Falleció Lemmy Kilmister de Motorhead.
Martes 29 de diciembre de 2015
Cuando me comentaron la noticia no pude creerlo. Había muerto Lemmy. En ese momento sentí que una parte de mi adolescencia y juventud se había vuelto sepia. Su verdadero nombre era Ian Fraser Kilmister, pero para nosotros era simplemente Lemmy, el tipo que inventó a Motörhead hace 40 años. Lemmy era el apodo de Ian Kilmister, pero se terminó convirtiendo en su propio nombre. Había dos versiones sobre el origen de su sobrenombre. Una era que Hendrix tenía una frase de muletilla "permitime un delirio" ("let me a delirium") o algo similar y que en el lenguaje cotidiano pronunciaba "lemmy" y en ese entonces Lemmy era plomo del legendario guitarrista.
La otra versión, probablemente la más cierta, es que debido a su adicción a los tragamonedas, Lemmy siempre estaba mangando plata a sus amigos con la frase "lemme have a few quid”" (permitime tener unas libras").... No quiero hacer una biografía, conseguible en cualquier parte, sino contar lo que significó para mí y para mis amigos. Era el tipo que veíamos en lejanas e inalcanzables fotografías, era la voz podrida que salía de aquellos viejos cassettes (¡Dios, que grande estoy!). Cuando éramos jóvenes él y otros tantos eran nuestros superhéroes. Parado frente al micrófono puesto al revés con su bajo (que sonaba como un camión) el tipo parecía inmortal. Él tocaba la música que nos identificaba a nosotros, los que no escuchábamos a Michael Jackson. Nosotros, envueltos, para bien o para mal en el generalizador “los heavies”, éramos los menos en la secundaria. Sin radios que pasaran está música, sin canales de televisión que pasaran sus videos, cruzarte con alguien con una remera de Motörhead era una bocanada de oxígeno. En una era en la que todo es un negocio, incluido el rock, lo destacable de Motörhead era que iba al choque con su música además de muchas de sus letras. Tocaban speed metal cuando todavía no se había inventado (faltaban varios años para la llegada de Slayer), algunos decían que eran los padres del thrash y de mil bandas podridas de todo el mundo. El tipo era el líder de una banda de rock, simplemente. ¿Cuántos de nosotros escuchamos “Ace of spades” y quedamos enganchados para siempre con Lemmy?
La primera vez que tuve en mis manos un disco de Motörhead (de vinilo) fue cuando conseguí “On parole” (“Bajo palabra”), y después llegó “Bomber”, algún cassette trucho grabado con el concierto memorable de “No sleep till Hammersmith” regado de temazos como “Iron Horse / Born to lose”, “Capricorn”, “Stay clean” o la canción dedicada a los plomos “We are the road crew”. ¿Cómo olvidar la tapa de “Ace of Spades” con nuestros tres héroes (“Lemmy, “Animal Taylor y Eddie Clark) vestidos con esos grandes sombreros, sus cintas llenas de balas y su poncho? Motörhead era actitud, cuando apenas adivinábamos el inglés pero alcanzábamos a entender que el tipo pedía una carta en “Ace of Spades”, y que lo que le importaba era jugar, no ganar o perder. En “No class” le grita en la cara a alguien que habla demasiado alto y que no tiene estilo, mientras le manda la frase “no puedo creer que existas”…Lo que chocaba de Motörhead era su música, que ya era podrida en 1975 y lo siguió siendo hasta hoy. Imitados a más no poder por mil bandas under en todo el mundo, influenciaron a gran cantidad de músicos del heavy metal. Lemmy era nuestro, nos identificábamos con su música que era algo de lo que nosotros queríamos decir. Ir al choque, molestar con esa música acelerada y esa voz de caja de tornillos. ¿Espíritu adolescente? Puede ser, en esa edad en la que crees que todo el mundo está en tu contra… Disfrutábamos que nos pidieran que sacáramos “ese ruido”, nos gustaba que la mayoría arrugara la cara al escuchar los primeros acordes de “No class”. El verdadero espíritu del rock vive en el rock pesado o el heavy metal, a pesar de los productores, compañías, representantes y toda la runfla de oportunistas que hacen de esto un gran negocio. Pero así y todo Motörhead se abrió paso tocando una música pesada y original. Ahora que Lemmy se fue seguramente lloverán los homenajes de gente que no puede escuchar un disco completo de Motörhead (como los nuevos fans de Metallica que no pueden escuchar dos minutos de “And Justice for all”), pero creo que lo más destacable de Motörhead era la concepción que tenían de lo que significaba el rock. Aun con sus limitaciones (y esquivando buscar la revolución donde no la hay) Lemmy dejó una frase que resume todo lo que nos identificaba de él: “El rock debe ser la música que odien tus padres”…Hasta luego Lemmy.