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Aborto legal. Histórico: Convención Constitucional aprueba integrar el derecho al aborto en el borrador de la nueva Constitución

Han sido años de movilización del movimiento de mujeres. El avance de la norma constitucional que establece el derecho al aborto, votada el día de ayer en la CC, se debe exclusivamente a la lucha que hemos dado en las calles. Este derecho no está asegurado. Debemos seguir movilizándonos confiando en nuestras fuerzas, independiente de los partidos de los 30 años que han sostenido este sistema moral y conservador.

Joseffe Cáceres

Joseffe Cáceres Trabajadora UMCE y vocera de Pan y Rosas Chile

Miércoles 16 de marzo de 2022

Ayer martes, el pleno de la Convención Constitucional votó, en particular, artículos referidos a los derechos sexuales y reproductivos. El derecho al aborto y a una educación sexual integral, tras años de luchas del movimiento feminista y de mujeres, han sido aprobados para integrarse como derechos fundamentales en la Nueva Constitución.

Esta es una importante conquista que hemos logrado las mujeres y cuerpos gestantes. El acceso al aborto seguro es una necesidad urgente del movimiento de mujeres, dónde las más afectadas, son las mujeres trabajadoras y de sectores populares. Es un problema de salud pública, que existe, independiente de las creencias religiosas o personales de cada una de nosotr@s.

Hoy este derecho estará en el borrador de la Constitución que se plebiscitará. Pero todavía no está dicha la última palabra y falta, también, pasar de las palabras a los hechos.

Lo de ayer es un gran avance, pero la lucha continúa. El trámite constitucional no está listo y una vez que lo esté, vendrán leyes que definirán el alcance de la aplicación de los artículos. Las normas aprobadas sólo entrarán en vigencia una vez que se apruebe la Nueva Constitución. Antes de eso, deberán pasar por el tamiz de la Comisión de Armonización de la Convención, que las organizará en un único texto coherente. A su vez, no cabe duda que la derecha, las iglesias y los sectores conservadores harán una férrea campaña en contra de la aprobación de este derecho y no olvidemos que si se aprueba este texto Constitucional en el plebiscito de salida, el Congreso deberá discutir las leyes para definir los marcos de su aplicación. Y habrá resistencia, ¡hay que prepararse!

¿Cómo fue la votación?

Las normas que fueron aprobadas ayer sobre “derechos sexuales y reproductivos” y que integrarán la Nueva Constitución, son las siguientes:

Artículo 16.- Todas las personas son titulares de derechos sexuales y derechos reproductivos. Estos comprenden, entre otros, el derecho a decidir de forma libre, autónoma e informada sobre el propio cuerpo, sobre el ejercicio de la sexualidad, la reproducción, el placer y la anticoncepción.
El Estado garantiza el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos sin discriminación, con enfoque de género, inclusión y pertinencia cultural, así como el acceso a la información, educación, salud, y a los servicios y prestaciones requeridos para ello, asegurando a todas las mujeres y personas con capacidad de gestar, las condiciones para un embarazo, una interrupción voluntaria del embarazo, parto y maternidad voluntarios y protegidos. Asimismo, garantiza su ejercicio libre de violencias y de interferencias por parte de terceros, ya sean individuos o instituciones.

Artículo 17.- Educación sexual integral. Todas las personas tienen derecho a recibir una Educación Sexual Integral, que promueva el disfrute pleno y libre de la sexualidad; la responsabilidad sexo-afectiva; la autonomía, el autocuidado y el consentimiento; el reconocimiento de las diversas identidades y expresiones del género y la sexualidad; que erradique los estereotipos de género y prevenga la violencia de género y sexual.

En la sesión se votaron en particular estos dos artículos, junto a otros 12 que fueron aprobados en general la semana pasada, de entre los 50 propuestos por primer informe de la Comisión de Derechos Fundamentales. Ambos pasaron, al igual que en la anterior votación, raspando el antidemocrático quorum de 2/3 que necesitan las normas para ser aprobadas, esto es, al menos con 103 convencionales a favor o menos de 53 no a favor [1].

Respecto al artículo 16, de los 3 incisos (párrafos) originales se aprobaron los dos primeros. El segundo inciso establece, entre otras cosas, que el Estado debe asegurar las condiciones para la “interrupción voluntaria del embarazo”, es decir, el derecho al aborto. Este inciso se aprobó con 108 votos a favor, 39 en contra y 6 abstenciones. En cuanto al artículo 17 sobre la Educación Sexual Integral se aprobó el primero de los dos incisos, con 106 votos a favor, 39 en contra y 8 abstenciones. También se aprobó una pequeña indicación para eliminar que la Educación Sexual Integral estuviera “enfocada en el placer”. Los incisos rechazados de ambas normas, de carácter secundario, serán devueltos a la comisión para la elaboración del informe de reemplazo.

