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Red Internacional
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Cataluña. ¿Hacia un otoño caliente marcado por la movilización en Cataluña?

Los próximos meses incluyen la Diada catalana, el aniversario del referéndum independentista, la lucha por los presupuestos, y el juicio contra el ejecutivo de Puigdemont.

Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968

Martes 28 de agosto de 2018 11:22

El otoño (en el continente europeo) promete ser muy movido en Cataluña y, quien sabe, incluso más caliente que el verano. A finales de agosto ya estamos presenciando un intento de aumento de la tensión por los lazos amarillos promovido por Ciutadans, el PP con el apoyo de grupos ultras y Guardias Civiles. La derecha heredera del franquismo se inventa un relato del movimiento independentista catalán como si fuera ultraviolento, supremacista y revanchista. Es como si se vieran en un espejo.

Por su parte, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) organizará las movilizaciones “obligadas”: la Diada del 11 de septiembre junto con los aniversarios del referéndum independentista del 1O (con paro incluido) y la declaración del 27-O, el inicio del juicio por un presunto delito de sedición y rebelión (basado en un asombroso retorcimiento de la realidad organizado por el juez Llarena y los informes ad hoc de la Guardia Civil), la necesidad del Govern catalán de aprobar los presupuestos de éste año, la proximidad de las municipales y de cómo las fuerzas soberanistas son capaces de hacer frente a Ciudadanos.

Este 11-S se convoca a llenar la Avenida Diagonal bajo el eslogan “Fem (hagamos) la República Catalana”. La ANC cuenta con el apoyo de Òmnium y de la Associació de Municipis per la Indepèndencia. Seguramente la movilización será imponente y habrá que ver si tiene el mismo músculo de otros años o más o si decae. Esta manifestación coincidirá con el inicio o los prolegómenos del juicio a todo el ejecutivo de Puigdemont, lo cual puede dar alas a la misma. Toda una incógnita.

La ANC impulsa la iniciativa para conformar una lista única de cara a las municipales del próximo año. Hasta ahora con el visto bueno de Demòcrates. Junts per Catalunya y Esquerra Republicana se han reunido para ver cómo “gestionar” una lista unitaria, aunque el diálogo está muy frío. Hay diferencias entre los grupos del llamado “bloque soberanista” sobre cómo encarar la relación con el Estado, aunque de la República catalana no hay noticia alguna, solo muchos eslóganes.

También en setiembre se iniciaría el Juicio a Puigdemont, Junqueras, los Jordis y los consellers más importantes de su gabinete. Un juicio con una instrucción absolutamente increíble, en el cual se vio un “debate” inédito entre el juez que aseguraba había malversación de caudales públicos y el Ministro de Hacienda diciendo que no salió ni un euro para el referéndum. La instrucción también enseñó una “rebelión” contra el estado español que tan solo quemó tres coches. Y, el ridículo ante la justicia alemana y belga.

Cierto es que no se sabe cómo reaccionará el pueblo catalán ante estas convocatorias. Desde el 27 de octubre la dirección del movimiento soberanista ha abandonado el puesto de lucha sin combate, ya sea exilándose o ya sea por presentarse ante un juez que se supone no reconocían, es decir, la justicia del Estado español. A partir de ese momento el pueblo apenas si fue llamado a luchar y la dirección simplemente decidió ponerse de rodillas ante la represión del Estado español.

Aun así las elecciones del 21-D han demostrado que hay voluntad de defender la voluntad popular del 1-O de alguna manera. La oleada de lacitos amarillos también muestra que el pueblo no acepta que sus dirigentes se encuentren presos o en el exilio por una causa judicial completamente falsa. Y, la cantidad bestial de injusticias y atropellos contra el pueblo catalán combinado con estas convocatorias podría reanimar el movimiento por la autodeterminación.

El Gobierno de Pedro Sánchez trata de moverse entre dos aguas. Por un lado, tiene que pensar en su extrema debilidad y dependencia de los otros grupos parlamentarios que lo auparon al ejecutivo; pero por el otro es un partido de Estado. Si quiere aprobar los presupuestos deberá negociar algo con los independentistas (pero, ¿qué?).

Sin embargo, Sánchez acuerda con el búnker judicial defender al juez Llarena “hasta las últimas consecuencias” y la Fiscalía está investigando a los Mossos por haber identificado los grupos fascistas que retiraban lazos (entre los cuales habían Guardias Civiles) e incluso el PSOE vota junto al PP y Ciudadanos el rechazo a que Marlaska vaya al Congreso a explicar las agresiones que Policías nacionales han protagonizado en Cataluña.

La crisis catalana con el Estado español no se ha cerrado aún. Sólo ha amainado porque los dirigentes catalanes se han arrodillado ante el Régimen del 78 y por ahora han logrado mantener la movilización dentro de unos límites claramente soportables. Tampoco se ha acabado la energía del pueblo para luchar por el 1O, no hubo una derrota clara. El regreso catalán, post vacacional, viene con mucha tarea pendiente y una dinámica de los acontecimientos incierta.