La actualidad del conflicto israelí-palestino según el profesor de Universidad Autónoma de México Moisés Garduño García. El rol de la ultraderecha y de la nueva juventud que se rebela.

Santiago Montag @salvadorsoler10
Sábado 15 de mayo de 2021 18:20
Reuters
El mal llamado conflicto entre Israel y Palestina está de nuevo en el centro del escenario internacional debido a los brutales ataques del sionismo. La Izquierda Diario entrevistó a Moisés Garduño García (@Moises_Garduno), profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México sobre la actualidad de esta situación y las perspectivas que ve hacia el futuro
En tu último artículo en Foreign Affairs Latinoamérica haces mención sobre las divisiones políticas hacia adentro del mismo Israel y la división política entre la Autoridad Nacional Palestina y Hamás. ¿Qué nos podés contar sobre eso?
La división política israelí presenta un impasse donde Netanyahu, del partido de derecha Likud, está totalmente involucrado. Ha habido cuatro procesos electorales en menos de dos años en los cuales no hubo posibilidad de que Netanyahu forme un gobierno de unidad. Recientemente el presidente israelí le dio la posibilidad a la oposición de formar un gobierno interno lo que pone en tela de juicio que Netanyahu continúe en el poder, con lo cual tiene los cargos de corrupción cada vez más cerca y si esto se pudiera haber consolidado entonces Netanyahu se podría haber visto fuera del escenario político israelí. En este sentido, de acuerdo con intelectuales como Ilán Pappe, el propio Netanyahu pudo haber provocado lo de la calle árabe en Jerusalén con el desalojo del barrio de Sheik Jarrah, para evitar que la oposición pudiera crear una especie de gobierno de emergencia o demorarlo todo lo posible. El punto es que es posible que esto se le haya salido de control por la enorme repsuesta el pueblo palestino y también por los misiles lanzados por Hamas en repuesta a las medidas de represión de las fuerzas israelíes hicieron en Jerusalén contra los manifestantes.
Con respecto a la política interna de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), el gobierno de Mahmoud Abbas ha tenido muchísimas críticas en los últimos años, sobre todo porque no ha podido llamar a elecciones, es decir no ha habido una transición política. Pero sobre todo se le ha criticado mucho el nivel de colaboración con el gobierno israelí en términos de seguridad e incluso por reprimir manifestaciones de militantes palestinos en los territorios ocupados de Cisjordania. Esto se puede ver cuando Abbas llama a elecciones en 2021 y luego las pospone por temor a que una figura como la de Marwan Barghouti (conocido como el Mandela palestino, líder de la primera y segunda intifada) que según varias encuestas podía llevarse el 48% de los votos. Lo cual hace probable que Abbas pierda la presidencia, pero también gran parte del peso legislativo, en detrimento de otros partidos pequeños, pero también de Hamas, que es el otro partido de oposición mejor organizado frente a la ANP. En ese sentido, tenemos una posposición de las elecciones palestinas que está visibilizando la poca legitimidad que tiene Abbas. Por eso Hamas no tiene nada que perder al lanzar esos misiles, trata de canalizar ese enojo en contra de la ANP y por eso se ha cargado este último registro de violencia en Gaza contra las Fuerzas de Defensa Israelí (FDI).
Un posible escenario de intervención militar en Gaza, puede generar una nueva unión entre los palestinos?
Se ha criticado mucho la famosa división intra-palestina. Efectivamente no ha sido, creo yo, la nueva intervención a Gaza, sino la política del despojo que se dio Sheik Jarrah, y esta conexión de los palestinos del ‘48 (como se le llama a las familias palestinas que viven en Jerusalén Este)] está construyendo un puente de unión. Ya que cuando se trata de Jerusalén es cuando los palestinos se unifican independientemente de la zona geográfica, ideológica o política en la que se encuentran. Me refiero a los refugiados, los que están en Cisjordania, en Gaza, los de la diáspora (Estados Unidos, Chile y otras partes del mundo), los que reclaman el derecho al retorno. Es decir estas facciones de palestinos alrededor del mundo, se unifican alrededor de Jerusalén y lo que representa como capital histórica del pueblo palestino. Entonces claro que el ataque militar en Gaza agudiza los sentimientos de identidad de los palestinos, sobre todo por la rabia que provoca el insolente uso de la fuerza, entonces despierta muchas pasiones. Recordemos que es un conflicto totalmente asimétrico, una relación de poder asimétrica. Hay un Estado, que es Israel, ocupando un pueblo, el palestino. En esta relación se dan muchas relaciones de acción directa en donde, a pesar de que hay usos de cohetería por parte de organizaciones como Hamas o Yihad Islámica, nunca se va a poder ponderar de la misma manera que lo hacen 80 aviones de guerra que están actualmente patrullando la Franja de Gaza destruyendo edificios residenciales, de la prensa, etc. Y esto no lo digo yo, lo dicen las misma Naciones Unidas que ha denunciado la política de asentamientos, u organizaciones como Human Right Watch que utilizan el concepto de Apartheid para describir lo que está pasando con esta política de anexión y ocupación.
