×
×
Red Internacional
lid bot

Opinión. Hasta las promesas devaluaron

A menos de veinte días de las PASO, los principales candidatos prometen -y algunos hacen- ajuste y devaluación. Impacto en precios y desaceleración de la economía por las nuevas medidas anunciadas. De Washington a la Sociedad Rural, una agenda del poder para el desencanto de las mayorías y la apatía electoral. Pero el 13 de agosto no te quedes en casa: andá a expresar tu bronca y la lucha por otra salida votando al Frente de Izquierda de Myriam Bregman y Nicolás del Caño.

Fernando Scolnik

Fernando Scolnik @FernandoScolnik

Miércoles 26 de julio de 2023 21:30

Cuando el lunes llegó al predio de Palermo y se sentó a la mesa, lo miró a los ojos y le dijo: “Che, la verdad que demostré valentía viniendo a la Rural después de tantos años sin que venga un peronista”. El ministro-candidato Sergio Massa le dijo esas palabras de forma compinche y sonriente a Nicolás Pino, el presidente actual de la Sociedad Rural. Al hacerlo, tenía en mente que Carlos Menem, en 1989, había sido el último candidato peronista en participar del tradicional evento de los poderosos del campo.

La "valentía" autoproclamada por Massa, sin embargo, conviene no exagerarla. El impacto del gesto -simbolizado en una foto con abrazo- se sabía de antemano que sería moderado. Es que el terreno venía siendo preparado no solo por toda una serie de beneficios a las patronales del campo que buscan que ya sean naturalizados -aunque ellas siempre piden más y no se privaron de criticar al ministro-, sino también por el accionar de “Wado” De Pedro, quien ya en marzo había participado de Expoagro y se había fotografiado sonriente con directivos de la Sociedad Rural, Clarín y La Nación. “Si el dirigente de La Cámpora lo hace, por qué yo no”, podría decir Sergio Massa. Es que los límites de lo aceptable hace ya muchos años que se vienen corriendo a la derecha en la dirigencia del kirchnerismo. Con crisis, pero sin pausa, el terreno de lo simbólico confluye algo más armónicamente con lo que se hace en el mundo de lo real, donde los poderosos hace mucho que vienen ganando y las mayorías perdiendo. La tercera candidatura peronista consecutiva de un ex menemista a la presidencia habla por sí sola, en un hilo de continuidad en el que todos los contextos conducen a Roma.

En su discurso en el evento de la Sociedad Rural -pero también en las charlas de pasillo- Massa buscó congraciarse con el sector ("no se puede vivir abrazado eternamente a peleas del pasado”) pero también explicar las nuevas medidas que había anunciado horas antes en el marco de la negociación con el FMI. Después de mucha incertidumbre y en día domingo -símbolo de las urgencias-, el Fondo había anunciado un “principio de entendimiento” con el Gobierno argentino para continuar adelante con el programa que se lleva a cabo para pagar la deuda ilegal que dejó Macri y la gestión actual convalida. Si bien aún no se conoce la letra chica, sí se conocen los lineamientos de los ataques grandes: Massa anunció una devaluación encubierta con subas de distintos tipos de cambio que implican especialmente beneficios para las patronales del campo (“dólar agro”), encarecimiento de distintos productos de importación y continuidad de los planes de ajuste fiscal. El resultado fue inmediato: los “mercados” festejaron con suba de bonos y una baja del riesgo país, mientras que aumentó el “dólar blue”.

Desde el kirchnerismo, rápidamente dieron apoyo a las gestiones de Sergio Massa. Fue Máximo Kirchner quien -en un encuentro en la sede de la UOM de Avellaneda- declaró que lo anunciado por Massa es para “administrar las consecuencias del endeudamiento” y que cancelar la deuda brindará "independencia". Es un discurso en sintonía con el del ministro-candidato, quien afirma que con muchos años de extractivismo, saqueo de los recursos naturales, destrucción del medioambiente y ajuste podremos pagarle al FMI la deuda ilegal y algún día ser soberanos. Esperemos estar vivos para entonces.

Lo que viene es preocupante: difícilmente -por no decir imposible- las medidas que se tomaron no tengan un nuevo impacto en precios, recalentando una inflación que ya de por sí viene en niveles altísimos, lo cual a su vez tendrá su influencia en el desarrollo de la campaña electoral. Por otro lado, la economía se enfría: el propio FMI se encargó este martes de dar a conocer un informe que pronostica una caída del 2,5 % de la economía argentina para este año. Por supuesto que la sequía afectó, pero no es solo eso: en el último año Sergio Massa hizo un ajuste del 9,8 % del gasto primario en términos reales, afectando especialmente a las jubilaciones, las asignaciones sociales y los salarios que se licúan con la inflación.

