabiendo que es una obra que se laburó, que tiene un proceso y que a vos te pasó algo. Después si te gusta o no, tiene que ver con un universo en donde uno ya no sé si puede operar sobre eso.
Ésta fue de tu primera obra ¿Cómo es eso?
Judith: Sí, es la primera obra que conscientemente digo sí, es mía, es algo de lo que me hago cargo que sí la escribí. Yo me hago cargo a partir de que el trabajo lo fui escribiendo, hacia cosas se las traía, las íbamos viendo y las trabajábamos. No es que yo les traje la obra escrita, hay un cierto trabajo colectivo que yo traduje en un texto.
Ficha técnica:
Grupo Creo Teatro
Obra: Habitus, Historias-Cuerpos-Desechos.
Dramaturgia: Judith del Pino
Teatro: Ámbito Histrión, Chubut 240
Actúan: Ailin Cañedo; Silvina Forquera; Ariel Azcurra; Ezequiel Boronat.
Vestuario y escenografía: Yazmin Mer. Nancy Olariaga.
Diseño gráfico: Luciana Orlandi.
Fotografía: Natalia Boronat – Juan Manuel Boronat
Dirección: Judith del Pino