En mismo artículo mencionas que si las manifestaciones se extienden a Cisjordania la ANP puede ser cuestionada fuertemente. ¿Podrías desarrollar un poco eso? ¿Qué rol está jugando la juventud? ¿Sabés qué proporción es laica y cuántos musulmanes? Pensando en si existe una posibilidad de que Hamas logre imponerse electoralmente en Cisjordania. Estas manifestaciones parece que se han autoconvocado, ¿sabes qué grado de organización tiene la juventud?
Puede ser que haya costos políticos, como te comentaba anteriormente, el gobierno de Mahmoud Abbas atraviesa una de las peores crisis políticas. Se ha criticado la colaboración de la ANP con Israel, y se ha criticado muchísimo la colaboración de los policías. Entonces según las encuestas producidas por medios palestinos, es poco probable que Abbas pueda defender la presidencia de la ANP. Con lo cual estamos llegando a un punto en el que estamos viendo la emergencia de una nueva generación palestina, que está politizada, que está enojada, no solo con Israel sino también con quien colabora con él, y vemos que en estos momentos están teniendo una preferencia electoral por Marwan Bargouthi, y que él goza de una legitimidad muy amplia por haberse hecho desde la prisión como uno de los líderes más consistentes de la resistencia palestina. Tiene legitimidad, popularidad y carisma, y desde la prisión ha logrado posicionarse por encima de cualquier candidato presidencial en caso de que hubiera elecciones en Palestina.
Si las manifestaciones se extendieran a Cisjordania, la ANP tendría que reprimirlas. Con lo cual se pondría en jaque a la ANP y su propia posición política con respecto al conflicto. Veríamos a Israel interviniendo militarmente en Gaza, y en Cisjordania, además de las FDI que ya las vimos reprimir en Jerusalén, veríamos también a las fuerzas de seguridad de la ANP reprimiendo manifestantes críticos de su gobierno dentro de Palestina. Esas son las formas de organización de estos palestinos jóvenes de la nueva generación y su conexión con los palestinos del ‘48 que habían sido ninguneados históricamente y tachado de colaboracionistas.
¿Por qué las fdi hicieron el llamado a los reservistas? ¿Qué puede significar?
Esto tiene que ver con un acto también que se relaciona con la propaganda que se está generando al interior de Israel, es una cuestión de emergencia nacional en la que Tel Aviv utiliza el contexto para cohesionar a la población interna y hacer un llamamiento a los jóvenes para apoyar labores que ellos consideran de seguridad nacional. Efectivamente, esto no había ocurrido desde el 2014. Estamos en un nuevo capítulo de medición de fuerzas que nos está mostrando prácticamente dos cosas. Una, que Israel sigue adelante con esa política de ocupación, independientemente de que Netanyahu esté tambaleando en el poder. Y dos. De que movimientos como Hamás aún mantienen un índice de disuasión importante, con el cual seguir adelante con su política en territorios como Gaza. Esto es importante por el número de cohetes que ellos lanzaron al momento de empezar el conflicto y que en las primeras cuatro o cinco horas llegaron a cerca de 230 lanzamientos. Lo cual es algo importantísimo en términos de disuasión y de exposición de fuerza que tiene también el movimiento Hamas.
La mayor parte de estos cohetes son detectados por el Domo de Hierro, que es el sistema antimisiles que tiene Israel. Pero eso también implica que hay un arsenal con el cual Hamás está haciendo posible lo que ellos llaman la resistencia al asedio de las fuerzas israelíes.
¿Qué significa este llamando a reservistas? Es una muestra de propaganda de política psicológica para tratar de concentrar la cohesión nacional en los medios de comunicación. Crear una especie de panorama donde se vea que el Estado está en crisis, está en peligro y hacer de esto una cuestión nacional y un sentimiento con el cual Israel pueda justificar aún más el asedio militar a Gaza.
Una de las grandes preocupaciones es que esto se pueda ir extendiendo a zonas donde ya hay protestas, en más de 50 ciudades alrededor de los territorios palestinos ocupados. Y esto, por supuesto, implica también un temor extra con respecto a lo que está pasando en Gaza, de que no solamente se quede ahí. Sino que diferentes formas de expresión política, por parte de Israel y por sobre todo expresiones de carácter militar, lleguen también a los territorios ocupados y se extienda la violencia en estas zonas.
