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Red Internacional
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Asia. Hong Kong: miles de manifestantes toman el Aeropuerto Internacional

El domingo se cumplió el décimo fin de semana de protestas contra el gobierno y su Ley de Extradición. Las brutales represiones no amedrentan a los manifestantes.

Martes 13 de agosto de 2019 00:15

La brutal represión de este domingo a una nueva y masiva protesta contra el gobierno de Carrie Lam, dejó un saldo de 45 personas heridas (una de ellas perdió un ojo por una bala de goma), generando una enorme indignación popular.

Desde hace semanas, los manifestantes exigen el retiro completo del proyecto de “Ley de Extradición” que permitiría entregar a manifestantes detenidos al gobierno de Pekín, proyecto que se encuentra suspendido a raíz de las protestas; una retracción de la caracterización de "disturbios" de las protestas pacíficas del 12 de junio; una investigación independiente sobre la violencia policial y la liberación incondicional de los cientos manifestantes arrestados. También exigen la dimisión de la Jefa Ejecutiva Carrie Lam y la disolución de la legislatura y la implementación del sufragio universal. Estas últimas son demandas que continúan desde la “Revolución de los paraguas” del 2014, cuando las protestas tomaron el centro de Hong Kong durante casi tres meses para reclamar la elección directa del Gobierno de la isla, hasta el momento impuesto desde Pekín.

Los hechos del domingo, generaron un cambio en las tácticas que utilizan los manifestantes apuntando a una toma del Aeropuerto Internacional de Hong Kong durante las primeras horas de este lunes para rechazar la violencia policial. La toma generó que las autoridades cancelen cientos de vuelos en la terminal que es una de las más transitadas del mundo. Es el cuarto día consecutivo de protestas en el aeropuerto que comenzaron el último viernes con las “sentadas” de los manifestantes.

El Gobierno chino viene endureciendo su retórica contra los manifestantes desde que estallaron las movilizaciones. A través de un comunicado del portavoz, Yang Guang, de la Oficina para Asuntos de Hong Kong y Macao (una institución política china para las cuestiones de la excolonia): “En los últimos días, los manifestantes radicales de Hong Kong han atacado en repetidas ocasiones a la policía con herramientas muy peligrosas, lo que constituye un crimen violento muy serio y empieza a mostrar señales de terrorismo”. El portavoz chino dijo con tono estremecedor “ante el caos puño de hierro”.

Yang intenta victimizar a los policías que salen heridos de las manifestaciones por las bombas de gasolina que lanzan los manifestantes, expresando su apoyo, mientras que desde China reivindican la masacre de la Plaza Tiananmen, exigiendo mayor dureza en las represiones. Parece que no alcanzara con que los “antidisturbios” disparen balas de goma a menos de dos metros de los manifestantes apuntando a la cabeza, quebrantando las leyes internacionales.

Pekín tiene el objetivo controlar la situación antes del 1 de octubre, fecha que conmemora el 70º aniversario de la fundación de la República Popular, una evento que el Partido Comunista Chino espera que sea una demostración de fuerzas para múltiples actores.

El aeropuerto de Hong Kong es un nudo clave en la comunicación aérea mundial, tanto de pasajeros como de productos. En 2017 lo emplearon poco menos de 75 millones de personas, lo que lo convierte en el octavo aeropuerto más transitado del mundo y el tercero de Asia, solo por detrás de Pekín y Tokio. Su papel es aún más importante en el flujo de mercancías: desde 2010 es el primero del mundo en tráfico de carga. El aeropuerto internacional de Hong Kong, inaugurado en 1998, se asienta en un territorio ganado al mar adyacente a la isla de Lantau y fue diseñado por el arquitecto británico Norman Foster.

La toma del Aeropuerto de Hong Kong es la continuidad del jaque que fue la huelga general del 5 de agosto al gobierno de Carrie Lam y Beijing. Sumándose a las tácticas innovadoras de los manifestantes para sortear el inmenso aparato represivo montado para la seguridad interna en Hong Kong que muestran una radicalización mayor de los métodos de lucha: paraguas, máscaras y hasta lásers son utilizados para evadir las cámaras de reconocimiento facial.

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En cada manifestación cambian los métodos para despistar a la policía. Una muestra de que los hongkoneses están dispuestos a defender las cuotas de autonomía relativa y libertades democráticas como “la libertad de prensa” y "la independencia de la justicia", bajo la ley de “un país, dos sistemas”, contra el hostigamiento del Ejército Popular de Liberación e intento de mayor injerencia continental.

Hong Kong atraviesa la crisis política más grave desde que China recuperase la soberanía a manos del Reino Unido en 1997. La desestabilización de Hong Kong expone una debilidad relativa de la posición de China en el tablero geopolítico frente a EEUU; lo que está en juego es la influencia política, no tanto el control económico, ya que para China, la isla representa una pequeña parte.

La toma del Aeropuerto de este lunes es un nuevo capítulo de enfrentamientos de clases en la isla.