Miércoles 2 de septiembre de 2015
El éxito político del pasado paro nacional #27A, concluyó con más de 100.000 personas aglutinadas tan sólo en el centro de la capital guatemalteca. Mientras los empresarios declaraban su “apoyo” a la exigencia de la renuncia de Otto Pérez Molina, el movimiento guatemalteco ha logrado presionar al Congreso y hace oír su rechazo a las elecciones del 6 de septiembre.
María Rosas
Varios elementos se fueron sumando a la ola de protestas y movilizaciones que siguieron al paro nacional. Guatemala ha venido demostrado ser punta de lanza en las movilizaciones que han signado al Istmo centroamericano en estos últimos meses, junto con las marchas de antorchas en Honduras.
Mientras que la ex vicepresidenta Baldetti ya se encuentra en prisión por las pruebas que la culpan de fraude fiscal por la conocida red “La Línea”, Otto Pérez Molina, principal cabecilla de la mafia aduanera y aún presidente de Guatemala, era captado la semana pasada siguiendo la convocatoria de paro nacional desde el palacio de Gobernación.
“Todos unidos”: No con los mismos intereses
La actual clase política en el poder, ha permanecido atenta frente a los últimos acontecimientos, midiendo el alcance político obtenido en las calles. Apoyada históricamente por militares de ultraderecha, empresarios y bajo la lupa del imperialismo estadounidense cuya zona de influencia se ha profundizado en la región en en el último periodo es que, desde días previos el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif) máximo órgano empresarial del país, al tiempo que renovaba su llamado al presidente a dimitir del cargo, invitaba también a la ciudadanía a mantener el orden público, sumando su aparente “apoyo” a las movilizaciones que siguen gritando en las plazas: ¡Renuncia ya!
Con distintos mensajes que circulaban rápidamente desde los principales medios de comunicación y en redes sociales, se podían ver expresiones de diversas cadenas de transnacionales y algunas empresas haciendo pública su “adhesión” a las exigencias de los guatemaltecos. Este hecho, dio un giro de carácter policlasista a las protestas, sin embargo, hay que dejarlo claro; la algidez alcanzada en las últimas movilizaciones ha sido fruto de miles de guatemaltecos cuya presión pesa de manera importante sobre el conjunto de la clase política y del régimen. Por ello, es clave mantener la movilización bajo la defensa de la independencia política del movimiento guatemalteco. Sólo bajo ese camino, se conquistaran cambios políticos verdaderos y el conjunto de demandas que hoy se exigen.
Les aterra cualquier escenario en donde se profundice la actual crisis política y avance en términos de ingobernabilidad. Lo que pretenden evitar es que el movimiento alcance niveles mayores de organización. Antes que dejar que eso pase, han optado por dejar acorralado a Pérez Molina, pero el miedo que se respira en la casa presidencial, impregna al conjunto del régimen.
Mientras que la poderosa patronal Cacif, los partidos políticos, los militares, etc., quieren que todo se resuelva en el terreno electoral el 6 de septiembre, algunos sectores cuestionan su legitimidad y rechazan su realización. La unidad “por arriba” de todos estos sectores y su llamado a “mantener y fortalecer la democracia” con las elecciones, es una trampa para contener y desviar la movilización que día con día han mantenido miles de personas en las principales plazas, poniendo en juego el resultado de las las elecciones convocadas para el próximo fin de semana.
La línea del imperialismo ¿qué camino para la lucha?
Algunos analistas, intelectuales y expertos, ya han señalado la renuncia de Otto Pérez Molina como una posibilidad latente. Al cierre de esta nota se da a conocer el retiro de la inmunidad política, mientras se rinden los informes pertinentes, seguirá con ello el proceso para el trámite de antejuicio.
De ser así, será indudablemente un triunfo de las masas guatemaltecas, pero también se hace cada vez más necesario apuntar, que no será suficiente para la serie de demandas del pueblo en resistencia.
La política de los empresarios y el respaldo a sus intereses, es fuertemente acompañada por la política de la OEA y de organismos afines como la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), que decide “destapar” la red de criminales en el gobierno de Pérez Molina, pero que desde un inicio del proceso de movilizaciones, ha puesto sobre la mesa una única salida a la crisis abierta: las elecciones, y en donde ya se perfila la misma casta política mafiosa.
El pueblo guatemalteco debe tener muy claro quienes son sus aliados naturales de clase y, con ellos deben de disputar sus propia agenda frente al escenario electoral, al conjunto del régimen, sus instituciones y organismos empresariales. Los socialistas pensamos que sólo sobre las ruinas del régimen vigente y mediante el desarrollo de procesos huelguísticos, con la clase trabajadora a la cabeza, se puede construir en clave revolucionaria una Asamblea Constituyente libre y soberana, que discuta y resuelva sobre los grandes problemas del país y las demandas de la población que están vedados en las instituciones reaccionarias de la clase política.
Desde La Izquierda Diario México y la organización que la impulsa, el Movimiento de Trabajadores Socialistas, nos sentimos hermanados con el conjunto de demandas que ha levantado históricamente el pueblo guatemalteco, en contra del genocidio que hoy en día sus instituciones mantienen impune al dictador Ríos Montt, contra los miles de feminicidios que se comenten a lo largo y ancho de nuestros países, contra la militarización y la injerencia estadounidense que somete a nuestros países a la violencia del narcotráfico, al cercenamiento de nuestros derechos y al total despojo con salarios de miseria y hambre.