Apenas cinco horas demoró el Gobierno en vetar la ley que limita los tarifazos. La CGT amagó durante días con llamar a un paro si había veto, pero hasta ahora sólo hay silencio y una posible reunión del Consejo Directivo para la semana que viene. Mantener la tregua, el mayor favor para el Gobierno.

Juan Manuel Astiazarán @juanmastiazaran
Jueves 31 de mayo de 2018
“Si hay veto, hay paro”. La frase fue repetida por distintos dirigentes en programas de radio, televisión y redes sociales. Sin embargo, la determinación que mostró el gobierno para vetar la normativa que limitaba los tarifazos no es la misma que la de los dirigentes sindicales para concretar sus amagues.
Desde que Marcos Peña encaró los micrófonos de la conferencia de prensa para asegurar que “la ley ya está vetada” las especulaciones por la posible convocatoria a una medida de fuerza inmediata comenzaron a circular, pero con el correr de las horas se fueron diluyendo.
“El sindicalismo está en un momento justo para responder con un paro general al veto de Macri” aseguró Yaski, el titular de la CTA de los Trabajadores, en diálogo con el programa de radio Crónica Anunciada, que se emite por Fm La Patriada. “Así como el Presidente no dudó en vetar la ley contra los #Tarifazos, no hay que esperar más y hay que llamar YA a un #ParoNacional” tuiteó Pablo Micheli, el líder de la CTA Autónoma.
Así como el Presidente no dudó en vetar la ley contra los #Tarifazos, no hay que esperar más y hay que llamar YA a un #ParoNacional!
— Pablo Micheli (@MicheliPablo) 31 de mayo de 2018
Sin embargo, lo único firme por ahora es la convocatoria a un plenario nacional para el lunes 4 de junio que convocan en conjunto, donde debatirán la propuesta de realizar un paro el viernes 8 de junio mientras esperan por la respuesta de la CGT. “La CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma han resuelto convocar a un plenario nacional con el objetivo de proponer un gran paro nacional, con movilización en todas las plazas del país, para el próximo viernes 8 de junio” sostuvieron en el texto acordado por ambas centrales.
Los gremios kirchneristas enrolados en la Corriente Federal de Trabajadores de la CGT, entre los que se encuentra el bancario Sergio Palazzo, también plantearon su propuesta. En un comunicado de prensa difundido el día de ayer aseguraron que su resolución será pedirle al Consejo Directivo de la CGT que convoque a un paro general. Algo que por el momento parece difícil que ocurra al menos en el corto plazo, y que supedita la decisión a los sectores más conservadores del movimiento sindical que ya evitaron parar por la reforma previsional, los despidos y los tarifazos.
Así las cosas, las definiciones deberán esperar a la semana que viene. Y si los tiempos son un factor importante en política, el Gobierno logra ganar unos días a su favor y a su vez contar con la posibilidad de trabajar para desactivar la posible convocatoria mientras esta no tenga confirmación. Por lo menos así lo indican los antecedentes de varias oportunidades anteriores.
Al mismo tiempo, se plantea otro interrogante: ¿qué harán los sindicatos opositores nucleados en la multisectorial 21F si finalmente la CGT no convoca al paro? Si pusieran en juego el peso estratégico de importantes sindicatos que dirigen como bancarios, docentes y camioneros (por sólo nombrar algunos), podrían ser parte de convocar medidas unitarias y contundentes que sean el inicio de un verdadero plan de lucha para que se sumen todos aquellos que quieran derrotar esta política de ajuste.
Pablo Moyano, dirigente del sindicato de Camioneros, evitó precisar qué medidas llevarán adelante y ayer se limitó a brindar declaraciones públicas sobre la paritaria de su gremio. Es que apenas horas después del anuncio del veto asistieron a la primera audiencia en el ministerio de Trabajo, donde reclamaron el 27 % de aumento y rechazaron la propuesta oficial del 15 %.
Al salir del encuentro, Moyano dijo que no adelantará las medidas a tomar para continuar con el reclamo para no “anticipárselas a los empresarios”. El dirigente aseguró que formará parte de la Marcha Federal encabezada por el triunvirato piquetero (CCC, Barrios de Pie y CTEP) que culminará este viernes en Plaza de Mayo. “Seguramente allí van a exigirle que la CGT se ponga al frente” dijo, sin dar más precisiones.
Mientras tanto, el triunvirato de la CGT guarda silencio y se mueve entre algodones. La semana que viene podría reunirse el Consejo Directivo de la central para debatir los pasos a seguir y evaluar futuras, posibles y nunca confirmadas medidas de fuerza.
En medio de esa situación, la central anunció que adherirá a la movilización de los “movimientos sociales” en un comunicado que lleva la firma de los tres triunviros. Está por verse aún si será un paso previo al anuncio de alguna medida de fuerza o si, por el contrario, su participación servirá como excusa para descomprimir la situación y evitar el llamado a un paro general en medio de una situación marcada por el fuerte rechazo popular.
Mientras continúan las declaraciones y las “resoluciones” que anuncian que seguirán con la rosca, el sindicalismo combativo y trabajadores en lucha participarán junto al Frente de Izquierda de la convocatoria planteada para este mediodía en el Obelisco, en la que reclamarán un plan de lucha a la CGT con la bandera “Abajo el veto de Macri-FMI, paro activo nacional”.
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El veto presidencial no es más que la confirmación de que el Gobierno está decidido a llevar su política de ajuste hasta el final. Es necesaria una respuesta del movimiento obrero a la altura de las circunstancias, porque está visto que con medidas aisladas no va a alcanzar. Un paro nacional activo que sea el inicio de un verdadero plan de lucha para enfrentar el ataque y derrotar el ajuste de Macri y el FMI.