Esto igualmente dependerá del nivel de negociación que se esté dando en el ámbito internacional. Pero sobretodo también del acompañamiento que la sociedad internacional esté dando a los y las palestinas. Es muy importante que ahora los medios de comunicación estén dando el nombre de Intifada digital o de Intifada de Jerusalén, para que esto pueda llegar a ser una intifada y realmente sacuda el escenario político que estamos viendo en la región.
Tiene que haber un acompañamiento de la sociedad internacional de la opinión pública internacional. Este acompañamiento debe estar seguido de un reclamo a las violaciones de derechos humanos por parte de las FDI, y sobretodo con un llamamiento a detener de una vez por todas algo que ha hecho daño durante muchos años a los palestinos y a la región, que es la política de construcción de asentamientos.
En los últimos diez años ha habido un incremento sustancial de los desalojos y los asentamientos israelíes. Me refiero a una aproximada de 700.000 nuevas colonias que han estado construyéndose alrededor de los territorios ocupados. Y en medio de estas construcciones se detectan personas con ideología de extrema derecha que todo el tiempo están causando conflictos con los palestinos en el espacio público, en sus casas, etc. Con lo cual se exacerban los discursos de odio que son tan peligrosos en momentos de crisis. Y más si hay una pandemia y una nueva exacerbación de los hechos con lo que estamos viendo en Gaza.
Se están viendo grupos extremistas judíos atacando a palestinos ¿Qué rol están jugando la extrema derecha israelí? ¿Netanyahu está usando esta coyuntura para continuar en el poder? ¿Qué hace la “izquierda” con respecto a esto?
Esto es lo más peligroso que yo considero actualmente dentro de la política de colonización israelí. El rol que está desempeñando la extrema derecha dentro de Israel, aquella facción política que aspira a tener un Israel estrictamente como un Estado judío, que aspira a una judeización cada vez más clara de ciudades como Jerusalem; que aspira a desarabizar y desislamizar cualquier parte del espacio público que ha llamado incluso públicamente, como ha sido el caso del partido Beitenu (Casa Judía) a eliminar palestinos como un acto de heroísmo nacional.
Esta extrema derecha, que es aún más extrema que el propio partido Likud en donde está Netanyahu, es prácticamente la que está haciendo posible estos altercados en el espacio público, llamando a incendiar casas de palestinos, atacar palestinos también en la vía pública. Con lo cual, pues obviamente los palestinos también reaccionan de manera violenta, generando grandes coaliciones de personas en el espacio público, que muchas veces son interrumpidas por las fuerzas del orden israelí. Que por naturaleza propia suelen defender a los ciudadanos israelíes, independientemente del conflicto de los caídos o de los asesinatos que haya habido ahí. Esto ha sido algo sistemático y lamentablemente histórico desde prácticamente el proceso de Oslo.
Cuando el proceso de Oslo institucionaliza la ocupación, que es como se ha visto y se ha leído desde la propia crítica palestina, empieza todo un proceso de asentamientos que no ha parado. Las personas que están llegando a vivir a casas o vecindarios palestinos suelen ser personas a veces, incluso, provenientes de otros países que van a estudiar hebreo o por alguna fundación que los contacta del Estado de Israel. Llegan a poblar este tipo de tierras en donde generalmente entran en conflicto directo con los con los palestinos.
Por otro lado, la izquierda israelí es un aspecto político interesante que llama un poco más al diálogo, que llama un poco a la solución de los dos estados, un poco más apegada al discurso occidental de resolución del conflicto. Sin embargo, la fuerza política que ha tenido la izquierda es mínima. Ahora es un actor clave ahora para formar un gobierno de unidad. Pero en realidad no ha sido un actor que pueda poner en la agenda parlamentaria, en la agenda de seguridad nacional, su propia postura del conflicto.
Ha influido más la extrema derecha que le ha echado la culpa a los palestinos de la crisis económica, o incluso por el covid, cuando se sabe que provino principalmente de la conexión internacional que tiene Tel Aviv, entonces los contagios pasaron a los trabajadores palestinos que van y vienen de manera intermitente a Israel. Es un gran problema sobre todo de los israelíes que viven en los territorios ocupados en forma de asentamiento.
Se han visto algunas manifestaciones de israelíes judíos en apoyo a los palestinos ¿Que puede significar? ¿Se puede extender, teniendo en cuenta que hace poco hubo manifestaciones de la juventud israelí contra el gobierno?
Esto no solamente pasa dentro de Israel, sino también fuera de Israel. Hay judíos como los que pertenecen a organizaciones como Jewish Voice for Peace, que es una organización crítica de la ocupación militar y de las políticas de asentamiento que ha expresado su repudio a ésta y a otros casos de violencia que ha habido en la historia. Son los principales aliados que tienen los palestinos al momento de entablar algún tipo de diálogo. Esto es interesantísimo.
