Del orden de los 800 mil millones de pesos es la deuda de los hospitales públicos, en tanto contraloría devela sus causas. Mientras tanto una colosal clínica de 105 mil metros cuadrados asoma en La Florida ¿cómo funcionan la crisis y las ganancias en la salud de Chile?

Raúl Muñoz Dirigente Fenats Hospital Barros Luco
Kevin Bustamante Médico de Familia, trabajador de Atención Primaria de Salud, militante del PTR.
Sábado 26 de mayo de 2018
Durante la semana apareció en la prensa que el holding de salud británico Bupa inaugurará su clínica más grande a nivel mundial, 105 mil metros cuadrados y 200 millones de dólares invertidos para ser, como dice uno de sus gerentes "el corazón de la salud en Chile". Mientras, por el lado de la salud pública, "enferma crónica", una auditoría de la Contraloría reveló que durante el 2016 la deuda hospitalaria (en 27 hospitales públicos) ascendía a 120 millones de dólares, es decir, 78 mil millones de pesos.
Algunas de las cosas que evidenció esta auditoría, fue que habían pagos improcedentes a sociedades médicas y conflicto de intereses de algunas empresas contratadas para la prestación de servicios médicos. Lo que se traduce en que prestaciones que deberían hacerse en horario hábil se contrataban fuera de este, como prestación externa a los hospitales. Otras causas son que los precios que se fijan para las prestaciones no cubren los costos reales de las mismas (subvaluación de la deuda que en el 2016 correspondió a 8 mil millones de pesos), así como el sobregasto generado en áreas como adquisición de bienes, servicios, medicamentos, compra de bienes y servicios.
En el rubro de los medicamentos adquiridos existe otro punto crítico que muestra cómo los recursos son manipulados para servir a ciertos grupos económicos. Contraloría develó que en el período del 1 de enero al 31 de diciembre del 2016 la adquisición de medicamentos, por trato directo con laboratorios, se realizó con precios superiores a los ofertados por CENABAST; que de haberse hecho por esta vía se hubiesen ahorrado recursos públicos por un monto de $380.000.000 (con casos como el del hospital El Pino de San Bernardo con una diferencias de hasta el ¡6000%! en algunos medicamentos).
Deuda de hospitales y abultamiento de las ganancias privadas
Si para el 2017, esta deuda cerró con un histórico monto de 625 mil millones de pesos (U$ 960 millones) se calcula que para fines del 2018 alcance cerca de 800 mil millones, es decir, ¡1.200 millones de dólares!
Para hacerse una idea con la deuda hospitalaria del 2017 se podrían cubrir todas las cirugías pendientes de todos los pacientes en espera. Con esos $625 mil millones se podrían realizar las 289 mil cirugías pendientes No AUGE, cuyo costo asciende a los $511 mil millones.
Es así como las listas de espera, el colapso de los servicios de urgencia y los miles de muertos en espera por especialista el 2016, demuestran el absoluto abandono la salud de los más empobrecidos. Pero esto no es un problema entendido en su totalidad si no vemos quiénes ganan con este escenario tan inhumano de nuestra salud pública, como habrá adivinado: las Isapres y prestadores privados que llevan 70.000 millones de ganancia en lo que va del año, que desde la reforma de salud del 2005 han recibido 13.700 millones de dólares por los bonos FONASA y compra de servicios.
Por lo tanto, no es casualidad que la nueva clínica Bupa, de los mismos dueños de Cruz Blanca y de otros 4 recintos privados, hoy levanten 105 mil metros cuadrados donde habrá hospitalización y atención de alta complejidad; servicio de urgencia; un centro médico; un departamento de laboratorio e imágenes; y una Unidad de Cuidados Intensivos. Es más, podrá contratar más de 700 médicos y más de 200 enfermeras.
En esto se basa la complementariedad público privada que ha ido en alza desde el gobierno de Lagos y que Piñera y el ministro Santelices vienen a profundizar: se estrangula al sector público hasta el punto que lo único que queda es comprarle al privado que de tanto ganar sigue invirtiendo y así, el círculo vicioso de la crisis pública y el traspaso de recursos (en vez de la inversión pública), no se detendrá si la discusión de los gobiernos de turno sigue siendo que los problemas son más que nada de gestión de los recursos. Contraloría lo ha evidenciado y los gobiernos de la Nueva Mayoría y la Derecha no han sido más que los engranajes de esta maquinaria que transforma la salud en un sucio negocio.
La Salud como bien público y no de consumo es un elemento que tanto usuarios como funcionarios no debemos dejar de ver, pues si no, normalizamos la crisis y las ganancias de los privados y todo aquello que deriva de esto: turnos extenuantes, falta de personal, falta de insumos, camas, pacientes que esperan en el piso de las urgencias etc.
Sólo un Sistema Único y Público de Salud, donde la solidaridad entre trabajadores prime en un fondo común y que sea gestionado por los funcionarios y no por designaciones gubernamentales, podría combatir este cáncer casi terminal de todo el sistema de salud chileno. Así lo hacen en Inglaterra, por ejemplo, de donde mismo vienen quienes hoy imponen colosales clínicas para usufructuar de nuestra histórica salud en crisis.
Revisa aquíinforme de Contraloría