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Tucumán. Horario corrido en el comercio: ¿cómo avanzamos para conquistar nuestros derechos?

El reclamo por el horario corrido en la atención del comercio llevó a movilizarse a centenares de trabajadores. Esta semana la discusión llegó a la Legislatura. Qué dicen los trabajadores, los empresarios y los políticos.

Sábado 21 de noviembre de 2020 16:20

El gobierno nacional finalizó el ASPO y anunció el comienzo de la “nueva normalidad”, la Federación Empresaria de Tucumán (FET) firmó con el Sindicato de Comercio (SEOC) un acuerdo para volver al horario cortado. Esto desató un conflicto con los trabajadores que se autoconvocaron por el horario corrido. Qué dicen los trabajadores, los empresarios y los políticos.

Los trabajadores autoconvocados

Los trabajadores no fueron consultados antes de volver al horario cortado. Pero organizaron grupos de Whatsapp y lograron a través de las marchas manifestar su voluntad: queremos trabajar en horario corrido. Tan amplio es el reclamo entre los trabajadores que lograron hacer cambiar de postura al sindicato que ahora organiza marchas por el horario corrido.

El horario cortado implica literalmente vivir para trabajar. Es levantarse a las 6 para desayunar y tomar el colectivo, al mediodía tomar el colectivo de vuelta a casa para hacer el almuerzo, tomar el colectivo de vuelta para terminar la jornada y cerca de las 23 poder estar volviendo al hogar. Y ahora además es así los sábados. Seis días para el patrón, uno para el trabajador. Y muchas veces por salarios que no llegan a los $ 15.000, porque en el comercio si algo hay es trabajo en negro.

Que por el momento el SEOC llame a movilizaciones no quita que después de un mes de conflicto siguen aún sin consultar a las bases, sin llamar a una sola asamblea cuando somos centenares los que participamos. Esta posición del sindicato divide nuestras fuerzas porque el SEOC llama a una movilización este sábado mientras los autoconvocados llamamos para este martes.

Entre los trabajadores esto genera mucho malestar porque sabemos que se trata de una cúpula de dirigentes que nadie eligió, que no trabajan ni en el comercio ni en los calls, que no viven lo que nosotros vivimos. Que están más acostumbrados a reunirse con la FET y la Cámara de Comercio (CAC) y conocen de primera mano sus reclamos que a reunirse con los trabajadores y pelear por nuestros reclamos. Por eso es fundamental pelear por asambleas para decidir entre todos un plan de lucha, donde el gremio acepte lo que decide la mayoría.

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Los empresarios

La jornada de trabajo regulada por la ley de contrato de trabajo estipula 8 horas diarias pero el empresario es creativo a la hora de “reducir costos laborales”. En vez de contratar un trabajador para el turno mañana y otro para el turno tarde, se le ocurrió que podía dividir esa jornada en dos. Algo así como una promo 2x1 o 50% off para los que les gusta el inglés, el “truco” es el mismo.

En el comercio hay una pandemia mas grande que la del covid-19 que es el trabajo en negro. Las jornadas de trabajo esclavo que denuncian los autoconvocados tienen muchas veces remuneraciones de $ 14.000. Es decir que a un trabajador que cumple la jornada de dos, le pagan menos de la mitad de lo que corresponde a un trabajador.

La CAC hace unos meses sacó un documento donde “Propuesta para la recuperación Argentina” que anuncia una reforma laboral. Ahi dicen textualmente: “En cuanto a aquellos que aún tengan un trabajo registrado seguramente correrán el riesgo de perder su ocupación y no les importará, por temor a no conservar su puesto, la violación que se haga de las normas que los amparan”.

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En estos momentos los empresarios nucleados en la FET y en la CAC activaron el “lobby parlamentario” para que el gran fraude laboral que hay por detrás del horario corrido tenga fuerza de ley.

Los políticos y el “acuerdo”

El gobierno a través de su vicegobernador Osvaldo Jaldo puso en pie una mesa de diálogo con la FET y la CAC. También los legisladores Roberto Palina, Rircardo Bussi, Tulio Caponio, Mario Casali y Walter Berarducci, y Roque Brito por el SEOC.

Parece que había espacio para todos pero el diálogo no estuvo abierto para los voceros de los autoconvocados, quienes son evidentes protagonistas del reclamo y los principales afectados. Las puertas de las instituciones del poder político están cerradas para los trabajadores que no pudieron esgrimir sus argumentos.

¿Que discutieron en esa mesa? Nadie sabe. Sólo trascendió la propuesta de una compensación económica por parte del costo del boleto de colectivo. Que además de que no resuelve el problema de la jornada de trabajo esclavizante, ya que cualquiera que use el transporte público de Tucumán sabe que el servicio no funciona por responsabilidad de los empresarios, que pese a los inmensos subsidios no le pagan los salarios a los choferes.

Jaldo en su cuenta de Twitter reivindicó el diálogo pero la postura del gobierno es dejar las cosas como están, es decir con el horario cortado. Apuestan a que los trabajadores se cansen de protestar durante su horario del almuerzo cuando lo que corresponde es volver al horario corrido mientras se llega a un acuerdo y no al revés.

Bussi evitó posicionarse a favor del turno corrido, en vez de eso tuiteó a favor de un “acuerdo que contemple tanto a la patronal como a los empleados en el horario comercial de los negocios del micro centro”. ¿Cuál es el acuerdo y de qué horario comercial habla? Nadie lo sabe.

Por el contrario, Alejandra Arreguez del Frente de Izquierda manifestó su apoyo al reclamo de los trabajadores.

Cuando dicen “acuerdo” nunca dicen que los empresarios tengan que ceder algo. Cuando dicen “acuerdo” hablan de que los trabajadores cedamos. Es algo evidente desde el momento en que ningún trabajador puede participar de sus mesas de negociación.

La apuesta de los empresarios es ir erosionando más temprano que tarde los derechos de los trabajadores amenazando con el despido. Con una pobreza de más del 40% apuestan a que los desocupados hagan fila para trabajar todo el día por $14.000 al mes.

Un sindicato que represente realmente a los trabajadores debería estar planteando que se respete la jornada de 8 horas y que si los empresarios quieren horario cortado, que se creen los puestos de trabajo necesarios. Hay que plantear también el blanqueo y la estabilidad laboral con salarios (de mínima) como estipula el convenio colectivo de trabajo de comercio.

El conflicto se puede solucionar, y para eso no hay medias tintas. Los empresarios “tienen que ceder” lo que realmente nos corresponde: horario corrido, blanqueo y salario igual a la canasta familiar.