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Red Internacional
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Harriet Tubman, luchadora afroamericana, abolicionista y sufragista

Harriet Tubman, mujer afroamericana y nacida como esclava, logró conquistar su libertad la cual utilizo para entregar su vida al servicio de la lucha contra la esclavitud, las injusticias sociales y por el derecho de las mujeres a votar llegando a ser una de las mujeres más recordadas e importantes de la historia norteamericana.

Lunes 7 de enero de 2019

Harriet Tubman fue nacida en la esclavitud al nombre de Araminta Ross, privada de libertad durante su infancia y adolescencia sufrió de las brutalidades y miserias que significa nacer siendo una esclava afroamericana en Missouri un estado de Norteamérica donde la esclavitud era legal.

Durante su infancia sufrió innumerables abusos, golpes, uno en particular en su cabeza que la dejaría con secuelas durante todo el resto de su vida, fue puesta a realizar una serie de labores que fueron debilitando gravemente su salud e integridad, a sus 5 años ya era criada y niñera, encargada de cuidar a los niños durante la noche, por lo cual era azotada cada vez que uno de ellos despertaba llorando.

Ya a sus 10 años demostró su tenacidad y rechazo a su condición de esclavo escapando por alrededor de 5 días de la casa de sus dueños, escondiéndose en una pequeña pocilga donde tuvo que alimentarse de las sobras de la comida que se les daba a los animales para poder sobrevivir, sin embargo, pronto el hambre y el agotamiento la obligaron a volver por lo cual recibió una dura paliza.

A sus 24 se casó con John Tubman un hombre negro libre con el que convivio durante 5 años, es durante esta época en el que cambia su nombre a Harriet, nombre que toma de su madre, y los deseos de ser libre ocupaban la mente de una ya adulta Harriet. Tubman empieza ya a planificar su escape y luego de no lograr convencer a su esposo, y después de un intento fallido con dos de sus hermanos, ya que uno de ellos se arrepintió y los convenció de volver, Tubman a sus 29 cansada de soportar la opresión y la miseria dejo a su familia y conocidos atrás para emprender el rumbo hacia su libertad, sin embargo no se olvidaría de ellos tan fácilmente.

Participación en el Ferrocarril Subterráneo

Para escapar Harriet recibió la ayuda de la organización clandestina Underground Railroad (Ferrocarril Subterráneo) una vasta red compuesta de abolicionistas blancos y afroamericanos libres, que trabajaba audazmente (ayudar a un esclavo a escapar era penalizado incluso con la muerte) para ayudar a miles de esclavos alcanzar la libertad, esta red contaba con Casas seguras o “estaciones” lugares (normalmente casas particulares) a donde los fugitivos llegaban y podían esconderse, comer, descansar, recibir asistencia médica e información sobre la siguiente etapa del viaje., guías o “Maquinistas” quienes ayudaban a los esclavos fugitivos en los propios estados esclavistas de Sur, proporcionando disfraces, mapas, instrucciones sobre sitios para hospedarse y en ocasiones acompañándolos durante el trayecto. Los esclavos fugitivos eran los “pasajeros”. Las rutas de escape se llamaban “carriles”. La jefatura era la “Estación Central” y los estados del norte o Canadá eran el “destino”.

Lejos de contentarse con su recién ganada libertad, la volvió a poner en riesgo al proponerse realizar la peligrosa tarea de volver por sus familiares, en 1850 y ante la noticia de que una de sus sobrinas iba ser vendida emprendió el retorno al estado de donde había escapado para ayudar a escapar a una parte de sus familiares lo cual logro exitosamente.

En Pensilvania conoce a William Still, llamado muchas veces “el padre del Railroad” con el que simpatizaría profundamente, en esta época se propondría trabajar para reunir dinero con el fin de ayudar a conducir a mas esclavos a su liberación, luego de un tiempo Harriet comienza ya a trabajar con el Railroad uniéndose a sus filas como conductora y realizando más de 19 viajes durante 11 años a los estados esclavistas ayudando a gran parte de su familia y más de 70 otros esclavos en su camino hacia la libertad, por su audacia y férrea voluntad de entregar su vida a la lucha contra la esclavitud fue apodada bajo el nombre de Moses (Moises) en referencia a la figura de Moises que libera al Pueblo Hebreo de la esclavitud.

Dentro de sus proezas como conductora o maquinista del Ferrocarril Subterráneo destaco el no haber perdido en sus propias palabras a ningún “pasajero” cuestión que era extremadamente difícil debido al número de peligros entre los que se encontraban cazadores de fugitivos que contando con armas de fuego y perros de caza, capturaban esclavos fugitivos a fin de cobrar la recompensa que se establecía por el retorno de lo que algunos consideraban “su propiedad”.

