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Tribuna Abierta. “Hay un temor a que el pueblo organizado avance y esto es un gran paso”

La Izquierda Diario, presente en Chubut, entrevistó a ambientalistas que enfrentan la megaminería que pretenden instalar los empresarios y funcionarios políticos. Defienden los intereses de los pueblos originarios de la zona.

Silvana Moreira Cs. Comunicación - UNLaM

Sábado 6 de diciembre de 2014

El revés que sufrieron los miembros de las asambleas ambientalistas en la Legislatura chubutense no significó el fin de su lucha. Más bien fue un cachetazo de los funcionarios políticos el que les dio el impulso para volver a convocarse en Rawson, con el objetivo de no bajar los brazos. Uno de los representantes de los ambientalistas, Ángel Callupil, de la Pastoral Aborigen de la Diócesis de Comodoro Rivadavia, declaró: “Estamos tratando de que la explotación de la megaminería no suceda y hay intereses de las empresas pero también del mismo Gobierno, de los funcionarios que están enredados en esos intereses, y esa es la gran cuestión”. Por esta situación, Ángel explica el amparo que reciben las mineras de parte de los funcionarios que deberían, supuestamente, resguardar la salud de los pobladores.

En su afán por no dar tregua, Callupil participó de muchos eventos, como la Asamblea de Trelew y la reunión grande de las asambleas que convocó a los habitantes de la costa, el valle y la meseta: la Unión de Asambleas Ciudadanas, que llevó a cabo sus jornadas en Puerto Madryn, previo al día clave de debate en la Legislatura.

“Han ninguneado y no han soportado la iniciativa popular, que el mismo pueblo pueda discutir y elaborar una ley que pueda presentarla, debatirla en las calles y en las asambleas y en los distintos espacios populares”, sentenció Callupil, y remarcó que esto es lo que ha molestado tremendamente a los funcionarios públicos.

Ángel desempeña su tarea en la meseta chubutense, y tiene en cuenta las necesidades y prioridades de las comunidades mapuches y tehuelches que habitan la zona: “Cuando se empezaron a asomar las empresas allí por el proyecto Navidad dijeron que no, y desde ese ’no’ fuimos aprendiendo, nos fuimos sumando, ganando argumentos para decir con mucha fuerza que la meseta no es una zona de sacrificio, tiene mucha vida y fuerza y pretende sostener ese estilo de vida ancestral”.

El pretexto de la posibilidad de mayores oportunidades laborales es el que utilizan las mineras para abusarse de la falta de información de los habitantes. Según Callupil, los funcionarios dicen que “no hay trabajo, la vida en la meseta se extingue, la única posibilidad de desarrollo es la megaminería”, y frente a todo eso está la resistencia y la decisión de los pobladores mapuches y tehuelches que han pasado sequías, han tenido diez años malos sin la asistencia de las políticas públicas.

A la hora de consultar a los pobladores, cuado piensan en la meseta solo ven lo que sucede en los pueblitos como Gastre, Telsen, Gan-Gan, Agüita Salada, Salto del Sapo. Pero Ángel señala que “no ven al resto, y en esos pueblos tiene que haber posibilidades, en Gan-Gan hay un matadero inaugurado dos veces y no está funcionando porque no les interesa, porque esperan la respuesta que les puedan dar del trabajo de la empresa minera cuando deberían poder tener garantizada la faena de animales”.

Con la idea de desarrollar alternativas sustentables, impulsan la feria de actividades productivas de la meseta, que se inició el año pasado para fines de noviembre y principios de diciembre. Buscan promover el trabajo con lana y cuero, y están dispuestos a aceptar una política pública en la que tengan participación activa y se respeten las decisiones que tomen en conjunto.

Desde cada punto de la provincia se evidencia que la lucha aún continúa, siguen sosteniendo una ardua defensa del agua y del territorio, con clara conciencia de que se debe apuntar a otras opciones que activen la economía local sin perjudicar el medio ambiente ni la vida de cada ser vivo que pise estos suelos.