La reunión se realizará el jueves para iniciar los trámites que conlleva la conformación de un nuevo esquema de conducción. La hipótesis más fuerte: Héctor Daer.
Juana Galarraga @Juana_Galarraga
Miércoles 4 de abril de 2018
El triunvirato al frente de la CGT que tanto costó armar, allá por agosto de 2016, no duró mucho. Un año y siete meses lleva de vida, aunque desde diciembre de 2017 a esta parte bien podría decirse que ha sobrevivido en terapia intensiva. Este jueves se reunirá el Consejo Directivo de la central, con el fin de iniciar los trámites correspondientes para la elección de las nuevas autoridades.
En el orden del día de la reunión figuran como principales temas "la implementación de los mecanismos estatutarios al efecto de renovar las actuales autoridades de la CGT y distintos asuntos administrativos". El desarrollo de dichos mecanismos será un camino largo, pero la apuesta es a poder celebrar el inicio de una nueva gestión a mitad de año, antes del Mundial. De obtenerse el quórum necesario de 19 integrantes, el Consejo Directivo podrá fijar la fecha para un Comité Central Confederal (CCC). Finalmente podrá llamar al Congreso Nacional Extraordinario, que elegirá la nueva conducción que desplazará a Daer, Acuña y Schmid. En medio de esta agenda, fuentes gremiales informaron que "está pautada una cumbre sindical para el 17 de abril, en la que se alumbrará una lista de consenso que en principio encabezaría Héctor Daer". Como se ve, un liderazgo unipersonal a cargo del actual triunviro es la hipótesis más fuerte.
¿Qué los mueve?
En un contexto de ajuste y ataque a las condiciones de vida de los trabajadores, la actual dirección hizo gala de una inercia absoluta. El discurso de la “paciencia”, la apuesta al “diálogo” y los entendimientos con el Gobierno, tuvo margen para sostener la tregua lo más que se pudo. Más precisamente, el margen les alcanzó como para amagar durante mucho tiempo con medidas de fuerza, hasta que tuvieron que convocar a una movilización el 7 de marzo del año pasado. Aquella jornada finalizó con el atril de la central volando por el aire y en las inmediaciones del escenario estalló el grito de “poné la fecha”. Finalmente, la fecha del único paro nacional impulsado por los triunviros, fue el 6 de abril de 2017. Desde entonces, más amagues, más traiciones y ninguna medida de lucha en defensa de los intereses de la clase trabajadora.
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Cualquier distraído podría pensar que los principales dirigentes de los sindicatos adolecen de falta de reflejos. Sin embargo, tal diagnóstico no se condice con la ebullición que se vive al interior de las organizaciones gremiales, en el marco de la rosca por el armado de la futura conducción de la CGT. Ahí sí que ningún cacique se queda quieto. El instinto de los viejos dirigentes ha sido puesto en juego para tejer alianzas y definir las apuestas de cada uno.
En este año y pico, nunca hubo tantas reuniones de referentes gremiales como en el último mes. Como resultado de tanta rosca, hoy Daer se posiciona como el dirigente con más apoyos de parte de las distintas fracciones que se disputan los 35 sillones que conforman el Consejo Directivo. El hombre de Sanidad cuenta con el visto bueno de los "gordos" (grandes sindicatos de servicios), los "independientes" y las 62 Organizaciones. Estos agrupamientos son los más “amarillos” o dialoguistas con Cambiemos.
Desde hace semanas se sabe que los Camioneros no formarán parte de la nueva estructura de conducción. La movilización convocada el 21F y la posterior renuncia de Pablo Moyano a la Secretaría Gremial sellaron el quiebre del clan Moyano con el resto de la cúpula de la central. Posteriormente, el líder camionero sufrió el desguace de su esquema de alianzas.
Por otra parte, según dijo Caló a Télam, la UOM "continúa como gremio confederado de la CGT, pero al haber renunciado a la secretaría de Interior el compañero que estaba a cargo (Francisco "Barba" Gutiérrez) no puede ni corresponde que participe".
Los gremios nucleados en el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) recientemente se reunieron con los gremios del transporte agrupados en la CATT. Allí armaron su juego. El MASA había quedado afuera de las negociaciones para la unificación de la CGT en 2016 y esta vez, sus figuras se propusieron calar con filo propio en la rosca. Sergio Sasia (Unión Ferroviaria) del MASA y Omar Maturano (La Fraternidad) de la CATT, se perfilan como candidatos a ocupar el cargo secretario adjunto, segundo escalafón de la CGT.
Además, Andrés Rodríguez (UPCN), forma parte de los "independientes" y es quien tendría más chances de quedarse con la secretaría adjunta, según publicó el sitio Ámbito Financiero.
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Otros que pelean puestos puntuales en el armado son Gerardo Martínez (Uocra) quien ya ocupa el cargo de secretario de Relaciones Internacionales de la CGT. Guillermo Pereyra (petroleros) de las 62 organizaciones también aspira a ocupar un espacio en la cúpula de la central.
Armando Cavalieri (empleados de Comercio) continuaría a cargo de la secretaría de Relaciones Institucionales. En el último tiempo corrieron rumores sobre una posible renuncia del “Gitano”, en el marco de una fuerte interna por las elecciones dentro de su sindicato. Sin embargo, hasta ahora el hombre sigue en carrera para ocupar un cargo jerárquico en la central.
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El bancario Sergio Palazzo con su Corriente Federal de los Trabajadores, también había quedado afuera en las negociaciones de 2016. Este año estaría en condiciones de ocupar otro puesto jerárquico. Probablemente, en aras de este objetivo fue que se distanció de Moyano y dijo que se mantenía dentro del esquema de conducción de la CGT. Palazzo fue uno de los sindicalistas que acompañó al camionero en la movilización del 21F.
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Puede haber roces, diferencias y disputas entre los caciques por los cargos. Si embargo, en lo que prácticamente no difieren estos señores es en su voluntad negociadora a costa de los derechos más elementales de los trabajadores. Los sindicalistas que se mencionan como principales candidatos a ocupar cargos jerárquicos, (entre otros que no han sido mencionados en este artículo), como Martínez, Pereyra y Cavalieri conforman "el club del 15%" que cerró paritarias con acuerdos acorde a los designios del Ministerio de Trabajo. Los que no firmaron paritarias como Sasia, sí firmaron convenios colectivos flexibilizadores a pedir del ministro Jorge Triaca.
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Lo que a esta altura resulta evidente es que, sea cual fuere la composición de la eventual futura CGT "unificada", allí no habrá ningún atisbo de combatividad contra las políticas de ajuste de empresarios y gobierno.
Dependerá de los trabajadores organizarse para recuperar esas organizaciones y ponerlas al servicio de sus propias peleas.