“ Fui guía del ferrocarril subterráneo durante ocho años, y puedo decir algo que no todos los guías pueden hacer, y es que yo no perdí ningún pasajero”

Su éxito se basaba en la inteligencia, en la planificación de la operación y en la determinación a la hora de realizar los viajes. Llevaba somníferos para dormir a los bebés, evitando así que llorasen, y solía llevar una pistola, no para defenderse de sus potenciales enemigos, sino para espolear a los fugitivos fatigados o miedosos que no querían continuar. Ayudando a decenas (en algunas versiones cientos) de esclavos a llegar a un destino seguro donde poder desarrollar sus vidas librados de las cadenas de la esclavitud.

Participación en la Guerra de Secesión.

Durante la Guerra de secesión o la Guerra Civil norteamericana, Harriet se unió a las filas de la Unión ya que veía en el bando encabezado por Lincoln una solución más definitiva al problema de la esclavitud, esto sin embargo no la coartaría de criticar la posición más bien tibia del entonces presidente Lincoln con respecto a la esclavitud, que hasta la proclamación de la acta emancipadora que declaraba libres a los esclavos de los estados confederados que se habían sublevado y la Decimotercera Enmienda a la constitución norteamericana firmada después del final de la guerra, se inclinaba más bien hacia una eliminación progresiva de la esclavitud deteniendo su expansión y fomentando la liberación de esclavos, su posterior más radical seria vista por muchos más una calculada decisión política (La abolición de la esclavitud le daba un objetivo moral a la Unión más allá de la mantención de la integridad territorial norteamericana, además de servir para para disuadir la intervención de Gran Bretaña y Francia) que por una férrea oposición a la esclavitud y la servidumbre obligada.

Harriet sin embargo se une a la contienda posterior a la proclamación del acta emancipadora y jugaría un rol muy importante al igual que los otros miembros del Railroad por su extenso conocimiento del terreno, ciudades, caminos y regimientos en territorio confederado, ejerciendo como guía, enfermera, espía, e incluso siendo la primera mujer en dirigir un asalto armado, por lo menos en la era moderna, en la operación de Combahee River, donde guio satisfactoriamente a 3 barcas a vapor a través de aguas confederadas que se encontraban llenas de minas sin que ninguna nave fuera hundida, al desembarcar los soldados tomaron sin problemas el lugar y más de 700 esclavos lograron ser liberados.

De las cadenas de la esclavitud a las cadenas del patriarcado

Durante sus últimos años ya finalizada la guerra civil y abolida la esclavitud, al mismo tiempo que continúo luchando ahora por los derechos civiles de los afroamericanos recién liberados trabajó también para promover la causa sufragista, es decir la lucha por el derecho a votar de las mujeres. En una ocasión una mujer blanca le preguntó a Tubman si creía que las mujeres debían poder votar a lo que respondió: «He sufrido lo suficiente como para creerlo».

El debate surgido a raíz de la condena de la esclavitud en EEUU no solo promovió el debate sobre los derechos civiles de las personas de color sino que también reavivo la lucha por los derechos civiles de otros actores de la sociedad como fue el caso del movimiento sufragista que durante la guerra había perdido actividad, pero que posterior a esta se reavivo llegando en 1869-70 a lucharon por incorporar a la quinta enmienda, la cual afirmaba que Estados Unidos no pueden impedir a un ciudadano votar por motivo de su raza, color, o condición anterior de servidumbre, el sexo como uno de los motivos por los que no podría ser negado el sufragio, sin embargo no sería hasta medio siglo más tarde en 1920 que las mujeres blancas ganarían efectivamente este derecho y solo hasta 1967 que las mujeres afroamericanas ganarían el derecho al voto.

El activismo de Tubman la llevo a conocer a Susan B. Anthony y Emily Howland ambas destacadas Feministas y sufragistas, fundadoras de la NWSA, Asociación Nacional pro Sufragio de la Mujer, con las cuales trabajaría cercanamente, pronto comenzó a asistir a actos de organizaciones sufragistas para dar discursos a favor del derecho al voto de las mujeres. En ellos describía sus propias acciones durante la Guerra Civil y utilizaba los sacrificios acometidos por mujeres en la historia moderna como evidencia de la igualdad entre hombres y mujeres. Harriet también pudo pronunciar el discurso de apertura cuando se fundó la Federación Nacional de Mujeres Afroamericanas.

Este activismo conllevó una nueva ola de admiración entre la prensa de los Estados Unidos, y una publicación de nombre The Woman’s Era (La era de la mujer) publicó una serie de artículos sobre eminentes mujeres entre las que se encontraba Tubman. En 1897 un periódico sufragista realizó una serie de celebraciones en Boston en honor de Tubman, pero ésta se encontraba otra vez en bancarrota por lo que tuvo que vender una vaca para poder comprar el billete de tren y acudir a los actos.

Harriet Tubman moriría en 1913, cuando su vida de esclavitud y miseria, que le habían heredado a esa mujer imparable un cuerpo frágil y enfermizo, le paso la cuenta con una neumonía de la cual nunca se recuperaría, esta mujer pasaría para siempre a la historia, siendo una de las figuras más icónicas de la historia norteamericana del siglo XIX, destacando su participación en el ferrocarril subterráneo y la lucha contra la esclavitud y los derechos civiles tanto de los afroamericanos como de las mujeres.