Como vemos, las disposiciones referidas estuvieron a unos pocos votos de ser rechazadas. Para muchos fue una sorpresa el resultado. La posibilidad de veto del tercio de la Convención no deja nada seguro y todo lo modera. Pero los 37 convencionales de la vieja derecha, que no alcanzan a ser 1/4 de la Convención, esta vez se quedaron sin la compañía de los votos suficientes del sector más conservador de la ex-concertación, y sin los votos del centro político “independiente” (INN).

¿Cómo se llegó a este resultado y qué es lo que viene?

Es una conquista que ha sido gracias a la lucha año a año del movimiento de mujeres. Gracias a que la semana previa a esta votación, en el marco de las marchas por el Día de la Mujer, las calles se llenaron de pañuelos verdes exigiendo el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito. Gracias a que, tras el escándalo en el Liceo Lastarria, cientos de jóvenes se movilizaron denunciando la violencia de género en las escuelas y volvimos a escuchar la demanda de una Educación Sexual Integral. Pero sobre todo es gracias al impulso de la Rebelión de Octubre, donde las mujeres y la diversidad sexual fueron protagonistas.

Es preciso despejar aquí ilusiones. La Convención es estrecha como el parlamento que la creó a su imagen y semejanza y que la somete bajo sus reglas. Dejó a muchas y muchos fuera del proceso constituyente. No olvidemos las cientas y cientos de presas por luchar a las que le ha dado la espalda desde el primer día. Incluso una de las novedades más importantes de la CC, el mecanismo de corrección de paridad, que muchos sectores reivindican acríticamente, resultó ser en realidad un tope que dejó afuera a las mujeres [2]. Pero esto no quiere decir que en la Convención no se exprese, de manera distorsionada, la relación de fuerzas que dejó la Rebelión de Octubre. Allí las demandas de las mujeres y del movimiento feminista fueron muy sentidas y centrales. Parte de esto lo demuestra que una de las iniciativas populares de norma más apoyadas por la ciudadanía, y que obligó el debate al interior de la Convención, fue la propuesta “Será Ley”.

Por otra parte en la Convención vienen avanzando ciertas disposiciones que, sin cambiar de fondo el actual régimen de opresión y explotación capitalista y patriarcal, liman algunos aspectos del neoliberalismo que los dueños del país no están demasiados dispuestos a ceder. La clase capitalista es de un conservadurismo pragmático: lo que para ellos es “valórico” puede ser objeto de negociación si lo que está en juego es lo “material”. Sus representantes políticos de los partidos de los 30 años saben que la aprobación de ayer puede ser usada como factor de moderación de otras normas del proceso constituyente. Nos amenazarán: “no quieran llegar mucho más lejos, o perderán lo ganado”.

La centroizquierda será la primera en hacer eco a esa advertencia, al tiempo que presentará lo conquistado como fruto de la unidad con sectores que hasta ayer nos quitaban o impedían estos derechos. Tratarán de “divisionista” a todo impulso que quiera quitarse el corset de la política de los acuerdos y de las tratativas ordenadas por arriba. El actual gobierno no dudará en apoyarse en tales amedrentamientos, para reforzar las alianzas que viene haciendo con sectores de la ex-concertación y los partidos patronales. Alianzas con los mismos que no solo se han opuesto históricamente a nuestras luchas, sino que han administrado junto a la derecha este sistema que nos oprime.

Ninguna conquista, por muy grande que sea, queda asegurada en estas condiciones. Encontrarán una gran resistencia tanto en los poderes del Estado como en los poderes económicos y directorios de los centros de salud, educativos y culturales. Los artículos aprobados, aunque irán en la Nueva Constitución, no definen cómo serán aplicados. Las causales, los plazos, los organismos y procedimientos de las normas, deberán ser regulados, posterior a la aprobación de la Constitución, por medio de leyes en el Congreso. Allí los partidos de los 30 años tienen hoy mucho mayor peso que dentro de la Convención. Sin contar a la derecha “independiente”, en el Senado la extrema derecha de Kast y los partidos de la derecha tradicional tienen el 50% de los escaños y, junto a la Democracia Cristiana, tienen el 49% de la Cámara baja.

Las derechas y las iglesias saldrán, junto a los autodenominados “pro vida” y “pro libertad de educación”, a redoblar ahora su agitación en contra del proceso constituyente y sus avances parciales. Las mujeres, la clase trabajadora y los pueblos oprimidos, debemos prepararnos para defender cada una de las conquistas y seguir avanzando. Para eso es fundamental la organización, independiente del nuevo gobierno, en nuestros lugares de trabajo y de estudios. Sabemos que nuestros derechos los conquistamos movilizadas en las calles. Los organismos de trabajadores y trabajadoras, como la CUT, y de estudiantes, como la Confech, deben ponerse a disposición de esta pelea.


[1En contra, se abstiene o no vota.

[2Si no se hubiera aplicado el mecanismo de paridad de salida, la convención hubiera quedado compuesta por 83 mujeres y 72 hombres. Pero debido a la corrección quedó compuesta por 78 hombres y 77 mujeres.

Joseffe Cáceres

Trabajadora UMCE y vocera de Pan y Rosas Chile

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