Irán y seis grandes potencias alcanzaron el martes un acuerdo nuclear y pusieron fin a más de una década de negociaciones intermitentes. La concreción del acuerdo implicaría un cambio fundamental en la tradicional política exterior norteamericana para Irán, vigente desde la revolución iraní de 1979 y podría transformar Medio Oriente.
Miércoles 15 de julio de 2015
Fotografía: EFE/Herbert Neubauer
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, elogió el acuerdo como un paso hacia un "mundo más esperanzador" y su par iraní dijo que éste había probado que un "compromiso constructivo funciona". Pero Israel indicó que hará lo posible para poner fin a un pacto que calificó de "rendición histórica".
El acuerdo ahora será debatido en el Congreso de Estados Unidos, pero Obama dijo que vetaría cualquier medida que intente bloquearlo. "El acuerdo ofrece una oportunidad para avanzar en una nueva dirección", dijo Obama. "Debemos aprovecharla", agregó.
En virtud del acuerdo, las sanciones impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea y Naciones Unidas serían levantadas a cambio de que Irán acepte reducciones de largo plazo de su programa nuclear, que Occidente sospechaba que tenía como objetivo crear una bomba atómica.
Este acuerdo significa un cambio muy importante en la política exterior norteamericana, que ha utilizado sanciones y el ahogo económico con enormes penurias a la población desde la revolución iraní, en 1979. Por un lado, la profundización de esta política como forma de enfrentar la política de enriquecimiento de uranio del régimen iraní no ha logrado su objetivo. A su vez, este acuerdo es un paso importante para la estrategia del gobierno de Obama, que necesita la cooperación del régimen iraní para combatir al Estado Islámico en Irak y Siria y a los talibán en Afganistán.
Por su parte, el presidente iraní, Hassan Rouhani, elegido hace dos años en el marco del ahogo económico impuesto por las sanciones, también personifica un giro hacia la moderación del régimen de los ayatolas, y presentó el acuerdo como un paso hacia un objetivo mayor de cooperación internacional. "Con esta crisis innecesaria resuelta, nuevos horizontes emergen con el enfoque de desafíos compartidos", dijo en Twitter. Muchos iraníes celebraron el anuncio del acuerdo que esperan que ponga fin a años de sanciones económicas.
Sin embargo, Obama deberá vencer a la fuerte oposición en el parlamento. En Washington, los republicanos criticaron duramente el acuerdo. El candidato presidencial Lindsey Graham, senador por Carolina del Norte, dijo que es una decisión terrible que podría empeorar las cosas. El senador Marco Rubio sugirió que podría reintroducir las sanciones si llega a la Casa Blanca en 2016.
El Congreso tiene 60 días para revisar el acuerdo y si vota por desaprobarlo, Obama puede vetar ese rechazo. Se necesitan dos tercios de los legisladores para anular un veto de ese tipo, lo que significa que algunos de los demócratas de Obama tendrían que rebelarse contra uno de los principales logros de su presidente para acabar con el acuerdo. El Senado tendría su votación sobre el acuerdo no antes de septiembre.
A nivel regional, las principales voces contrarias se hicieron oir rápidamente.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien ha tejido una fuerte oposición a un acuerdo nuclear junto a la bancada republicana, calificó al acuerdo como "un error de proporciones históricas". A su vez, la viceministra de Relaciones Exteriores israelí, Tzipi Hotovely, calificó el acuerdo como una "rendición histórica". Publicó en Twitter que Israel "actuará por todos los medios para tratar de impedir que el acuerdo sea ratificado", una clara amenaza de intentar usar su influencia para bloquear la aprobación del pacto en el Congreso estadounidense.
En un tono más moderado, Arabia Saudí mostró su apoyo al acuerdo que limita el programa nuclear iraní, aunque advirtió a Irán de que si aprovecha la relajación de las sanciones para alimentar la inestabilidad en Oriente Medio, habrá una "reacción firme", declaró un responsable saudí a la agencia de noticias oficial SPA. "Irán debe emplear sus recursos en el desarrollo del país y la mejora de la situación del pueblo iraní, en lugar de utilizarlos en provocar agitación e inestabilidad en la región", dijo el responsable del reino de forma anónima, advirtiendo de que esto conllevaría la "reacción firme" de los países vecinos. Asimismo, expresó el deseo de Arabia Saudí de que las relaciones con Irán mejoren, basadas en "los principios de buena vecindad" y en "la no injerencia en los asuntos internos" de los países vecinos.
Obama dijo que Irán había aceptado un mecanismo de restitución, bajo el cual las sanciones serán reinstaladas si se viola el acuerdo. Un embargo de armas de la ONU seguirá vigente durante cinco años y una prohibición para comprar tecnología de misiles continuará ocho años más.
Junto con el acuerdo, el organismo de control nuclear de la ONU, la Organización Internacional de Energía Atómica, anunció un pacto con Irán para resolver sus propios temas pendientes para fines de este año.