Miércoles 4 de febrero de 2015
Foto: Thais Antunes
El Zeppelin me trae para decirles…cierra las puertas, apaga la luz, sabes que no volveré a casa esta noche.
No voy en tren, voy en avión, voy cada vez con más delirantes como yo. Voy a romperme la cabeza en un pogo, a hacer rebotar el corazón. Pero legué ahora mi nombre y estoy mas vivo que nunca; no me canso, día tras día, de renacer en los ojos de cada piba y de cada pibe que me va conociendo, que se le enciende el fuego, la chispa de nuestra expresión, de nuestros gustos, de nuestras percepciones, de lágrimas y sangre de jóvenes, de la bronca por la impunidad de los palos que agigantaron mi nombre.
Ella viene apoyando su cabeza sobre mi hombro y yo sonrío a mis amigos, que no son pocos. No veo la hora de escuchar la voz de Chizzo, no veo la hora de escuchar esos rugidos que cantan para lo más profundo de mí, de sentir el bombo de la bateria y los platillos que emborrachan mis pies en cada salto, de sentir el bajo que acopla y armoniza, y en conjunto hacen que por un instante yo, junto a miles, sea música. Hoy, hermanos del rock, soy un cántico; hoy, soy un coro que hierve por el dolor de mi vieja, de mi familia y de desconocidos, por el dolor de la juventud que sé que no piensa quedarse cruzada de brazos.
Después de este eterno viaje solo quiero volver para ver a mis perros y salir a fumar bajo el sol, solo quiero sentir el pasto en mi espalda que por mas que pique, quite la enfermedad de andar cubierto con marcas. Solo quiero volver para ser la espuma de la birra que toma cada pibe y cada piba, quiero ser las letras que denuncien a los caretas que nos roban la vida y andan hablando de libertad. Por eso nunca me voy a cansar de ser todos los jeans sucios, todas las zapatillas rotas, todas las lenguas stones. Quiero estar impregnado en el aire del barrio, estar sumergido en la calle y en la simpleza de las cenizas de los cigarros
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¡Deseo locamente ser el eco del aguante a gritos de mí roja y blanca!
¡Deseo ser el agite de los que sufren!
Pero ahora camino solo en la oscuridad del pueblo, en la oscuridad de la convulsión por la represión y los controles que me dejaron atrás, camino a un costado del agua que no me mato, sino que fue la yuta la que en cada hueso que me rompió levanto las cabezas, recordó las heridas y me dio las fuerzas para volver con miles y decirles ¡que ellos son los que están en desventaja! Que por mas perros asesinos que tengan, nosotros respiramos, nosotros somos expresión del hoy!