La oposición de derecha también estuvo en la Sociedad Rural, aunque llegó cabizbaja luego de haber perdido en la ciudad de Córdoba el día anterior una elección que creían que iban a ganar desde Juntos por el Cambio. “Los hice venir al pedo”, se disculpó Rodrigo De Loredo públicamente ante Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, que fueron hasta la capital mediterránea para el festejo que no fue. En la Rural no solo ellos, sino también Milei y Schiaretti, propusieron con matices pero con acuerdo en lo esencial, devaluación y una renta extraordinaria para las patronales de campo, además de una reducción de la carga tributaria. En algo coinciden: hay que hacer más ajuste fiscal para pagar la deuda, pero sin tocar los intereses de los más poderosos, que para ellos se proponen gobernar. Que sufran los bolsillos populares, la salud y la educación.

La agenda del ajuste no entusiasma

Cuando el 13 de agosto se realicen las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) ya habrá habido elecciones adelantadas en muchas provincias del país, con un saldo evidente: más allá de ganadores y perdedores en cada distrito, salta como dato que más de 5 millones de personas no fueron a votar, a pesar de estar habilitadas para ello. Estamos ante una situación de considerable abstención electoral.

La situación no es del todo nueva. Ya en 2021 se había observado una baja de la participación electoral (72 % a nivel nacional) y una gran pérdida de votos especialmente del Frente de Todos, pero también (aunque en menor medida) de Juntos por el Cambio. Ese mismo año el Frente de Izquierda emergió como tercera fuerza nacional y Javier Milei hizo una gran elección en la Ciudad de Buenos Aires.

En las últimas páginas de su libro El nudo, Carlos Pagni intenta analizar este fenómeno. Tras comentar análisis de focus group de los que surge que a la política se la ve como “un circo sin público”, afirma que después de largos años de crisis “la tardanza en que aparezca una salida, una recuperación, tiene otra consecuencia: deteriora a todas las fuerzas que pasan por el gobierno. Aquí hay un aspecto clave del problema. Cristina Kirchner dejó una economía estancada; Macri no la pudo recuperar y facilitó el regreso de Cristina Kirchner; Fernández tampoco resuelve el problema por el que se lo fue a buscar. Esta continuidad en la frustración es el mayor enemigo de la polarización tradicional. El número de personas que, en vez de imputar sus males a un partido o a una coalición, se los adjudica a todos los que tienen o han tenido que ver con la administración, tiende a aumentar. Por lo tanto, en las encuestas comienzan a identificarse grupos que rechazan la oferta tradicional en su conjunto”.

Estas líneas, publicadas unos meses atrás, se confirman y se potencian en su análisis por el desarrollo de la campaña electoral. Mientras que la oposición de derecha en sus distintas variantes quiere volver al poder anunciando planes de ajuste y genera desánimo hasta en sus propias filas por los enfrentamientos internos, el peronismo gobernante directamente presenta como candidato al ejecutor actual de las políticas del FMI, Sergio Massa, apostando todo al malmenor y contradiciendo muchas de las banderas que se habían sostenido de forma retórica en los últimos años. En la decadencia del régimen político actual, hasta las promesas están devaluadas: lejos de la "pobreza cero" o el discurso de que íbamos a recuperar lo perdido y hasta volver al asado, hoy hasta la demagogia es más moderada. Tiene lógica: después de tantos fracasos, no hay ambiente para hacer slogans que nadie cree.

Se trata de políticas que poco pueden entusiasmar a todos los sectores trabajadores y populares sobre los cuales se carga la crisis desde hace ya demasiados años. Javier Milei apunta a estos sectores con demagogia populista detrás de la cual oculta planes en favor de los poderosos. Pero hay también otra variante que no es votar con la nariz tapada, ni una colectora de Massa, ni a un charlatán de estudios de TV, ni quedarte ese día en tu casa: ir a expresar tu bronca con la lista del Frente de Izquierda de Myriam Bregman y Nicolás del Caño. Es el único voto que sirve y ya somos miles de trabajadores, jóvenes y mujeres haciendo una inmensa campaña militante en todo el país para llevar nuestras ideas y nuestras propuestas hasta cada rincón. Porque no da lo mismo dejarles el camino allanado a los mismos de siempre. Jujuy marca el camino: allí donde la izquierda es fuerte, tenemos mucho mejores condiciones para ponernos de pie contra los planes de los poderosos. Esa provincia adelanta cuestiones del futuro cercano: los nuevos planes de ajuste tendrán que pasar por la prueba de la lucha de clases, y para eso tenemos que prepararnos. El rol de la izquierda desenmascarando las maniobras de los de arriba y aportando a la organización y la resistencia de los de abajo, abre otra perspectiva distinta a la que ofrecen los que ya gobernaron siempre y nos trajeron hasta acá, bajo un programa de salida a la crisis favorable a las grandes mayorías. Este 13 de agosto, dale fuerza a este camino.


Fernando Scolnik

Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.

X