También están, por ejemplo, la Organización de Derechos Humanos Betselem. O políticos judíos dentro del gobierno estadounidense, que simpatizan con Palestina, como Bernie Sanders, que ha estado también criticando desde su espacio político lo ocurrido ahora en Gaza y en Jerusalén.
Esto nos habla de que hay que distinguir profundamente entre lo que es ser judío y ser sionista. No todos los judíos son sionistas. Lo que se está atacando y criticando en estos momentos no es el judaísmo tal cual, sino las políticas de ocupación y del sionismo, que es la ideología política bajo la que se asienta la política israelí.
Y decir también que ser anti sionista no significa ser antisemita, que es un discurso sumamente utilizado por Israel para criticar a todos los que critican al Estado de Israel, para para ningunear a todo lo que critica al Estado Israel.
El antisemitismo no tiene absolutamente nada que ver con el antisionismo, en el sentido de que es en sionismo la ideología política que da sustento a estas políticas de ocupación.
En términos de la juventud son cuestiones que se pueden hacer puentes con los judíos que forman parte de estas organizaciones. Hay otras como Jam Lat en América Latina, que hacen este tipo de puente que llaman al cese al fuego inmediato cuando hay este tipo de problemas. Pero sin duda, la cuestión es que la gran mayoría de los judíos que viven dentro de Israel, que son pro israelíes y que son pro sionistas, están también muy apegados a estos discursos y son muy vulnerables estos discursos de extrema derecha que hemos comentado anteriormente.
¿Qué impacto puede tener sobre el gobierno de Biden esta situación?
Es muy interesante la pregunta porque Biden llega para distanciarse de la política de Trump. Sin embargo, se está comportando igual o peor, porque por lo menos Trump era directo y franco. Este presidente, con discursos ambivalentes, lo que hace es dar un apoyo implícito a Israel.
Lo más nuevo es que en medio de la discusión reciente del Consejo de Seguridad, es Estados Unidos el que está bloqueando una carta de llamada de atención a Israel por parte del resto de los catorce miembros. Con lo cual, Biden también está obstaculizando cualquier tipo de llamamiento desde el seno de las Naciones Unidas.
Creo que para que regrese la confianza en Estados Unidos como probable mediador (o como se hace pasar). Es necesario e indispensable que se pongan los acentos en los puntos importantes tales como son fin de los procesos de ocupación, el fin de la política de asentamientos y sobre todo, también garantizar el derecho que tiene Palestina a la autodeterminación. Esto es poco probable porque sabemos que la base social también de Biden es pro israelí a partir de lo que hace el AIPAC en Washington, pero de no ser así, de llegar a un cese el fuego, que es lo máximo que puede conseguir el gobierno de Biden en diálogo con sus contrapartes en Europa, el problema de fondo persiste.
Será un cese al fuego que pueda permitir que la ocupación persista, que las políticas de asentamiento y la pérdida de territorios también se agudicen con el paso del tiempo. Esto es básicamente lo que hemos visto en la historia de los últimos cuarenta años y no creo francamente que vaya a cambiar a menos que la sociedad internacional hagamos un llamamiento sumamente grande, potente, que pueda revertir este tipo de política que tiene Washington; y que comparten en gran medida otros gobiernos en Occidente, como el propio gobierno francés, que ha guardado un silencio y ha evitado que haya manifestaciones en Francia en solidaridad con Palestina.
Creo que lo que hay que hacer ahora, es estar muy pendientes de las violaciones de derechos humanos que pueda haber en Gaza. Reconocer el liderazgo de los jóvenes del 48, o sea de los jóvenes palestinos que viven en Jerusalén Oriental. Reconocer que la violencia que se generó en Sheik Jarrah ha sido un capítulo más de las políticas de despojo que ha llevado a cabo el gobierno israelí, que a pesar de que lo llevó a cabo la Corte, que se supone que es un órgano independiente del sistema político israelí, pero al final de cuentas opera bajo las leyes del Parlamento, que es un ente político que responde a los intereses nacionales del Estado de Israel. Entonces, es muy poco probable que ese tipo de leyes este puedan dar un respiro o un una ventana a la solución del conflicto.
Lo que hay que hacer es seguir informando sobre la asimetría del conflicto, hacer notar a la comunidad internacional que esto se trata de un conflicto que ya no puede estar más en pleno siglo XXI, que estamos viviendo una cuestión extraordinaria con la pandemia del covid 19, y que a pesar de eso, también ha habido también un apartheid sanitario por parte del Estado Israel, que ha vacunado a su población y ha dejado fuera de su política a los palestinos de la vacunación.

Santiago Montag
Escribe en la sección Internacional de La Izquierda Diario.